Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

¿Medallero olímpico o económico? 10 agosto 2012

Los Juegos Olímpicos suponen un espectáculo sin igual en el Planeta. Es asombroso ver volar a Usain Bolt en el hectómetro o presenciar partidos de deportes pseudodesconocidos. En las competiciones suele primar la deportividad y el compañerismo como demuestran las felicitaciones y abrazos al finalizar la competición. Ahora bien, ¿de verdad se compite en igualdad? La respuesta parece evidentemente negativa. No obstante, las evidencias hay que demostrarlas y eso pretendo hacer de forma sucinta a continuación.

¿Por qué Suecia con su escasa y homogénea población es séptima en el medallero histórico de los JJ.OO. de verano? ¿Por qué la Unión Soviética es segunda habiendo participado sólo en un tercio de las ediciones? ¿Por qué Uruguay ocupa el puesto 75º y Paraguay con población y situación geográfica similar ocupa el puesto 122º? Evidentemente, el factor decisivo es el dinero. El dinero que el país invierte en sus deportistas se convierte en un factor decisivo para la obtención de medallas. Sirva como ejemplo España:

España, hasta Londres 2012, había conseguido 113 medallas en los JJ.OO. de verano, lo que supone el 0,82% del total de medallas repartidas. Téngase en cuenta que el 77,8% de esas medallas han sido conseguidas desde la edición de Barcelona en 1992. Ese incremento de medallas se debe al aumento de fondos destinados a los atletas para la edición de Barcelona, debido a la creación del exitoso Plan ADO.  En las Olimpiadas de Invierno España solamente ha conseguido dos medallas, lo que supone el 0,08% del total. Puede pensarse que la única diferencia en esta comparativa entre invierno y verano (diez veces superior en los juegos de verano) se debe a la temperatura de la que goza España, con un clima templado que no favorece ciertos deportes de invierno. Sin duda eso influye, pero ahora veremos que es un factor menor en comparación con el económico.

Seguimos con España, ahora en los Juegos Paralímpicos (JJ.PP.). Por todos es sabido que la ONCE realiza una gran labor de apoyo a los discapacitados y que además participa activamente en su dedicación deportiva; además desde 2004 se cuenta con el Plan ADOP, con idéntico objetivo que el ADO. Pues como es de esperar según la hipótesis defendida, a más dinero más medallas. Así, España ha conseguido en los JJ.PP. de verano 519 medallas, lo que supone el 3,30% del total. Más del cuádruple de las conseguidas en los JJ.OO. En los JJ.PP. de invierno el equipo español ha conseguido 39 medallas, lo que suponen el 1,53% del total. Como se aprecia en esta comparativa, España consigue cuatro veces más medallas en los Paralímpicos que en los Olímpicos, gracias a una mayor financiación proporcional (es decir, hay países que “olvidan” la financiación paralímpica, algo que España prima). En los de invierno España multiplica por 19 su peso en el medallero paralímpico comparado con el olímpico.

Estos datos demuestran el peso de la financiación en los Juegos. Así se puede entender por qué la norteña pero rica Suecia es la séptima en el medallero. O por qué la URSS con sus escasas participaciones pero con su elevado poder económico en el pasado consigue mantenerse la segunda. Y por qué la gran diferencia en el medallero entre Uruguay y su venica pobre, Paraguay. Por suerte, además de este importantísimo factor económico existen otros muchos, aunque menores. Frente a alguno de ellos ni siquiera el dinero puede hacer nada. No quiero quitar mérito a los deportistas de países desarrollados que ganan medallas o que participan en los Juegos porque tienen un esfuerzo y un sacrificio a sus espaldas enorme. Solo quiero hacer ver la importancia del dinero en toda la sociedad y su clara influencia en el medallero. Es fundamental tener dedicación exclusiva para batir las marcas vigentes puesto que el margen de mejora cada vez es menor, lo único que según en qué parte del mundo se nazca hay más posibilidad de batir esas marcas.

 

15 años de la Recopa del Zaragoza. 10 mayo 2010

Hoy se cumplen quince años de aquel maravilloso 10 de mayo de 1995. Para algunos que por aquellas fechas solo contábamos con ocho primaveras es uno de los momentos más emotivos que se recordamos de la infancia. Y uno de los más fáciles de recordar puesto que hay cantidad de vídeos e imágenes que ayudan a ello.

No sé cuantas veces he podido ver la trayectoria de ese balón que tocó Nayim con su pierna derecha desde el centro del campo para que volara sobre París y agujereara la portería londinense del Arsenal provocando la explosión de todo Aragón. Lo he visto solo, con amigos, con familiares, con conocidos… lo he recomendado, lo he promocionado, me he enorgullecido de él, lo he adorado y en los últimos tiempos hasta lo añoro. Pero sí, es el Gol. Sin lugar a dudas lo es, tiene hasta calles, parques y plazas con su nombre de “Gol de Nayim”. Ese día hizo que Zaragoza en particular y Aragón en general se levantaran con una sonrisa mayúscula y una alegría desbordada. Recuerdo ir a clase con bufandas y camisetas del Zaragoza y dejarlas todo el día entre las mesas mientras todos estábamos con una cara de pánfilos que no se nos tenía y es que ese día el nombre de Zaragoza abría portadas y noticiarios de todo el viejo continente. Luego hay quien dice que el Real Zaragoza no sirve de nada y que a la ciudad le iría mejor si no existiera… por favor, cuando sales al extranjero y dices que eres de Zaragoza lo primero que te dicen es “Real Zaragoza” y no “Expo 2008” o “Goya” o “Buñuel” o lo que sea… Es triste que sea así y que no se nos relacione con estos últimos pero lo que hay que hacer es potenciar estos últimos basándose en el que mejor funciona: Real Zaragoza.

Ese 10 de mayo nos marcó a muchos. Aun recuerdo estar sentado en el pabellón Príncipe Felipe junto a mi padre y con 12.000 zaragozanos más en el momento que Nayim tocó la bola… y, por supuesto, se me pone la piel de gallina al recordar el momento en el que la pelota entró en la portería de Seaman. Con mis ocho años pensaba entonces que se caía el pabellón. ¡Cómo retumbaba todo! ¡Qué felicidad! Eso hace zaragocistas de por vida. El conocer que un equipo salvado hacía nada en la promoción contra el Murcia gracias a un gran grupo humano y trabajador y a un entrenador joven con rasmia, inteligencia y tesón y sin olvidar al gran Alfonso Solans (el presidente) llegaron desde la raquítica promoción de descenso con el Murcia hasta la final de Europa en París contra el Arsenal y la ganaron con el nombre de Zaragoza ondeando a los cuatro vientos. Los que lo hemos vivido tenemos el deber de recodárselo a los nuevos aragoneses porque eso días volverán y son increíbles. Tienen que huir del inducido madridismo y barcelonismo que empieza a imperar entre los pequeños. ¿Pero qué les enseñan esos padres? ¿Qué es mejor seguir al poderoso, al que más fácil tiene ganar, al que más ayudas recibe, al que más ventaja tiene a conformarse? No, señores míos, hay que educar en la superación. Y no solo en eso, si no también en el sentimiento a nuestra tierra. Porque no me creo que los madridistas y culés de fuera de Madrid y Barcelona se alegren de igual manera cuando uno de esos equipos consigue un título. No, no cuela, lo que sienten los del Madrid y Barcelona de palo cuando ganan una liga a 300km de aquí y siendo ese “aficionado” de aquí no llega ni a la suela del zapato de lo que sentimos ese hermoso 10 de mayo con la Recopa de Europa. No cambio por nada ver esa plaza del Pilar a rebosar con toda Zaragoza en la calle y coreando el nombre de sus héroes.

No cambio mi Zaragoza por nada, y sé que volveremos. Volveremos a Europa, volveremos. 🙂


P.D. Quiero poner un comentario que sale en uno de esos vídeos de youtube: “Yo ese dia aun era del madrid, tenia 5 años, y no sabeis lo que me arrepiento, eso si lo vivi tan intensamente que en el minuto 120 mi equipo cambio y yo era del zaragoza. Ver a poyet llorar me hizo llorar… increible de verdad. Que recuerdos.

¡Increíble!