Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

“El pensamiento secuestrado”. Susan George. 30 diciembre 2015

Hace mucho que no escribo por aquí, pero hoy quiero hacerlo para recordar algunos aspectos de un libro que acabo de terminar: “El pensamiento secuestrado” de la politóloga Susan George.

En este libro escrito en 2007 la estadounidense Susan George analiza la situación política, social y económica de EE.UU y la evolución que han sufrido en las últimas décadas. De acuerdo con la amplísima y detallada información que aporta la autora se evidencia que la opinión general estadounidense ha virado sustancialmente hacia la derecha: hacia un mayor conservadurismo en el que priman la competitividad y el miedo.

Este proceso se potencia especialmente a partir de 1971 con el Informe Powell. Este informe, financiado por la Cámara de Comercio de EE.UU., pone de manifiesto la necesidad de contrarrestar el fuerte poder que tienen los progresistas en las universidades, en los medios de comunicación, en la opinión general, etc. Eran otros tiempos: los movimientos feminista y homosexual estaban en auge, también las movilizaciones contra la guerra de Vietnam… Una encuesta de la época indicaba que más de la mitad de los estadounidenses querían la nacionalización de los empresas estratégicas. A Lewis F. Powell se le pidió que realizara un informe que cambiara la opinión mayoritaria. Una opinión que debería favorecer más los intereses de la clase dominante, de las grandes fortunas. El Informe proponía una amplia red de Organismos, Fundaciones y medios de comunicación. Evidentemente, todo esto costaba y sigue costando millones de dólares anuales pero eso nunca ha sido problema. Estas instituciones se crearon y en ellas hoy en día trabajan miles de personas en decenas de ellas.

Algunas de ellas están destinadas a defender la teoría del creacionismo en contra de las tesis de Darwin (por ejemplo el Instituto Biológico, que parte de la base de que “algunas características de los organismos vivos son demasiado complejas como para haber evolucionado sin intervención”), otras se encargan de fomentar la competitividad y el individualismo. No es difícil porque para todo esto cuentan con buenísimos periodistas, juristas, ordadores… Pueden enviar todos los días decenas de noticias (en radio, prensa y televisión), de tal forma que los medios de comunicación consiguen a un módico precio noticias para publicar. Evidentemte, el rigor periodístico está en entredicho, pero lo que prima es el dinero. La autora alerta de la cantidad de personas que, en Estados Unidos, cree en que lo que dice la Biblia es literalmente cierto. Millones de personas en el interior de EE.UU., especialmente entre las clases más bajas, creen a ciegas todo aquello que le dicen en la Iglesia y que pasa por justificar la guerra de Iraq, la injerencia en cualquier asunto exterior, la enseñanza en las escuelas públicas del creacionismo, etc. En definitva una cantidad ingente de personas que viven con el miedo en el cuerpo a lo ajeno. Que se sienten vulnerables y eso los convierte en peligrosos porque no se cuestionan nada.

En fin, la autora profundiza mucho más en el tema religioso, termina comparándolo con parte de la población civil de la Alemania Nazi que no se cuestionaba nada y actuaba desde el resentimiento. Indica que para los europeos y los estadounidenses de la costa esto parece ciencia ficción pero hay cantidad de ejemplos que asustan y que permiten explicar por qué gobernaba un personaje de la calaña de Bush. ¡Al loro!

 

Escritos libertarios, Noam Chomsky. 9 mayo 2015

Hace unos meses estuve por Argentina y Uruguay. Entre muchas experiencias me traje también varios libros comprados en la Avenida Corrientes de la capital porteña. Uno de ellos es sobre el que quiero dejar aquí unos apuntes para no olvidar lo más importante de él: “Escritos libertarios” del pensador estadounidense Noam Chomsky.

Chomski es un anarquista convencido. Su ideal es la desaparición del Estado para que los seres humanos podamos desarrollarnos plenamente bajo los valores de la empatía y la solidaridad. Sin embargo, cito textualmente (pág. 113): “proteger al Estado es dar un paso hacia la abolición del Estado porque permite mantener un espacio público en el que la gente puede participar, organizarse, influir en la política, etc.” Además, el Estado nos permite defender todo lo ganado en tiempos pasados y que ahora se está perdiendo. Y hacer frente a las grandes empresas.

Su análisis sociológico profundiza en la naturaleza humana y en cómo el modelo capitalista trata de inhibirla (en gran medida con la televisión y un trabajo de baja calidad y alineante). Establece una dicotomía sobre la naturaleza humana. Él piensa (al igual que sostienen muchas corrientes políticas y sociológicas) que el el ser humano tiene dos necesidades fundamentales (por tanto, derechos fundamentales): la investigación y la creación, libres de coerción externa. Otra teoría aduce que las personas somos organimos vacíos, maleables, productos de nuestra formación y nuestro entorno. Según como nos posicionemos cada uno en esta cuestión entenderemos el mundo de formas diametralmente opuestas.

En cualquier caso entiende que cualquier estructura de jerarquía y autoridad carga con la pesada obligación de justificarse, ya sea que ésta implique relaciones personales o se trate de un orden social mayor. Y si no, pues fuera…

Partiendo de la primera hipótesis parecería ridículo pensar que nuestra sociedad sea tan injusta. Pero Chomski advierte: “para que la sociedad continúe así, las masas deben ser mantenidas en su lugar, entretenidas con simplificaciones emocionales potentes, marginadas y aisladas. Privadas de estructuras organizativas que permitan a los individuos sin recursos descubrir lo que piensan y crear en interacción con los demás”. De hecho llega a advertir que el modelo fabril nos está convirtiendo en meros robots; con el objetivo de focalizar en lo superficial: consumir moda, no preocuparse por nadie más, no pensar en el mundo que dejaremos a nuestros hijos…

Previene de que el término “democracia capitalista” es contradictorio e inviable. No puede ser que en el capitalismo la gente común tenga la capacidad para participar en las decisiones que afectan a sus vidas y sus comunidades. Para ser cierta, la democracia debería extenderse a la vida social y económica. En este modelo el “derecho a la vida” es una brutal falacia, el único derecho que se tiene es derecho a probar suerte en el mercado. También critica a los “intelectuales” que son bien recibidos cuando intentan revelar los crímenes de los enemigos, pero son totalmente desprestigiados cuando intentan ver la paja en el propio ojo.

Por último, también quiero subrayar una última idea, una crítica hacia parte del movimiento libertario, especialmente en estas últimas décadas: “ha sido poco lúcido al seguir la doctrina de forma rígida, sin consideración alguna de las consecuencias humanas que sus acciones acarrean”. En referencia a que renunciar a que las instituciones sean controladas por impresentables causa mucho daño en la sociedad: deshaucios, pérdida de calidad en educación y sanidad, empleo precario…

Y que no se olvide esto: “una sociedad que tolera la difamación sediciosa no es libre”.

 

Chavs: la demonización de la clase obrera. 18 diciembre 2014

En los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial, el Ministro de Propaganda de Hitler (Joseph Göbbels) convenció a amplios sectores del pueblo alemán de que la victoria era posible. Su táctica la dejó escrita: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

El libro “Chavs: la demonización de la clase obrera” destroza sin pudor los axiomas repetidos en nuestra sociedad y que calan en mayor o menor medida en todos nosotros tal y como lo hacían las mentiras de Göbbels. ¿Cuántas veces hemos oído que la crisis comenzó porque todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que los jóvenes no trabajan porque son unos holgazanes, que hay mucho pícaro chupando dinero de las prestaciones sociales, etc.? chavs

El ensayo se centra en la sociedad del Reino Unido, pero es extrapolable al resto de Europa. Toma por título la palabra “chavs”, que podríamos traducir como “canis”, “ninis”, “chonis” o algo similar. Un conjunto de personas altamente demonizado, en la televisión abundan los programas destinados a reírse de las personas que no consiguen encontrar trabajo, que no estudian, etc. Aducen que “hablan mal”, quieren prestaciones… Ahora bien, ¿nos hemos parado a pensar por qué no estudian o no trabajan?

Sencillo lo del trabajo. Miremos los datos del paro registrado en Aragón en noviembre de 2014. Aparecen 103.665 personas registradas, muchas otras ni siquiera lo están porque hace años que perdieron la esperanza. Pues bien, el número de contratos indefinidos realizados en noviembre de 2014 en Aragón asciende a la ridícula cifra de 2.147. Es decir, más de cien mil personas en Aragón no pueden trabajar. No hay trabajo: simples matemáticas. No es que no quieran. Esto lo sabe el Gobierno e intentan fomentar el autoempleo. Aquel que haya probado el autoempleo sin tener un padrino ya sabe qué tipo de vida llevará como emprendedor…

De acuerdo, no hay trabajo, pero ¿por qué no estudian? El que se pregunte esto quizás no haya pensado lo siguiente: ¿Cuántas licenciadas hay en nuestro país trabajando de teleoperadoras? ¿Cuántos ingenieros trabajan de dependientes? Pensemos en un niño de trece años. Ha visto a sus hermanas o primos mayores estudiar horas y horas y los ve trabajando doce horas como becarios sin cobrar. No es complicado imaginar que el chaval si es que tiene algo de cordura no se le pase por la cabeza seguir ese ejemplo.

El autor del libro da unos datos espeluznantes: 1.000 millones de libras se pierden todos los años en el Reino Unido por fraudes en las prestaciones. Todos los días en las empresas de comunicación aparecen ejemplos de gente defraudando. Sin embargo, la cifra de 70.000 millones de libras que es lo que las grandes fortunas dejan de pagar en el Reino Unido por tener cuentas fuera, entre otras artimañas, no la tenemos tan interiorizada. ¿Verdad que aquí todos sabemos del amigo de un amigo que cobra el paro y trabaja? ¿Cuántos saben dónde cotiza INDITEX?

Un libro que abre miras, que permite ver que este sistema no funciona y que a nadie se le puede culpar por no tener trabajo. Únicamente, se debe culpar a la implementación de nefastas políticas económicas y sociales. Quizás, sí se nos pueda culpar de no hacer nada por cambiar un modelo que las propias matemáticas demuestran que es imposible sostener..

 

El gobierno legítimo. 20 noviembre 2014

Cuando cualquier forma de gobierno se vuelve contraria a estos fines (la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad), el pueblo tiene derecho a modificarla o a abolirla y a instituir un nuevo gobierno“. Thomas Jefferson en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.

 

Cultura y televisión. 15 octubre 2014

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La televisión aniquilará la cultura“, Pier Paolo Pasolini. Hace décadas que el formidable intelectual boloñés pronunció esa idea. Parece que el presente le va dando la razón. Aquí dejo un párrafo que me ha llegado por correo y que no tengo constancia de la autoría, pero la idea es lo importante:

“Las sociedades emergentes de principio del siglo XXI, situadas en Europa y Norteamérica, cada vez más tienden a la homogeneización, es decir, a convertirse en una sociedad con aceptable capacidad adquisitiva y baja formación global, con una clase media consumista y manipulable.”

 

Los ricos no crean trabajo. 21 febrero 2013

Filed under: Sociedad — Aznar @ 11:45
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Mientras se cambia de sistema, he aquí una gran argumentación de cómo parchear el capitalismo. Por cierto, la antítesis de los que se está haciendo actualmente en el sur de Europa:

 

Otra sociedad es posible. 13 enero 2013

Comunismo viene de común, del interés común de la clase trabajadora en cualquier momento y lugar. Supongo que esto era evidente para la mayoría de los lectores, no obstante a mí se me escapaba porque pensaba que comunismo provenía de “comuna”. Por cierto, un término bastante denostado. Causalidad, sin duda.

El concepto de común está muy relacionado con el de libertad que “es hasta tal punto la esencia del hombre que hasta sus oponentes lo comprenden” (K. Marx). En el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, escrito hace más de un siglo y medio, se habla de “necesidades auténticas” (arraigadas en la esencia del hombre e imprescindible cumplir para el desarrollo humano) y “necesidades creadas”. Esta idea, lejos de mitigarse, se ha maximizado en este siglo y medio, ¿no necesitamos ahora todo tipo de objetos más caros, sofisticados y menos duraderos que hacen el mismo papel que otros anteriores? ¿no necesitamos tener siete sudaderas diferentes y seis pares de calzado para ponernos en función de la ocasión? Eso no parece estar en la naturaleza humana, parece estar encaminado para favorecer el consumismo y mantener el sistema desigual que es el capitalismo.

Evidentemente, este sistema se mantiene porque todos, en la clase trabajadora, lo permitimos. Eso sí, exacerbada esa “permisividad” por el adoctrinamiento sufrido diariamente por el sistema educativo, los medios de comunicación, etc. No voy a entrar en lo que se produce en ciertos países del sur en donde muchas personas se ven condenadas a vivir en condiciones penosas porque Occidente debe satisfacer sus necesidades creadas, ¿pero tan bien estamos en Occidente? ¿Alguien puede considerarse libre cuando es obligado, por ejemplo, a estar ocho horas al día repitiendo el mismo gesto en una cadena de montaje? Ese tipo de trabajo se aleja notablemente de la naturaleza humana, de ese ideal de libertad. Ha de entenderse el trabajo, y cito a Marx y Engels de nuevo, como “un complemento que le permita al hombre desarrollarse […] para así poder recuperar la iniciativa y la personalidad”.

Para lograr una sociedad diferente en la que prevalezca el interés común es necesario “convertir el capital en propiedad colectiva, común a todos los miembros de la sociedad”. Evidentemente, no se pretende “destruir la propiedad personal bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano, esa propiedad que es para el hombre la base de toda libertad […] y la garantía de toda independencia”. Lo que se pretende al hablar de capital, es destruir el capital, el cual se “nutre de la explotación del trabajo asalariado, que sólo puede crecer y multiplicarse a condición de engendrar nuevo trabajo asalariado para hacerlo también objeto de explotación”.  Se enlaza con la idea anterior del trabajo: “en la sociedad comunista el trabajo acumulado será por el contrario un simple medio para dilatar, fomentar y enriquecer la vida del obrero”.

Ahora bien, ¿por qué todo esto no cambia en Europa siendo que ha habido gobiernos socialistas y comunistas durante este siglo y medio? La explicación tiene principalmente dos motivos: a) el primero es que nunca ha llegado al poder un partido comunista o socialista de verdad. Han gobernado los que Marx llamaba pertenecientes al “socialismo burgués”, como el actual Partido Socialista Obrero Español (PSOE). “Los burgueses socialistas considerarían ideales las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los peligros que encierran. […] consideran que su ideal es la sociedad existente, depurada de los elementos que la corroen y revolucionan: la burguesía sin el proletariado”. En esta última idea es donde entra el segundo motivo: b) esa sociedad anhelada por los burgueses socialistas es la que ha predominado en Europa (en mayor o medida) durante la segunda mitad del siglo XX. Europa se convirtió en el colchón entre el capitalismo extremo de EE.UU. y el modelo más o menos comunista de la Unión Soviética. Los servicios sociales pagados por el proletariado europeo permitieron una mejor forma de vida en Europa, lo que también frenó los movimientos comunistas y socialistas de base que sí pretenden conseguir esa sociedad que vele por el interés común y la libertad. Pero parece que esto último está cambiando, pretenden quitarnos el derecho a pagar nuestros servicios públicos. Igual se les va de las manos…