Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

Sergio bajo tierra. 18 marzo 2013

Un pitillo le brinda la pizca de luz necesaria para orientarse sin tropezones por la galería principal. La oscuridad es prácticamente total, pero Sergio se orienta bien, conoce el camino a la perfección y a pesar de la sombría penumbra no siente miedo. Concentra sus pensamientos en su novia Lucía.

No oye nada, salvo el eco de sus pasos que se pierde en la distancia y algunas gotas de agua que caen buscando su salida al mar. Periódicamente el techo de la galería se tambalea como si el temblor estuviera regulado por algo en la superficie. Cuando cesa esa sacudida también se distingue el característico sonido de los roedores compitiendo por el alimento. Sin embargo, lo que más fascina a Sergio es otro fenómeno que lo satura de adrenalina cuando la cueva parece próxima a estallar: el ruido es infernal, las vibraciones extraordinarias y toda la gruta se ilumina cegándolo.

EPÍLOGO:

Sergio anduvo durante muchos años por la galería, accedía a ella frente al instituto Pablo Gargallo y salía por el Portillo. Solía recorrerla para llegar puntual a las citas con Lucía, evitando así coger los tan habituales capazos de la superficie. Desde que construyeron la estación de Goya no ha vuelto a frecuentar el túnel; según dice, el arte del capazo en Zaragoza está cambiando: ahora también se cogen en el subsuelo. Y Lucía detesta esperar…

 

Nota: Este microrrelato fue presentado por mí al III Concurso de Microrrelatos de la FABZ. Espero que os haya gustado porque ha sido seleccionado como ganador. ¡Y no me podía resistir a subirlo!

 

La quiero. 17 febrero 2011

Filed under: Cultura y arte — Aznar @ 21:16
Tags: , , ,

Ella me enseñó desde muy niño que se puede ser la mejor sin ser la más grande. Me enseñó que lo importante era la calidad y no la cantidad.

Me ha dado tanto que al alejarme de ella, adondequiera que vaya, lo primero que meto en la maleta es una camiseta con su nombre. No importa el destino. El día que al levantarme me enfundo su camiseta recuerdo las largas tardes veraniegas jugando en el Barrio de San José, las botellas con mensaje enviadas Ebro abajo desde la Almozara, los paseos sabatinos con la familia por el centro, las noches por el Royo y los entrenamientos invernales por el Parque Grande.

Se me humedecen los ojos al explicar el porqué de su nombre en una tarde venezolana, también al narran su heroica resistencia a Napoleón en la francófona Montreal y por supuesto al mostrar la Ofrenda en directo en Helsinki a mis asiáticos compañeros de piso.

Porque la quiero tengo que prevenirle de que últimamente está anteponiendo la apariencia a la salud. Su tamaño ha crecido alarmantemente en menos de una década. Me costó mucho entender su relación con Valdespartera y creo que jamás entenderé la que mantiene con Arcosur.

Solo le pido que evolucione pero que nunca pierda su identidad. Solo le pido que crezca pero nunca pierda su calidad. Solo le pido que se cuide, que me permita seguir vendiéndola como una joya por descubrir capaz de dejar boquiabiertos a cuantos invitados albergo en mi hogar. Y por supuesto, solo le pido que nunca se olvide de aquello que tan temprano me enseñó.

El logo de la FABZ con la extraordinaria Torre Nueva de fondo.

Este texto lo envié al I Concurso de Microrrelatos de la FABZ (Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza). Como veis microrrelato como tal no es que sea. Ahora que lo releo con tiempo, pero quería que aportara un punto crítico por encima de todo. En fin, aquí lo dejo y felicito al ganador del concurso (Raúl Garcés Redondo), cuyo fallo se ha conocido hoy.