Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

El Matarranya (Aragón). 10 diciembre 2011

El Matarranya es el río que vertebra (junto con el Tastavins) y da nombre a la comarca. Es sin lugar a dudas la más mediterránea de todas las comarcas aragonesas. el Mediterráneo se encuentra a menos de 40km; eso sí, no por la carretera. Los olivos alternan con los almendros como lo hacen en otros lugares del Bajo Aragón pero en esta zona la proporción de olivos es mayor. Sin olvidar los melocotoneros. El aterrazamiento de las laderas está omnipresente en la comarca aunque sin llegar al extremo del Penedés. Los mases recuerdan que el territorio se aprovecha al máximo a pesar de las dificultades. Un paisaje muy diferente al del resto de Aragón.

Paseo a caballo en las inmediaciones de Valderrobres.

Y tanto que se explota. La actividad en Valderrobres es brutal, y en el resto de la comarca la afluencia de turistas es más que notable. La mayoría provenientes de la vecina Cataluña (es cierto que la parte del Baix Ebre está a menos de una hora). Algún zaragozano se pierde por allí pero no es habitual, a pesar de que solo está a 1 hora y cuarto de Zaragoza. Me parece increíble que los zaragozanos en particular y la gran mayoría de aragoneses en general no conozcamos el tesoro que tenemos en el Matarraña.

Atardecer en Valderrobres.

Los cascos urbanos están muy bien cuidados, con verdaderas joyas arquitectónicas como el Castillo de Valderrobres o la ermita de Peñarroya de Tastavins declarada su techumbre Patrimonio de la Humanidad. Darse una vuelta tranquilamente por el casco urbano de Valderrobres y cruzar su puente medieval después de ver las magníficas vistas desde lo alto de su castillo no tiene precio.

Por cierto, es Valderrobres, ni Valle de Robles ni Vall de Roures como dicen en castellano y en catalán respectivamente, los lugareños lo conocen como Valderrobres y así es. Traducir los nombres de las ciudades no tiene mucho sentido en lenguas tan próximas. De la misma forma que L´ampolla es L´Ampolla a pesar de que su traducción al castellano sería La Botella, y nadie la llama así. Un poco de respeto por la lengua del Matarraña. Además tiene un origen muy bonito, puesto que esa zona fue repoblada por catalanes en tiempos de la Reconquista y a pesar de pertenecer al Arzobispado de Zaragoza y al Rey de Aragón ellos siguieron hablando su lengua que ha perdurado (con cambios evidentemente) hasta nuestros días.

Dedicar una mañana a montar a caballo por los campos y bosques cercanos a Vallderrobres es una actividad muy interesante, además, por supuesto de visitar el Parrisal de Beceite. Un barranco que remonta el río Matarraña hasta su nacimiento y que está acondicionado para que cualquier persona lo pueda realizar. Se han habilitado plataformas elevadas para cruzar tramos inundados y el sendero no tiene pérdida alguna.

Parrisal de Beceite.

No tuvimos tiempo para visitar mucho más en la comarca: subir el Masmut, comer bien y poco más. Pero volveremos, ahora que la hemos descubierto, que sabemos del buen trato que se recibe y que tiene un patrimonio envidiable es imposible resistirse al retorno.

 

Excursiones nocturnas (Helsinki) 29 noviembre 2009

Filed under: Excursiones — Aznar @ 13:08
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Este es el segundo capítulo de las serie que he denominado Excursiones Nocturnas. Si el otro día la aventura discurría en Marruecos, la de hoy lo hace en Helsinki. Probablemente sea más suave pero no deja de ser una excursión nocturna, así que tiene todo el derecho a estar en este blog.

Todo ocurrió hace unas tres semanas en la capital finlandesa. Todo la ciudad bajo cinco centímetros de nieve y a una temperatura esa noche despejada de -8ºC, ha sido con diferencia la noche más fría de lo que llevamos de otoño. A lo que íbamos, el objetivo era coronar una pequeña montaña artificial que hay en el límite entre Helsinki y Vantaa. Según dijo alguien esa montaña distaba más de 50km y era de chalados ir hasta alli. Como se aprecia en el mapa no creo que llegue a tres kilómetros de distancia. Y eso que es de Madrid el chico, que no tienen fama de exagerados.

Bueno, pues con la coña de ir para allá y esto que pillas a la gente en el momento adecuado para decirlo, siempre empleando el comodín de “a que no hay huevos…”. Pues al proponerlo tanto Jesús (el madrileño) y Miao (de la lejana China) dijeron que sí. El problema es que eran las 11 y nos íbamos de fiesta. Así que acordamos estar un rato y luego marchar para allá. En principio íbamos a ir una media hora para fichar pero se nos extendió más y nos pusimos a caminar a eso de las 2 me parece.

Miao, se rajaba… “You are crazy, this morning I have been playing basketball…”. Bien, escusas varias… Pero nada, chavalote, si dices que vas a ir, acabas yendo. No hay más tu tía. Y por la presión cedió al final. Llevábamos más capas que una cebolla. Empezamos a caminar bajo un cielo espléndido, jamás he visto un cielo tan claro en una ciudad. El que estuviese tan despejado era la causa de que hiciera tanto frío.

Pero sin viento, niebla, etc. Y al estar en movimiento no se tenía frío. Como era de esperar nos plantamos en lo alto de la montañita en menos de 30 minutos y estuvimos tomando unas fotos (muy buenas las del Jesús desde ahí arriba). Eso sí, casi le cuesta la amputación de los dedos de la mano por quitarse los guantes para hacerlas y luego por estar mojados no ponérselos más.

Volvimos más o menos por el mismo camino y llegamos a un pequeño lago y río que obviamente estaban helados. Caminamos sobre el hielo. La verdad que fue nuestra primera vez y a mi por lo menos me maravilló. Es una sensación muy extraña. Oír el crujido del hielo, saber que estás andando sobre agua, deslizarte… ¡Genial! Pero se empezaron a hacer grietas y nos piramos de ahí como alma que lleva el diablo. No obstante, ya desde la orilla, nos costó conseguir romper el hielo. Así que habría aguantado bastante más. Pero ¿para qué arriesgar?

El siguiente día hablaré de otra más larga. Casi 20 kilómetros entre Punta Umbría y Huelva…

 

Excursiones nocturnas (Marruecos). 15 noviembre 2009

Las excursiones nocturnas generalmente salen improvisadas y porque alguien dice “a que no hay huevos”. Planteadas de esta forma, cabría pensar que lo normal sería que acabaran en desastre, pero bueno, a veces pasan menos cosas de las que tendría que suceder.

La que hoy transciende no era muy complicada en principio. Pongámonos en situación: mes de abril en el norte africano, concretamente en las gargantas del río Todra. Muy conocido por los escaladores por la gran cantidad y diversidad de vías de escaladas allí presentes. Y también por su belleza. Bueno, en este caso la belleza no reside en un idílico jardín del edén en el que deslumbra el verde, el agua y el color. No, en este caso la belleza está en lo inhóspito del paisaje, precisamente en la ausencia de todo lo anterior. Llegas a pensar que cuando la NASA dice que ha mandado algún inventillo de estos baratos a Marte en realidad han tomado las fotos allí ¡al ladico de casa oye!

A lo que íbamos, se trataba de un viaje de diez días organizado en el seno de la Escuela de Agrónomos de Madrid, bueno, más exactamente por su Grupo de Montaña (GMA). Habíamos pasado la noche en el campamento que se instaló en la zona, junto al río Todra y la mayoría de gente había estado escalando durante el día, es el caso de Javi “Piedras” que es uno de los de la excursión. Otros habíamos decidido ir a caminar por el monte marciano. Entre ellos, “el Homeless” que lo llamábamos así porque se propuso dormir la mayor cantidad de días posibles sin techo, bueno, y también sin ducharse. Pero esto último lo obviaremos. Es de esos días en los que al volver de la excursión diurna te sientes con ganas de haber visto más y de haber intentado llegar más lejos.

Según transcurría la noche a la luz de la hoguera y viendo que en las tiendas el sitio era muy escaso se empezó a decir lo de dormir fuera contemplando el diáfano cielo marroquí. Pero el problema de “a que no hay huevos…” iba a salir a relucir. Y, efectivamente, a eso de las dos de la mañana pasadas alguien lo dijo, entonces o te ríes hipócritamente o pasas olímpicamente o “la cagaste bundancaster“. Obviamente la opción fue la tercera… Pero faltaba el Piedras con nosotros que por la mañana lo habíamos echado de menos. Así que nos presentamos junto a él con el famoso comodín “a que no hay huevos a subir a dormir a lo alto del monte“. Obviamente, diciendo la frase, el chico no se lo pensó mucho y en unos 20 minutos estábamos en marcha. Sí que dijo unas veces que si estábamos tontos y eso, pero lo normal.

La excursión, de larga no serán más de tres kilómetros de ida, pero a esas horas de la noche y después del palizón de día hicieron mella. El Homeless iba bastante tocado nada más empezar, fumador… Pero con ánimos tiramos hacia arriba. El problema vino cuando el Homeless exhausto dijo que se plantaba, que no tiraba más. Luego al rato le convencimos y acordamos descansar un rato. Continuamos. Pero a los cinco minutos hubo que parar otra vez. Eso sí que me destrozó, casi me quedaba dormido esperando la recuperación del Homeless. Pero de nuevo lo levantamos, hay que decir que el condenado del Piedras iba pletórico. Si lo piensas, no sé hasta que punto era cansancio porque subíamos todo el rato riendo de la absurda situación (e incluso irresponsable) que es irte a dormir al monte solo en África de noche. Pero es como las drogas… seguíamos. Ostras, como las drogas pero más sano. Cuando empezaba a pensar que no lo íbamos a conseguir y me imaginaba detrás de mi continuamente al Homeless sacando la manta para dormir llegamos arriba (a 1.860 metros de altitud). No es mucho, el desnivel fue tan solo de 400 metros.

He de decir que la vista era asombrosa y el silencio impactante. Por no hablar del cielo que es uno de los mejores que recuerdo. Pero no me quedé mucho rato contemplándolo, caí rendido enseguida. Hacía un frío tremendo y solo teníamos papel higiénico para hacer fuego con lo que en 5 minutos se consumió todo. Pero el Piedras y yo habíamos cogido los sacos así que estuvimos bien. El problema más grande lo tuvo el Homeless que con su particular propuesta de hacer cosas extrañas se había subido solo con una manta. Las pasó putas.

En 3 horas tuvimos que empezar el descenso, porque había que bajar al campamento del GMA antes de las ocho. Bajar lo hicimos en un santiamén (nos cruzamos solo con un paisano y su burrico) y al llegar al campamento la imagen era muy bonita, como empezaban los más madrugadores a salir de las tiendas con cara de sueño. Despertamos desde el risco cercano a los que aun seguían aprovechando el sueño pero es que había que tomar el autobús hacia Marrakech.

Otro día sigo con alguna otra excursión nocturna. Y recordar que desde el martes estaré fuera así que no sé si escribiré.

P.D. Abstenerse del empleo de esta frase(“a que no hay huevos”) habitualmente porque solo tiene los efectos indicados en situaciones extraordinarias. Además, el uso excesivo de la misma puede causar resistencia sobre el interlocutor.

 

Porvoo (Finlandia). 11 noviembre 2009

Filed under: Excursiones,Viajes — Aznar @ 16:19
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Porvoo es la segunda ciudad más antigua de Finlandia, solo superada por su antigua capital: Turku. Se encuentra relativamente cerca de Helsinki, a tan solo una hora en autobús (el trayecto de ida y vuelta es de unos 12€).  Si se quiere ir en verano hay multitud de ofertas para llegar a Porvoo desde Helsinki, quizá la más atractiva sea la que conecta las dos ciudades por el mar Báltico. Sin duda tiene que valer la pena esa ruta marina para disfrutar de las infinitas islas que salpican el litoral finés como si se tratara del Jónico norteño.

La ciudad no es muy grande, su principal atractivo es el caso antiguo en muy buen estado de conservación. Desde la parte alta de la ciudad hay unas vistas de todo su centro muy bonitas. Y después de las empedradas subidas y bajadas del casco histórico no se puede dejar Porvoo sin pasear por la zona del puerto pseudofluvial. En realidad yo creo que es fluvial del todo… pero el mar está muy cerca.  Por la zona hay un paseo que recorre todo el puerto, o mejor dicho recorre todo el río sobre el que está asentado el puerto. Por supuesto no es un puerto de grandes cruceros ni buques de carga, es lo que se denominaría recreativo.

Hay tiendas (especialmente de chocolates) y otros establecimientos como cafeterías y restaurantes con gran solera y tradición. Además, de las omnipresentes tiendas de recuerdos. Es un buen lugar para verlo en media jornada tranquilamente que gana mucho en verano, sobre todo si se puede hacer el viaje marino entre Helsinki y Porvoo.

 

¿Qué se ve en la foto? 6 noviembre 2009

Los meandros blog

¡A adivinar!

Como viene siendo costumbre para el fin de semana propongo una adivinanza, a ver quién es capaz de adivinarla. Espero no haberlo puesto demasiado fácil como la primera vez ni tan difícil como la última.

 

¿Dónde está tomada esta foto? 30 octubre 2009

qué es
El otro día fue muy fácil, a ver si esta semana os cuesta un poco más adivinar de qué se trata.

 

¿De qué paraje se trata? 22 octubre 2009

Adivina, adivinanza. Javier Martínez Aznar.

¿Alguien puede adivinar dónde está tomada la foto? Es facilico… si no lo sabe nadie, el findesemana la solución.