Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

Aqueras Monañas, en aragonés. 11 abril 2013

Filed under: Cultura y arte,Montaña — Aznar @ 23:28
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La música de esta canción toca bastante el corazón, pero si además se suma la letra y las experiencias pirenaicas las lagrimas asoman por los ojos. Por si esto no es poco, desde Aracultural han preparado un vídeo espléndido que refuerza todo lo anterior:

Aquí la letra en aragonés:

“Aquelas montanhas
que tan hautas son
m’empachan de veire
mas amors ont son.

Aqueras montañas
tan alteras son,
no me dixan bier
os mios aimors.

Aqueras montañas
cuán se’n baxarán
y os mios aimors
aparixerán.

Dezaga d’ixas boiras
os n’íré a escar
y crebando as mugas
con yo entornarán.

Si canto, yo que canto,
no canto ta yo,
canto t’a mía amiga
que ye en ixos mons.”

 

Pic des Moines (2.349 m) / Pico de los Monjes. 7 enero 2013

La ascensión hasta el Pic des Moines, o en castellano Pico de los Monjes o en la lengua vernácula Pic deths Monches, se suele realizar desde Astún. En nuestro caso, hicimos la ruta clásica el sábado 5 de enero. El día fue magnífico, totalmente despejado y un reluciente sol, únicamente en las partes más altas había rachas de viento.

Dejamos el coche en el parking de abajo de la estación de Astún, estaba a petar. Y luego se quedó pequeño, teniendo que aparcar los coches en el margen de la carretera. Lo más curioso, y me arrepiento de no haberle echado una foto, fue el ver un “39” por esos lares. Evidentemente, ya no funcionaba de 39, pero sin dudas en tiempos ese autobús cubrió alguna ruta de Zaragoza, y el 39 solía llevar ese modelo de autobús. La tapicería y el número (121) aún eran los de TUZSA. Supusimos que cubría la distancia entre Jaca y Astún.

A lo que vamos, la excursión comienza con un repechico para alejarnos de Astún. Nacho empieza con los esquís y Hamid y Diana con las raquetas. Yo empiezo sin nada, no tengo ninguna gana de ponerme esos cacharros. Tras el primer repecho el terreno se hace algo más tendido y seguimos la huella sin dificultades por el barranco de l´Escalar hasta llegar al ibón homónimo. Está totalmente congelado y con buena capa de hielo y nieve, decidimos voldearlo por la izquierda (parte norte) y atacar la cima por ese lado. Es decir, sin pasar por el collado de los Monjes.

Ibón de l´Escalar completamente helado.

Ibón de l´Escalar completamente helado.

Vamos cuatro, pero nos separamos en dos para coger altura a partir del ibón. Las separación se produce en función del material: por un lado suben Hamid y Diana con las raquetas por una zona donde la nieve es algo más profunda. Yo, que llevo desde antes del ibón los krampones opto por subir menos vertical pero más expuesto por el tramo de la ladera con menos nieve. Por aquí vendrá también Nacho con sus esquís siguiendo mis huellas.

Los dos grupos con el Pic de Belonseiche al fondo.

Los dos grupos, por arriba Diana y Hamid, por abajo Nacho; con el Pic de Belonseiche al fondo.

Ganamos altura hasta llegar a L´Escalar y ya tenemos el Pic des Moines al alcance de la mano. Aunque aquí arriba sopla un viento fuerte proveniente de Francia, recogidos detrás del monte estamos a gusto y comemos unos dátiles y almendras. ¡Mientras Nacho está seis horas recogiendo la “piel de foca”! Piel de foca, es lo que le permite subir con esquís hasta ahí arriba, ya que solo deja deslizar hacia adelante pero no hacia atrás. Eso sí, se ganó el perdón con un exquisito té caliente que subió para acompañar los dátiles.

Llegada al puesto de avituallamiento en L´Escalar.

Llegada al puesto de avituallamiento en L´Escalar.

A partir de aquí se hace aconsejable el uso de los krampones para acceder al pico, en territorio, por ahora, francés. Eso sí, tal y como estaba la nieve no eran necesarios si se tenían botas con buena suela. No obstante, sólo emprendimos el último tramo de subida Nacho y yo que éramos los únicos con krampones.

Curiosa forma en la cresta (¿ola o águila?) y culico del Nacho.

Curiosa forma en la cresta (¿ola o águila?) y culico del Nacho.

La cresta, que no entraña ninguna dificultad y hay una huella muy buena, dejó una curiosa forma gracias al viento y a la nieve que ha dividido a quienes la han visto entre los que ven una ola, los que ven la cara de un águila y los que se imaginan las dos cosas. Llegar a la cima es pan comido, hay que echar las manos alguna vez pero es fácil, a pesar de ir combinando nieve y roca. Atestigua que llegamos la imagen inferior, tomada por una caspolina muy maja que también, damos fé, llegó a la cima con una guipuzcoana.

En la cima con el Midi d´Ossau al fondo.

En la cima con el Midi d´Ossau al fondo.

Las vistas desde la cima son asombrosas, se ve todo lo que se puede ver desde allí. Incluso, algo en lo que nunca había reparado, el final de la cordillera por el lado francés se veía con dificultad. La cordillera por su parte norte es más corta que por la sur (contando las sierras exteriores) y por lo tanto por el norte se veía la llanura de Aquitanía, en cambio el Valle del Ebro no dejaba señal alguna. La siguiente imagen es una pequeña muestra de los que se veía desde el pico, selecciona esta porque puedo nombrar los tres picos más altos, de izquierda a derecha: Infiernos, Garmo Negro y Argualas.

Infiernos, Garmo Negro y Argualas. Foto de Nacho.

Infiernos, Garmo Negro y Argualas. Foto de Nacho.

Si seguimos hacia la derecha (hacia el oeste) con la foto anterior, vemos los siguientes picos que aparecen en la siguiente foto: Anayet (el de más a la izquierda), el Vértice de Anayet (totalmente blanco), Punta Escarra (puntica al fondo), Pala de Ip (mazacote a la derecha de Escarra) y Collarada. Que son los que aparecen al fondo, estando Nacho en primer plano.

Anayet, Vértice de Anayet, Punta Escarra, Pala de Ip y Collarada; y Nacho en primer término. ¡Pedazo de foto!

Anayet, Vértice de Anayet, Punta Escarra, Pala de Ip y Collarada; y Nacho en primer término.

En esta última foto en la que aparece Nacho con tanto pico, se ven al fondo a dos personas (la caspolina y la guipuzcoana). Detrás del monte donde están ellas, nos estaban esperando Diana y Hamid. Ya llegamos. Al llegar, fotico de grupo, aprovechando que había personal por las inmediaciones.

Foto de grupo, cerca del Pico de los Monjes.

Foto de grupo, cerca del Pico de los Monjes.

Desde aquí descendemos hacia el collado de los Monjes, pretendemos bajar al aparcamiento por una de las pistas de Astún. Pero antes, aun debemos descender hasta el ibón. Evidentemente Nacho baja en un periquete con sus esquís, aunque es cierto que salió más tarde y no llegamos con mucha diferencia al lugar en el que íbamos a comer con una vista magnífica de todo el valle donde nace el Aragón y de la zona del Aspe. Y de cara al sol, que sienta de maravilla.

El Aspe y compañía, desde el lugar donde comimos (con zoom).

El Aspe y compañía, desde el lugar donde comimos (con zoom).

Después de la comida un placentero sendero (huella en la nieve, para ser más exactos) que nos acercaba a las pistas de Astún. Y de ahí, en cuanto cogimos una azul, bajamos al parking. Aquí Nacho sí que se adelantó bastante. Por si alguien se plantea si hacerlo con krampones, esquís o raquetas, voy a decir que me parece que las tres son correctas. Aunque es cierto, que si se quiere subir al pico los krampones son casi necesarios (al menos extremadamente recomendables, y el piolet también). Las raquetas al principio dieron algunos problemas pero luego, clavando bien la punta, se solucionó. Y con los krampones yo fui muy bien, salvo en algún punto que me hundía bastante, pero fueron escasos metros. Me inclinaría de nuevo por los krampones. Eso sí, había poca nieve.

Hamid y Diana antes de acceder a la pista azul de Astún.

Hamid y Diana antes de acceder a la pista azul de Astún.

¡A por otra!

 

El fuego, de aliado a enemigo. 6 octubre 2012

¿Qué ha cambiado para que percibamos el fuego como un enemigo cuando siempre fue un aliado? No sólo ha cambiado nuestra relación, tanto nosotros como el fuego hemos cambiado sustancialmente en las últimas décadas.

La Europa mediterránea goza de un hermoso paisaje, pero no es natural. Ha estado moldeado por el hombre desde hace muchos siglos. Nuestros antepasados forjaron un entorno que les permitía autoabastecerse y en el que, además, los incendios quedaban controlados principalmente por dos causas: (a) la fragmentación del paisaje dificultaba la propagación de los incendios porque el fuego se encontraba con obstáculos antes de que las hectáreas quemadas fueran desproporcionadas (Figura 1), (b) la elevada presión demográfica sobre el medio también mantenía los bosques más limpios, puesto que el ganado pacía en ellos y la madera se utilizaba para múltiples usos. De esta forma los incendios que se producían solían ser de superficie, de poca intensidad y con una fácil regeneración vegetal. Evitando así, los devastadores e intensos incendios de copa que son prácticamente incontrolables.

Figura 1: Isla agrícola (paisaje fragmentado) dentro de una zona forestal afectada por el incendio de Cortes de Pallás/Dos Aguas (Valencia, junio/julio, 2012; foto: JG Pausas). Fuente: http://jgpausas.blogs.uv.es/

Con el abandono del medio rural en las décadas de 1960-1970 el típico paisaje mediterráneo comenzó a cambiar drásticamente, porque para su mantenimiento era necesaria una elevada cantidad de influencia humana. Así, el fuego, aquel gran aliado que, por ejemplo, hace mil años ayudara a los habitantes del Pirineo a transformar sus bosques más elevados en fértiles pastos estivales (Montserrat-Martí, 1992) comenzó a convertirse en un grave problema en toda la Europa mediterránea. En apenas diez años la superficie quemada en España se multiplicó por más de tres, pasando de 47.800 ha de media en la década de 1960 a 153.900 ha para la siguiente década. En los ochenta la superficie quemada anualmente fue cinco veces superior a la de los años sesenta (MAGRAMA, 2011). Figura 2. A finales de la década de los noventa la administración, influida por el conjunto de la sociedad, tomó conciencia del problema al que se enfrentaba -no sólo ambiental, también social- y destinó cuantiosos fondos para la extinción de incendios. Desde entonces España mantiene uno de los mejores contingentes del planeta en extinción de incendios. La respuesta es prácticamente inmediata cuando se produce el fuego, de esta forma en Aragón se consiguen quedar en meros conatos (menos de 1 ha quemada) casi el 80% de los fuegos (DGA, 2011) y tan solo el 5% sobrepasa las 5 ha quemadas (DGA, 2012). Ahora bien, ¿por qué no se llega al 100%?

Figura 2. Evolución de la superficie quemada y de la población rural en España. Los mayores valores de hectáreas quemadas se corresponden con la disminución de la población rural. Elaboración propia a partir de: (a) superficie quemada (MAGRAMA, 2011); (b) población rural en España, datos de los Censos de Población y Viviendas (INE, 1960, 1970, 1981, 1991, 2001). Censo de 2011 a la espera de publicación. Nota: en 1960 y 1970 se entiende población rural la que reside en áreas rurales. En los siguientes, el término “población rural” es independientemente del tamaño de la población.

Algunos incendios controlables se complican por las urbanizaciones que han sido construidas en zonas altamente inflamables, especialmente en el litoral mediterráneo. Evidentemente, esto obliga a las cuadrillas de extinción a salvaguardar esos lugares (en donde hay vidas humanas en juego) por encima de cualquier otro, dificultando el control del incendio. Otros incendios son sencillamente incontrolables, son algunos incendios de copa producidos los días de más de 30ºC, menos del 30% de humedad y con un viento de más de 30 km/hora. Son estos últimos incendios los que parecen insinuarnos que hemos tocado el límite en cuanto a la posible extinción con los medios actuales.

Las barreras paisajísticas, que permanecieron hasta nuestros abuelos y que dificultaron la formación de los intensos incendios de copa, en la actualidad están en un patente retroceso que produce un cambio en el régimen de incendios (Keeley et al, 2012). Este cambio en el régimen de incendios llevará a un entorno diferente, que como tantos ecosistemas se estabilizará. Ahora bien, hasta la estabilización se vivirán episodios traumáticos que de no hacer nada afectarán irremediablemente a los bosques y también pueden ocasionar cuantiosos daños materiales y humanos.

Como se ha explicado, la presión sobre el medio ha tenido una influencia positiva en el control de los incendios. Hoy en día esa presión no se puede ejercer porque el medio rural está despoblado y además el impacto de esas personas es escaso. No obstante, cada vez más ciudadanos consideran que nuestro entorno es importante, se valora positivamente el disponer de agua limpia y de aire puro, también son conscientes del valor de la biodiversidad. Estos factores influyen de manera positiva en la salud de la población y su demanda va en aumento. Se demanda la existencia de un sistema público de salud, educación, suministro de agua y cualquier otro bien o servicio de primera necesidad. ¿No es acaso el entorno, y por tanto también el bosque, un bien de primera necesidad?

Indudablemente, las medidas a aplicar para mantener el mismo régimen de incendios que se mantuvo durante siglos suponen un importante desembolso monetario. Ahora bien, también la sanidad lo supone y nadie que anteponga el bien común se plantea su necesidad. Precisamente en el medio rural ese desembolso permitiría crear numerosos puestos de trabajo y fijar población. Contribuyendo además al mantenimiento ambiental y al ahorro de parte de las considerables partidas presupuestarias destinadas a extinción y a actuaciones postincendio (Figura 3).

Figura 3: Medidas de restauración postincendio (fajinas) en las proximidades del campo de tiro de San Gregorio (Zaragoza, Aragón). Incendio producido en el verano de 2009.

Las soluciones para implementar en mayor o menor medida un uso del territorio similar al de nuestros antepasados son numerosas. Existen fórmulas intermedias que la Unión Europea utiliza por ejemplo con la agricultura, deficitaria en su mayoría pero altamente subvencionada como pilar importante de la seguridad alimentaria. No obstante, hay decenas de medidas que nos acercarían al sistema pretérito sin tan apenas coste económico. Por citar algunas de ellas:

• Facilitar la presencia de herbívoros en los bosques, disminuirían el combustible.
• Subvenciones para limpiar y mantener en un estado adecuado (escaso combustible) las zonas más próximas a los pueblos.
• Facilitar la explotación maderera de los bosques a los habitantes del lugar, estableciendo un pliego de condiciones en el que se establezca la cantidad máxima a sacar por año y las características de la madera extraída. En general interesa que sean ramas secundarias y de las partes más bajas.
• Enfocar la condicionalidad de la PAC hacia estos objetivos.
• Delimitar detalladamente zonas en las que por la amenaza del fuego no es posible construir (Pausas, 2012), al igual que ocurre con zonas inundables, volcanes, etc.
• Disminuir la población urbana que vive en zonas inflamables, generalmente en urbanizaciones y chalets de la costa mediterránea que suelen ser focos de ignición y puntos críticos durante el incendio (Pausas, 2012).

Debemos asumir que en nuestro entorno siempre habrá incendios. Por ello, nuestro uso del territorio ha de estar condicionado bajo esta premisa, conociendo los lugares más vulnerables y disminuyendo el número de ellos. Así, quizás, volvamos a ver el fuego como nuestro aliado y dejemos de verlo como un enemigo, que ya tenemos muchos.

BIBLIOGRAFÍA
Diputación General de Aragón (DGA), Dirección General de Gestión Forestal. 2011. Estadística de incendios forestales en Aragón. Año 2011. Zaragoza.
Diputación General de Aragón (DGA), Dirección General de Gestión Forestal. 2012. Datos provisionales estadística de incendios 2012 -Aragón-. Zaragoza.
Instituto Nacional de Estadística (INE). 1960. Censo de Población de 1960. Madrid.
Instituto Nacional de Estadística (INE). 1970. Censo de Población de 1970. Madrid.
Instituto Nacional de Estadística (INE). 1981. Censo de Población de 1981. Madrid.
Instituto Nacional de Estadística (INE). 1991. Censo de Población y Viviendas de 1991. Madrid.
Instituto Nacional de Estadística (INE). 2001. Censo de Población y Viviendas de 1991. Madrid.
Keeley, J. E., Bond, W. J., Bradstock, R. A., Pausas, J. G., Rundel, P. W. 2012. Fire in Mediterranean ecosystems. Ecology, evolution and management. Cambridge University Press, New York.
Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA). 2011. Anuario de estadística 2011. Serie histórica del número de siniestros, superficies afectadas. Madrid.
Montserrat-Martí, J.M. 1992. Evolución glaciar y postglaciar del clima y la vegetación en la vertiente sur del Pirineo: estudio palinológico. Monografías del Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), núm. 6. 151 pp. Jaca (Huesca).
Pausas, J.G. 2012. Incendios Forestales, una introducción a la ecología del fuego. Ed. Catarata y CSIC.

Nota: Artículo publicado por Javier M. Aznar en FLAMMA (3), 2012: https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=sites&srcid=ZGVmYXVsdGRvbWFpbnxmbGFtbWFmZ3J8Z3g6NzU1ZTM0ZDFiZjMzMzI2Mg

 

Preciosa canción de La Ronda de Boltaña. 9 mayo 2012

No cabe duda de que la canción es triste, me atrevo a decir que muy triste. Pero también es cierto que es hermosa, me atrevo a decir que preciosa.

Narra la historia de un señor mayor originario del Pirineo aragonés y que emigró a Barcelona (donde formó una familia y donde reside actualmente). Sublime. Atentos a la letra:

Aquí la letra:


Mermelada de moras

Gatos trasnochadores cortejan bajo el balcón.
Canarios de las Ramblas, y un geranio sin flor.
Bailando calle abajo la noche al fin se marchó…
¿Dónde vas, parrandera, si “El Molino” cerró.

“Canción de mañanada”: -Serrat en un transistor,
y un coro de vecinas en el patio interior.-
“Canción de mañanada”.¡Qué lejos queda Aragón!..
Casa mía entre barzas,¿cómo te olvido yo?…

Mañanita de domingo, como en casa del mayor;
se irán luego a ver al Barça, y yo con la nieta al zoo.
Mañanita de San Jorge, triste sin libro ni flor:
…Cuando pierde a la princesa, ¿para qué vive el dragón?

No lo sé, pero vive, lo mismo que vivo yo,
hasta que un santo bruto nos clave su lanzón.
Vive en su fría cueva, rumiando lo que perdió:
Mermelada de moras, los recuerdos de amor.

Moras del Pirineo, donde nacimos los dos:
a ella la echó un pantano, yo quise algo mejor.
Rueda que rueda el mundo, con él rodando ella y yo…
en este piso oscuro el rodar terminó.

Ojos como moras negras, en la noche de san Juan
un entoldado de estrellas sobre la calle Rosal.
Giró el mundo en su verbena, y giramos sin pensar
que con cada giro, el baile se acercaba a su final.

Mi viejo Pueblo Seco, -donde viví, moriré…-,
sin perder lo que era me hizo barcelonés.
Y ahora, uno de mis nietos va a cursos de aragonés,
anda soplando gaitas… y pretende volver.

Quiere hacerme de la Chunta,-…¡si soy de la C.N.T.!-;
me trae las “Fuellas”, el “Rolde”, y “El Cruzado aragonés”.
¡La de vueltas que da el mundo! ¡Si ella lo pudiera ver!…
El camino que unos hacen, otros lo han de deshacer.

Como cada Septiembre desde que ella no está
subiré a nuestro valle…si me quieren llevar.
Junto a la casa hundida,-por ella y por tantos más-,
¡le escupiré al pantano!,…y lo haré sin llorar.

Despacio, entre las ruinas, cosecharé en el barzal
moras como sus ojos, dulces hasta rabiar.
No es raro que mi hija me las quiera racionar:
-“Padre, esa mermelada con su azúcar va mal.”

-…¡Si supieras que al comerla vuelvo a ver la casa en pie,
y en los labios de tu madre una gotita de miel!
¡Ojalá vivas bastante para descubrir por qué
mientras unto mermelada tú eres mi niña otra vez!

…que el recuerdo vuelve tierno hasta el pan duro de ayer. “

 

Carduus carlinoides (cardo de nevero). 5 agosto 2011

Filed under: Fauna y flora — Aznar @ 8:02
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Carduus carlinoides: es un cardo (de ahí el género) muy fácil de reconocer por el color de su flor rosa púrpura. Su nombre común es cardo de nevero, porque crece en pequeñas comunidades allí donde la nieve persiste hasta bien entrada la primavera. Además, como bien indica la especie es carlinoides por la semejanza que presentan sus hojas con la carlina.

Cardo de nevero en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca).

 

Hierba algodonera. 28 julio 2011

Vamos a continuar hoy también con un poco de flora. Hoy presento a la hierba algodonera, o también conocida como Eriophorum angustifolium. Al ver la foto y decir que es el Pirineo de Aragón alguien puede pensar cómo es posible que se produzca algodón a esa altitud. Pues bien, aunque se llama comúnmente hierba algodonera no tiene nada que ver, botánicamente halbando, con el algodón que es una malvácea. La que nos atañe es una ciperácea perenne de floración estival. En la Península Ibérica se encuentra en el Pirineo, la imagen inferior es de los Ibones Azules (Panticosa) puesto que prefiere lugares húmedos y encharcados.

Aunque también se ha citado alejada del Pirineo en Orihuela del Tremedal, Teruel. Para más información en el famoso Herbario de Jaca, dependiente del Instituto Pirenaico de Ecología se puede encontrar todo lo que se precise.

 

Borderea pyrenaica. 27 julio 2011

Borderea pyrenaica: es una especie endémica del Pirineo central. Es una dioscoreácea dioica (individuos masculinos y femeninos en diferente pie). Forma una especie de bulbo denominado ñame desde el que salen tallos e inflorescencias. Cada año se produce un tallo nuevo, de tal forma que contando las cicatrices dejadas por esos tallos se puede datar la edad del individuo. Se han llegado a encontrar individuos de más de 350 años en el Parque Nacional de Ordesa. Son más longevas las plantas femeninas que las masculinas.

Es una planta tremendamente interesante ya que la distribución geográfica de la familia se centra en el trópico. La hipótesis más aceptada para explicar esta situación es que la Borderea pyrenaica y la otra Borderea, la chouardii, llegaron a estas zonas cuando predominaba un clima tropical y tras los cambios climáticos habidos desde entonces han conseguido sobrevivir a ellos y adaptarse a las nuevas condiciones que presenta el Pirineo actual.

Además, la Borderea es uno de los pocos géneros de Europa (por no decir el único) que se polinizan gracias a las hormigas y no a otro tipo de insecto. Hay estudios hechos en Ordesa que han demostrado que los granos de polen que recogen las hormigas tienen una posibilidad mucho más elevada de ser viables que los recogidos directamente de la propia planta. Ahora bien, para explicar eso hay dos hipótesis: ¿son las hormigas quiénes seleccionan los mejores granos de polen o tienen ellas una sustancia capaz de agilizar el proceso?