Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

Las vaquillas de Pilares paciendo en Tauste. 5 octubre 2012

Filed under: Ambiente — Aznar @ 14:56
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El miércoles estuve por la zona de Tauste, Castejón de Valdejasa y Remolinos. Recorrí la zona que queda entre esos tres pueblos aragoneses. En uno de esos puntos me tropecé con Juan, un pastor rumano vecino de Pradilla cuidando del rebaño vacuno con la ayuda de su mula y su perro.

El hombre, gustoso de conversación, me contó que venía todos los días desde Pradilla en moto para cuidar del ganado. El ganado pernocta en un corral del término de Pradilla y todos los días lo saca a pastar por los secarrales de la zona, en estas fechas ha de contentarse con los restos de cebada. Pero no tengo muy claro qué come el resto del año, a no ser que lo estabule. Se lo preguntaré el próximo día.

Juan es rumano, de una ciudad próxima a Cluj Napoca que no consigo recordar. Me contó que hay muchos españoles que están comprando tierras en Rumanía, aprovechando que ahora son muy baratas. Y así seguimos hablando durante un buen ratico, aunque le costaba un poco el castellano poco a poco nos fuimos entendiendo.

Me dijo que pronto vería a esas vacas en las fiestas de Luceni y que la semana siguiente las vería en las Fiestas del Pilar de Zaragoza. Yo le dije que no me creía que esos bichos que comían ahí tan ricamente los restos de cebada fueran a salir a la plaza de toros en Zaragoza a velocidad de vértigo persiguiendo al personal. Él dijo que eran bichos muy inteligentes y que saben discernir cuando hay peligro y cuando no. Así que guiado por él y para demostrármelo nos fuimos acercando a los bichos. Empezaron a girarse unos cuantos y se me puso la mosca detrás de la oreja, pero Juan dijo que simplemente miraban por mí, porque no me conocían: “pues espero caerles bien”. A los bichos les dio igual que estuviera ahí con ellos, siguieron comiendo tan ricamente. En estas me dijo Juan que también había tres toros de lidia y me señaló al que más cerca estaba. Lo mismo, tan tranquilo, zampando que estaba el bicho. Y eso que dentro de unos meses podría esperarle una plaza…

Todo esto me recordó a un vídeo de youtube en el que en un encierro sale un señor que había cuidado y alimentado a un toro durante años. Le empieza a hablar tranquilamente y el bicho se tranquiliza a su lado. Así que ya sabéis, los que vayan a saltar a la plaza alguna mañana que se den una vuelta por la zona de Tauste y Pradilla y que comiencen a hacer migas con las vaquillas… Con Juan, al menos, fue muy fácil.

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Zaragoza y sus zetas. 28 junio 2012

Doce de octubre de 2008. Estación Intermodal de Delicias, Zaragoza. Ha pasado casi un día desde que salí de mi casa en Venezuela. No tengo claro qué hora es, miro el inmenso reloj de la estación y marca las 20:20.

Me viene a recoger el que será mi jefe. Un viento atroz lucha por derribarme al salir de la estación. Mi jefe sonríe y dice que se llama Cierzo. Mi jefe se encuentra a un conocido y charlan durante un buen rato, dice que eso es un capazo. Me pregunto si todo en esta ciudad contiene la letra zeta, es embarazoso porque no consigo pronunciarla sin que suene a ese.

Veintidós de enero de 2011. Aeropuerto Internacional de Maiquetía, Caracas. Ha pasado casi un día desde que dejé Zaragoza, mi trabajo terminó. No tengo claro qué hora es, miro el sencillo reloj del vestíbulo y marca las 14:35.

Me viene a recoger mi familia. Un calor bochornoso lucha por derretirme al salir del aeropuerto. Mi hermana sonríe y dice algo que ni siquiera llego a escuchar. Mi atención se centra en una joven pareja de enamorados que se abraza como si no hubiera mañana.

El chico viste una camiseta del Real Zaragoza. Me dirijo a él para decirle lo bien que me he sentido en Zaragoza. A su novia, reticente, la animo a visitarla: “la mayor dificultad está en las zetas, son muy frecuentes”. Sin embargo, le digo que ese sonido también se encuentra en hospitalidad, honradez y nobleza. El chico, emocionado por mi entusiasmo, me ofrece su camiseta como último recuerdo. Evidentemente se lee Zapater, con zeta.

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Nota: escrito para participar en el II Concurso de Microrrelatos de la FABZ.