Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

LOS MALABARES DE NAYIM EN BOLIVIA. 4 noviembre 2017

Dicen que vino por amor y que se quedó por necesidad. Yo llegué por necesidad y me fui con amor. La primera frase es por Jhon Connell, un estadounidense que en 2003 llegó a Cochabamba siguiendo a una chica. Esta le dio calabazas. Se quedó sin “plata”. Para vivir comenzó a hacer malabares en los semáforos. Primero compitió y luego compartió semáforo con otras personas. La mayoría niños. La casa de esos niños era la calle y la “clefa” (el pegamento) su compañera más fiel.

La segunda frase es por quien escribe. Llevaba unos meses por los Andes. Me apetecía dejar de vagar. Asentarme. Empaparme más de un lugar. No tanto ver. Más bien conocer. La elegida fue Cochabamba. Clima ideal: “la eterna primavera”, dicen. Famosa porque su población se opuso en bloque a la privatización del agua potable municipal en el 2000. “La guerra del agua” se llamó. El rival no era moco de pavo: la española Abengoa, el Banco Mundial, el exdictador boliviano y las “yankis” Bechtel y Edison. Se venció y el agua sigue siendo pública. Aunque escasa. Eso no estaba en disputa.

Volviendo a la otra historia bonita, la que comenzaron Jhon y los niños en Cochabamba. Jhon y los niños decidieron colaborar. Jhon les enseñó nuevos trucos. Nuevos instrumentos. Un año después Jhon volvió a Estados Unidos. Explicó lo que había vivido. Contó lo que se proponía hacer. En dos años consiguió 5.000 dólares. Volvió a Cochabamba también por amor. En este caso no le dieron calabazas.

Montó una escuela de circo social: Fundación EnseñARTE. Los niños, y también las niñas, aprendían, y siguen aprendiendo, malabares. (En la actualidad también hay un programa de música.) La idea es que ganen tolerancia a la frustración, que aprendan trucos que les puden sacar de apuros al actuar en semáforos o circos y que los tentáculos de la “clefa” queden lejos. Estos niños y niñas, casi un millar en estos años, escoge el camino difícil. El menos cómodo. El más digno. Da sus frutos. Inmateriales. Y también materiales: algunas familias construyeron sus modestas casas gracias a las pulseras que se hacían y se vendían en Estados Unidos.

Actuación Cochabamba

Actuación en Cochabamba de la fundación. Foto: Fundación EnseñARTE.

Participé un mes en el proyecto como voluntario. Actualmente funciona en dos centros a las afueras de Cochabamba: Montenegro y Buenavista. En horario de mañana y tarde. Tres horas en cada turno. De martes a jueves. Durante la primera hora se desarrolla un programa socioeducativo y se ayuda con las tareas de la escuela. Una hora y media de entrenamiento de circo. Media hora para comer. Todo gratis. La fundación se autofinancia con campañas de crowdfunding, fiestas, venta de cedés, donaciones, etc. (Ahora hay una campaña abierta para poder completar el año.)

Me fui a Montenegro. A una hora y media del centro de Cochabamba. El transporte colectivo de la ciudad es pintoresco. Hay cientos de líneas que se llaman “trufis”. Esto explica por qué Cochabamba es la segunda ciudad más contaminada de Sudamérica. En los “trufis” hay asientos en cualquier lugar. Si es necesario aparece otro asiento de donde sea. Furgonetas que en Europa transportan cinco personas como máximo las he compartido con trece personas en Cochabamba. Increíble. Después de esta aventura llegaba todos los días a Montenegro. Barrio humilde. De polvo, viento y sol. Labordeta definía Aragón con esos tres sustantivos más la niebla. Esta nos diferencia de Montengro. Se nota porque la gente sonríe más. La carretera que va a Oruro cruza el barrio. En esa misma carretera tiene la fundación alquilado un pequeño terreno.

Tania es del barrio. Es la instructora de las mañanas en Montenegro. Empezó con Jhon. Maneja el monociclo a la perfección. También otras especialidades. Su hermano maneja los malabares que parece magia. Está en Estados Unidos. Pero Tania está en Cochabamba. Quiere ser policía. Trabaja en la fundación mientras estudia derecho y las oposiciones de policía. Bromeo con ella sobre si no hay otro curro posible. Pero me dice que le gusta la acción. Tal vez no sé dé cuenta, pero los niños también.

Por la mañana vienen cinco chicos. Pocos. Todo el barrio va a clase por la mañana. Siempre vienen dos hermanos. Sus nombres empiezan igual: Raquel y Rafael. Los llaman los “Ras”. Como el dios egipcio en plural. Viven a cincuenta minutos de distancia. Necesitan coger dos “trufis” para llegar. Nacieron en Argentina pero no recuerdan en qué provincia. Sus padres emigraron hasta allí: en algún lugar de la Argentina de cuyo nombre no se acuerdan. Me cuentan, con la naturalidad de quien lo tiene asumido, que su padre pasaba bastante. Más bien, mucho. Los abandonó. Se piró a Santa Cruz y ahora tiene otra familia. Lo han visto por el Facebook. No tienen contacto. Su madre se volvió con ellos a casa de su familia en Cochabamba.

Rafael ha aprendido a manejar el monocliclo estos días en los que he estado yo. Está pletórico. Eso sí, cuando se cae le grita al monociclo y le dice, violentamente, que le obedezca. El objeto parece entenderlo porque cada día mejora más. Raquel quiere ser cocinera. Tendría un gran futuro como trapecista. Pero de momento prefiere la cocina. Está en el último curso de primaria. Le toca cocinar muchos días. Mi penúltimo día viene también Aldrin. Se llama así por el astronauta que pisó la luna. Como dicen que Armstrong la pisó primero nadie conoce al Aldrin astronauta. Después de comer me cuentan que tienen examen de naturales. “A buenas horas, mangas verdes”. Les echo la cantada porque en menos de cuarenta minutos tienen que coger el “trufi” para llegar a la escuela. Leemos el tema. Es corto. Sobre la pubertad. Les digo que se aprendan la función de la glándula pituitaria y los cambios que se producen en los chicos y en las chicas. Se van. Duermo la siesta hasta que llegan los de la tarde. Todos los días igual.

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Una jornada en el centro. Foto: Fundación EnseñARTE.

El instructor de la tarde es Carlos. Comenzó de niño con Jhon. También del barrio de toda la vida. Si fuera de Huesca sería HTV, de Huesca de Toda la Vida. Pero es de Montenegro, así que es MTV. No puede dar dos pasos por Montenegro sin saludar a alguien. Maneja la jirafa, un monociclo altísimo, como si fuera su mano derecha. Tanto que puede hacer malabares con clavas y dar toques a un balón mientras está en las alturas pedaleando. Si no se ve parece increíble. Se ha recorrido media Latinoamérica gracias a los semáforos y los malabares. La otra media lo está esperando.

Por la tarde vienen más niños y niñas. Unos veinte. Viene otro de los Ras: Ramón. Ya va a secundaria. Tiene clase por la mañana. José tiene 10 años, casi once. Viene con su hermana pequeña. Hago la típica pregunta fácil. ¿Qué quieres ser de mayor? Futbolista del Barcelona. ¡Maldito complemento del nombre! ¿No te gustaría ser futbolista del Zaragoza? Necesitamos ayuda… Simplemente sonríe. Creo que por educación. Ser del Zaragoza hoy en día es bastante complicado. Como dice Víctor Juan Borroy necesitamos cuidar a los niños y niñas que son del Zaragoza actualmente. Es difícil serlo. Pido un móvil con Internet. Le muestro el gol de Nayim. Flipa. Tal vez lo piense…

Curiosas respuestas porque todos estos niños y niñas saben manejar varias especialidades de circo. Algo que no es fácil y lleva mucha práctica. Lo aseguro. Un mes probando con lo más fácil: Malabarear con tres pelotas y todavía se me caen. Decido probar con Mauricio. De la misma edad que José. Respuesta original: robótico. Constructor de robots. Le digo que un conocido trabaja en un robot que cultivará algas en el fondo del mar. Me mira con cara de vaya cutrez, un robot agricultor. “El mío será astronauta.”

En mi último día recibo varias cartas pidiendo que no me vaya. Muchos abrazos físicos que me llenan de energía y cariño. También abrazos de otro estilo. Josué, con sus seis años, me dice: cuate, te voy a extrañar mucho. El último día el gol de Nayim lo han visto una docena de veces. Se lo cuentan a los despistados: “¡En el último segundo de la prórroga!” Raquel y Aldrin también se suman a la fiesta emocional. Han sacado un cien en su examen.

Llegué por necesidad, pero volveré por amor: Gracias.

Nota: Original, publicado previamente en Arainfo.org.

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7 años de la Copa de Montjuïc. 17 marzo 2011

Hoy se cumplen siete años de la victoria del Zaragoza sobre el Real Madrid en la Copa del Rey de 2004. La final disputada en el Estadi Olimpic de Montjuïc y en la que era total favorito el Madrid de los galácticos. En aquella época en la que parecían invencibles con su modelo de Zidanes y Pavones y que a partir de ese día no levantaron cabeza y hasta nuestros días pues poquico han dado de sí. Curiosidades del destino, lo que parecía imposible se cumplió con un gol de Galleti en la segunda parte de la prórroga y con 10 jugadores por la expulsión de Cani.

¡¡¡Aupa Zaragoza!!!

 

Los de Dubai… ¡Qué guay! 15 febrero 2011

Desde que volví de Venezuela no hay semana en la que no vea el programa “En el Fondo Norte” de Aragón Televisión. Con el humor están haciendo crecer su audiencia notablemente, este último lunes casi un 16% de share. Algo que sin dudas está muy bien.
Llevaba tiempo queriéndolo recomendar pero me parecía excesivo poner el enlace de un capítulo entero. No obstante gracias al capítulo de ayer puedo poner solo dos minutos del mismo en donde sale esta canción que dejo más abajo. Pero si se tiene tiempo recomiendo ver el programa entero que son solo 25 minutos y las imitaciones de Lafita y sobre todo de Agapito me parecen geniales (que, por cierto, las hace el mismo actor).
En cuanto a lo de si nos compran el club pues ya veremos si es bueno o malo. Para el Zaragoza malo no puede ser porque peor no se puede estar, pero para la ciudad y el país igual sí. Porque el Zaragoza es un club ruinoso que no genera un duro y los de Dubai no son una ONG. Así que imagino que plagarán esto de edificios y casinos por doquier valiéndose de la suave legislación en materia de juego que reina en Aragón. En fin, tiempo al tiempo…

Por si alguien no sabe de qué va esto: se rumoreaba que unos dubaitíes quieren comprar el Real Zaragoza que está, como casi todos clubes españoles, endeudado hasta las trancas.

 

Sentimiento zaragocista. 24 enero 2011

Quiero dejar constancia de estas palabras, el primer párrafo de una crónica sobre el partido de ayer entre el Zaragoza y el Deportivo de la Coruña que firma Leandro Piragini en el blog “Todos con el Real Zaragoza”, porque me parece que reflejan perfectamente el sentimiento de todos los aficionados que mantienen el fútbol. No de aquellos que se van a lo fácil de “hacerse” (curiosa palabra para un sentimiento) del Madrid y el Barcelona:

Asistimos hoy a un lujo que nos podemos dar sólo los que saboreamos los triunfos del equipo al que somos aficionados, por el sentido vínculo emocional, afectivo, histórico que nos une con él. Esto es, por el hecho de ganar los encuentros como sea, y disfrutar con ello: “porque sí… porque lo ganamos y ya está… porque es lo que debíamos hacer… para salir de los puestos de descenso… porque…”.

Pase lo que pase siempre nos quedará París:

 

15 años de la Recopa del Zaragoza. 10 mayo 2010

Hoy se cumplen quince años de aquel maravilloso 10 de mayo de 1995. Para algunos que por aquellas fechas solo contábamos con ocho primaveras es uno de los momentos más emotivos que se recordamos de la infancia. Y uno de los más fáciles de recordar puesto que hay cantidad de vídeos e imágenes que ayudan a ello.

No sé cuantas veces he podido ver la trayectoria de ese balón que tocó Nayim con su pierna derecha desde el centro del campo para que volara sobre París y agujereara la portería londinense del Arsenal provocando la explosión de todo Aragón. Lo he visto solo, con amigos, con familiares, con conocidos… lo he recomendado, lo he promocionado, me he enorgullecido de él, lo he adorado y en los últimos tiempos hasta lo añoro. Pero sí, es el Gol. Sin lugar a dudas lo es, tiene hasta calles, parques y plazas con su nombre de “Gol de Nayim”. Ese día hizo que Zaragoza en particular y Aragón en general se levantaran con una sonrisa mayúscula y una alegría desbordada. Recuerdo ir a clase con bufandas y camisetas del Zaragoza y dejarlas todo el día entre las mesas mientras todos estábamos con una cara de pánfilos que no se nos tenía y es que ese día el nombre de Zaragoza abría portadas y noticiarios de todo el viejo continente. Luego hay quien dice que el Real Zaragoza no sirve de nada y que a la ciudad le iría mejor si no existiera… por favor, cuando sales al extranjero y dices que eres de Zaragoza lo primero que te dicen es “Real Zaragoza” y no “Expo 2008” o “Goya” o “Buñuel” o lo que sea… Es triste que sea así y que no se nos relacione con estos últimos pero lo que hay que hacer es potenciar estos últimos basándose en el que mejor funciona: Real Zaragoza.

Ese 10 de mayo nos marcó a muchos. Aun recuerdo estar sentado en el pabellón Príncipe Felipe junto a mi padre y con 12.000 zaragozanos más en el momento que Nayim tocó la bola… y, por supuesto, se me pone la piel de gallina al recordar el momento en el que la pelota entró en la portería de Seaman. Con mis ocho años pensaba entonces que se caía el pabellón. ¡Cómo retumbaba todo! ¡Qué felicidad! Eso hace zaragocistas de por vida. El conocer que un equipo salvado hacía nada en la promoción contra el Murcia gracias a un gran grupo humano y trabajador y a un entrenador joven con rasmia, inteligencia y tesón y sin olvidar al gran Alfonso Solans (el presidente) llegaron desde la raquítica promoción de descenso con el Murcia hasta la final de Europa en París contra el Arsenal y la ganaron con el nombre de Zaragoza ondeando a los cuatro vientos. Los que lo hemos vivido tenemos el deber de recodárselo a los nuevos aragoneses porque eso días volverán y son increíbles. Tienen que huir del inducido madridismo y barcelonismo que empieza a imperar entre los pequeños. ¿Pero qué les enseñan esos padres? ¿Qué es mejor seguir al poderoso, al que más fácil tiene ganar, al que más ayudas recibe, al que más ventaja tiene a conformarse? No, señores míos, hay que educar en la superación. Y no solo en eso, si no también en el sentimiento a nuestra tierra. Porque no me creo que los madridistas y culés de fuera de Madrid y Barcelona se alegren de igual manera cuando uno de esos equipos consigue un título. No, no cuela, lo que sienten los del Madrid y Barcelona de palo cuando ganan una liga a 300km de aquí y siendo ese “aficionado” de aquí no llega ni a la suela del zapato de lo que sentimos ese hermoso 10 de mayo con la Recopa de Europa. No cambio por nada ver esa plaza del Pilar a rebosar con toda Zaragoza en la calle y coreando el nombre de sus héroes.

No cambio mi Zaragoza por nada, y sé que volveremos. Volveremos a Europa, volveremos. 🙂


P.D. Quiero poner un comentario que sale en uno de esos vídeos de youtube: “Yo ese dia aun era del madrid, tenia 5 años, y no sabeis lo que me arrepiento, eso si lo vivi tan intensamente que en el minuto 120 mi equipo cambio y yo era del zaragoza. Ver a poyet llorar me hizo llorar… increible de verdad. Que recuerdos.

¡Increíble!

 

Ser del Zaragoza, lo natural. 5 noviembre 2009

Magnífico y atrevido artículo que apareció en el Heraldo de Aragón el 20 de febrero de 2.008 y que, sin lugar a dudas, suscribo cada una de sus palabras, el autor José Luis Melero Rivas. ¡A partir del segundo párrafo es apasionante!

“EN el deporte lo natural ha sido siempre amar lo próximo, vibrar con lo que tenemos más cerca.No hace falta explicar por qué preferíamos que ganara Santana a que lo hiciera Rod Laver ni por qué ahora se celebran los triunfos de Alonso sobre los de Hamilton. En Aragón también nos ha pasado siempre lo mismo: todos nos alegrábamos un poco más del Wimbledon de Conchita Martínez que de los Roland Garros de Arantxa Sánchez Vicario, y antes de que Carlos Sala entrara el primero en los ciento diez metros vallas siempre deseábamos que el vencedor fuera Javier Moracho. Y no creo poder encontrar uno solo que prefiriera que fuera Muangsurin quien tumbara a nuestro Perico Fernández.

Con el fútbol ocurre igual: el Real Zaragoza es el equipo hegemónico de Aragón y casi todos pensamos que lo natural es que cualquier aragonés se alegre siempre de los triunfos de su equipo. Y si en lugar del Zaragoza fueran la Sociedad Deportiva Huesca, el Teruel, el Barbastro o el Endesa de Andorra nuestros equipos punteros, todos deberíamos estar con ellos para procurar que llevaran el nombre de Aragón lo más alto y lejos posible.

Pero esto, que parece tan evidente, no siempre es así. Hay aragoneses que, inexplicablemente, son del Madrid o del Barcelona. Y sin embargo no creo que haya muchos madrileños y catalanes que sean seguidores del Zaragoza. ¿Por qué lo que es natural allí, es decir ser aficionado de sus equipos, no es a la vez natural aquí? Solo puede haber una explicación: que hay quienes solo quierenestar conlos que ganan, con los ricos y los poderosos, con los que piensan que les van a garantizar la felicidad. Por eso son de esos equipos y no del Almería, del Recreativo de Huelva o del Sporting de Gijón.

Pero esta explicación, que podría valer para gentes nacidas en ciudades o comunidades que nunca o muy pocas veces han tenido equipos en la elite, lo que les ha llevado en muchos casos a convertirse en seguidores de los equipos poderosos de fuera de su territorio, no debería servir para los aragoneses, pues el Zaragoza
lleva jugando casi ininterrumpidamente en Primera desde los años cincuenta, ha ganado títulos nacionales e internacionales y es uno de los más clásicos e importantes equipos españoles. Pongamos solo un ejemplo para comprobarlo: un niño aragonés nacido en 1986 (año del primer título en la época post-magnífica) ha visto ganar seis títulos oficiales al Zaragoza, mientras que el Athletic de Bilbao no ha ganado ni un solo título en estos últimos veintidós años, el Atlético de Madrid solo cuatro, el Español, dos, y el Betis y la Real Sociedad solo uno. Únicamente el Madrid y el Barcelona han ganadomás títulos en este periodo.

Y pensemos que, frente a los nueve títulos oficiales del Zaragoza en toda su historia, el Celta, el Racing de Santander o el Osasuna, por citar equipos históricos que suelen ser habituales en Primera, no han ganado nunca ni un solo título. Ser pues del Zaragoza y pertenecer a la gran familia zaragocista, a diferencia de lo
que puede ocurrir con otros equipos, no significa sufrir con un equipo acostumbrado a perder, sino disfrutar con un equipo que nos ha dado muchas más alegrías que sinsabores.

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No hay pues explicación ni justificación alguna para que los aragoneses amantes del fútbol no sean del
Zaragoza. Estos, además, tienen un claro problema de ubicación: no sienten como los de aquí (que sería lo natural), pero nunca van a hacerlo como los de allí. ¿O es que los aragoneses seguidores del Barça van a emocionarse y vibrar igual que los catalanes cuando todo el Camp Nou grite «Visca el Barça, visca Catalunya», como si fueran de Vich o del Ampurdán? Los triunfos de los equipos, contrariamente a lo que piensan algunos pocos, contribuyen a difundir y promocionar las ciudades y los territorios, y un aragonés debería alegrarse siempre de que el Zaragoza estuviera en lo más alto, pues cuando nuestro equipo juega ante cincuenta o cien mil personas, mientras otros millones lo están viendo a su vez por televisión, se está hablando de Zaragoza y de Aragón y se está promocionando un territorio no precisamente sobrado de presencia en los medios.

Por eso me duele ver a padres aragoneses que visten a sus niños con las camisetas de esos otros equipos y que incluso los llevan con ellas a La Romareda, como ocurrió en algún caso el pasado sábado en el partido contra el Barcelona. Afortunadamente, la gran mayoría de los aragoneses seguimos disfrutando con las victorias de nuestro equipo, vestimos a nuestros hijos con sus colores y los educamos en el cariño natural al Real Zaragoza y en el respeto a los sentimientos que este representa, gestiona y canaliza.Y les enseñamos ya desde niños que, cuando gana el Zaragoza, gana Aragón y ganamos todos.”