Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

Llegada al “infierno”. 30 diciembre 2011

Filed under: Sociedad,Venezuela — Aznar @ 16:51
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Después de una semana en Venezuela esto escribí. No lo pude colgar hasta hoy que he repasado qué documentos tenía porque en ese momento no tenía internet y luego se me pasó. Pero bueno, aunque sea del 30 de octubre de 2010 creo que puede venir bien a cualquiera que se plantee ir a Venezuela, primeras impresiones:

En la anterior entrada aludía a que para muchos me dirigía hacia el infierno, un país inhabitable en donde la vida diaria no es posible. Bien, Venezuela solo puede ser denominado como infierno porque hace mucho calor y presenta una elevadísima humedad. Es un shock cuando sales del avión proveniente de una Zaragoza a 10ºC y con cierzo y aterrizas en Caracas a 33ºC y una humedad relativa descomunal. En un breve lapso de tiempo se normaliza la situación porque en Venezuela tienen una gran adicción: el uso del aire acondicionado a toda potencia y en todos lugares inimaginables. A raíz de la crisis energética de hace unos años la atmósfera interior de centros comerciales, “carros”, buses, etc. se ha convertido en una acogedora primavera, desterrando el arduo invierno siberiano de tiempos pretéritos.

Partiendo de la idea europea de que Venezuela es un estado quasidictatorial y en conflicto prebélico casi la totalidad de lo que ve sorprende gratamente al forastero. Uno espera encontrarse carreteras de un carril para ambos sentidos atestadas de coches y con controles de carretera cada 10 kilómetros y lo que se encuentra son autovías de dos carriles por sentido entre las principales ciudades del país en las que en 2008 se suprimieron los peajes por la incompetencia de la empresa concesionaria para mantener el firme en buen estado. Ahora el firme no está bien, pero al menos son gratis. También uno espera ver en las cunetas paramilitares, militares y guerrilleros ataviados con Kalashnikov y sin embargo encuentra vendedores de helados, de tortas de maíz, de pan, de arepas, etc.

Por supuesto esto no es tan seguro como Helsinki, Oslo o Goteborg, pero en Venezuela se lleva el día a día con normalidad, sin ostentar. De hecho un estudio mundial del “World Values Survey” determina que los venezolanos son los más felices del mundo. Al menos, se declara el 55% de la población como “muy felices”. Eso sí, también se oyen casos de hurtos, atracos y robos con intimidación. Sin lugar a dudas hay delincuencia y es violenta, la diferencia está en que la situación previa en mi cabeza era tremendamente negativa.

 

El Matarranya (Aragón). 10 diciembre 2011

El Matarranya es el río que vertebra (junto con el Tastavins) y da nombre a la comarca. Es sin lugar a dudas la más mediterránea de todas las comarcas aragonesas. el Mediterráneo se encuentra a menos de 40km; eso sí, no por la carretera. Los olivos alternan con los almendros como lo hacen en otros lugares del Bajo Aragón pero en esta zona la proporción de olivos es mayor. Sin olvidar los melocotoneros. El aterrazamiento de las laderas está omnipresente en la comarca aunque sin llegar al extremo del Penedés. Los mases recuerdan que el territorio se aprovecha al máximo a pesar de las dificultades. Un paisaje muy diferente al del resto de Aragón.

Paseo a caballo en las inmediaciones de Valderrobres.

Y tanto que se explota. La actividad en Valderrobres es brutal, y en el resto de la comarca la afluencia de turistas es más que notable. La mayoría provenientes de la vecina Cataluña (es cierto que la parte del Baix Ebre está a menos de una hora). Algún zaragozano se pierde por allí pero no es habitual, a pesar de que solo está a 1 hora y cuarto de Zaragoza. Me parece increíble que los zaragozanos en particular y la gran mayoría de aragoneses en general no conozcamos el tesoro que tenemos en el Matarraña.

Atardecer en Valderrobres.

Los cascos urbanos están muy bien cuidados, con verdaderas joyas arquitectónicas como el Castillo de Valderrobres o la ermita de Peñarroya de Tastavins declarada su techumbre Patrimonio de la Humanidad. Darse una vuelta tranquilamente por el casco urbano de Valderrobres y cruzar su puente medieval después de ver las magníficas vistas desde lo alto de su castillo no tiene precio.

Por cierto, es Valderrobres, ni Valle de Robles ni Vall de Roures como dicen en castellano y en catalán respectivamente, los lugareños lo conocen como Valderrobres y así es. Traducir los nombres de las ciudades no tiene mucho sentido en lenguas tan próximas. De la misma forma que L´ampolla es L´Ampolla a pesar de que su traducción al castellano sería La Botella, y nadie la llama así. Un poco de respeto por la lengua del Matarraña. Además tiene un origen muy bonito, puesto que esa zona fue repoblada por catalanes en tiempos de la Reconquista y a pesar de pertenecer al Arzobispado de Zaragoza y al Rey de Aragón ellos siguieron hablando su lengua que ha perdurado (con cambios evidentemente) hasta nuestros días.

Dedicar una mañana a montar a caballo por los campos y bosques cercanos a Vallderrobres es una actividad muy interesante, además, por supuesto de visitar el Parrisal de Beceite. Un barranco que remonta el río Matarraña hasta su nacimiento y que está acondicionado para que cualquier persona lo pueda realizar. Se han habilitado plataformas elevadas para cruzar tramos inundados y el sendero no tiene pérdida alguna.

Parrisal de Beceite.

No tuvimos tiempo para visitar mucho más en la comarca: subir el Masmut, comer bien y poco más. Pero volveremos, ahora que la hemos descubierto, que sabemos del buen trato que se recibe y que tiene un patrimonio envidiable es imposible resistirse al retorno.