Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

El valor de la pregunta. 10 noviembre 2017

Simón Rdgz

Simón Rodríguez: ensayista, pedagogo, filósofo y escritor caraqueño. Tutor de Simón Bolívar.

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LOS MALABARES DE NAYIM EN BOLIVIA. 4 noviembre 2017

Dicen que vino por amor y que se quedó por necesidad. Yo llegué por necesidad y me fui con amor. La primera frase es por Jhon Connell, un estadounidense que en 2003 llegó a Cochabamba siguiendo a una chica. Esta le dio calabazas. Se quedó sin “plata”. Para vivir comenzó a hacer malabares en los semáforos. Primero compitió y luego compartió semáforo con otras personas. La mayoría niños. La casa de esos niños era la calle y la “clefa” (el pegamento) su compañera más fiel.

La segunda frase es por quien escribe. Llevaba unos meses por los Andes. Me apetecía dejar de vagar. Asentarme. Empaparme más de un lugar. No tanto ver. Más bien conocer. La elegida fue Cochabamba. Clima ideal: “la eterna primavera”, dicen. Famosa porque su población se opuso en bloque a la privatización del agua potable municipal en el 2000. “La guerra del agua” se llamó. El rival no era moco de pavo: la española Abengoa, el Banco Mundial, el exdictador boliviano y las “yankis” Bechtel y Edison. Se venció y el agua sigue siendo pública. Aunque escasa. Eso no estaba en disputa.

Volviendo a la otra historia bonita, la que comenzaron Jhon y los niños en Cochabamba. Jhon y los niños decidieron colaborar. Jhon les enseñó nuevos trucos. Nuevos instrumentos. Un año después Jhon volvió a Estados Unidos. Explicó lo que había vivido. Contó lo que se proponía hacer. En dos años consiguió 5.000 dólares. Volvió a Cochabamba también por amor. En este caso no le dieron calabazas.

Montó una escuela de circo social: Fundación EnseñARTE. Los niños, y también las niñas, aprendían, y siguen aprendiendo, malabares. (En la actualidad también hay un programa de música.) La idea es que ganen tolerancia a la frustración, que aprendan trucos que les puden sacar de apuros al actuar en semáforos o circos y que los tentáculos de la “clefa” queden lejos. Estos niños y niñas, casi un millar en estos años, escoge el camino difícil. El menos cómodo. El más digno. Da sus frutos. Inmateriales. Y también materiales: algunas familias construyeron sus modestas casas gracias a las pulseras que se hacían y se vendían en Estados Unidos.

Actuación Cochabamba

Actuación en Cochabamba de la fundación. Foto: Fundación EnseñARTE.

Participé un mes en el proyecto como voluntario. Actualmente funciona en dos centros a las afueras de Cochabamba: Montenegro y Buenavista. En horario de mañana y tarde. Tres horas en cada turno. De martes a jueves. Durante la primera hora se desarrolla un programa socioeducativo y se ayuda con las tareas de la escuela. Una hora y media de entrenamiento de circo. Media hora para comer. Todo gratis. La fundación se autofinancia con campañas de crowdfunding, fiestas, venta de cedés, donaciones, etc. (Ahora hay una campaña abierta para poder completar el año.)

Me fui a Montenegro. A una hora y media del centro de Cochabamba. El transporte colectivo de la ciudad es pintoresco. Hay cientos de líneas que se llaman “trufis”. Esto explica por qué Cochabamba es la segunda ciudad más contaminada de Sudamérica. En los “trufis” hay asientos en cualquier lugar. Si es necesario aparece otro asiento de donde sea. Furgonetas que en Europa transportan cinco personas como máximo las he compartido con trece personas en Cochabamba. Increíble. Después de esta aventura llegaba todos los días a Montenegro. Barrio humilde. De polvo, viento y sol. Labordeta definía Aragón con esos tres sustantivos más la niebla. Esta nos diferencia de Montengro. Se nota porque la gente sonríe más. La carretera que va a Oruro cruza el barrio. En esa misma carretera tiene la fundación alquilado un pequeño terreno.

Tania es del barrio. Es la instructora de las mañanas en Montenegro. Empezó con Jhon. Maneja el monociclo a la perfección. También otras especialidades. Su hermano maneja los malabares que parece magia. Está en Estados Unidos. Pero Tania está en Cochabamba. Quiere ser policía. Trabaja en la fundación mientras estudia derecho y las oposiciones de policía. Bromeo con ella sobre si no hay otro curro posible. Pero me dice que le gusta la acción. Tal vez no sé dé cuenta, pero los niños también.

Por la mañana vienen cinco chicos. Pocos. Todo el barrio va a clase por la mañana. Siempre vienen dos hermanos. Sus nombres empiezan igual: Raquel y Rafael. Los llaman los “Ras”. Como el dios egipcio en plural. Viven a cincuenta minutos de distancia. Necesitan coger dos “trufis” para llegar. Nacieron en Argentina pero no recuerdan en qué provincia. Sus padres emigraron hasta allí: en algún lugar de la Argentina de cuyo nombre no se acuerdan. Me cuentan, con la naturalidad de quien lo tiene asumido, que su padre pasaba bastante. Más bien, mucho. Los abandonó. Se piró a Santa Cruz y ahora tiene otra familia. Lo han visto por el Facebook. No tienen contacto. Su madre se volvió con ellos a casa de su familia en Cochabamba.

Rafael ha aprendido a manejar el monocliclo estos días en los que he estado yo. Está pletórico. Eso sí, cuando se cae le grita al monociclo y le dice, violentamente, que le obedezca. El objeto parece entenderlo porque cada día mejora más. Raquel quiere ser cocinera. Tendría un gran futuro como trapecista. Pero de momento prefiere la cocina. Está en el último curso de primaria. Le toca cocinar muchos días. Mi penúltimo día viene también Aldrin. Se llama así por el astronauta que pisó la luna. Como dicen que Armstrong la pisó primero nadie conoce al Aldrin astronauta. Después de comer me cuentan que tienen examen de naturales. “A buenas horas, mangas verdes”. Les echo la cantada porque en menos de cuarenta minutos tienen que coger el “trufi” para llegar a la escuela. Leemos el tema. Es corto. Sobre la pubertad. Les digo que se aprendan la función de la glándula pituitaria y los cambios que se producen en los chicos y en las chicas. Se van. Duermo la siesta hasta que llegan los de la tarde. Todos los días igual.

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Una jornada en el centro. Foto: Fundación EnseñARTE.

El instructor de la tarde es Carlos. Comenzó de niño con Jhon. También del barrio de toda la vida. Si fuera de Huesca sería HTV, de Huesca de Toda la Vida. Pero es de Montenegro, así que es MTV. No puede dar dos pasos por Montenegro sin saludar a alguien. Maneja la jirafa, un monociclo altísimo, como si fuera su mano derecha. Tanto que puede hacer malabares con clavas y dar toques a un balón mientras está en las alturas pedaleando. Si no se ve parece increíble. Se ha recorrido media Latinoamérica gracias a los semáforos y los malabares. La otra media lo está esperando.

Por la tarde vienen más niños y niñas. Unos veinte. Viene otro de los Ras: Ramón. Ya va a secundaria. Tiene clase por la mañana. José tiene 10 años, casi once. Viene con su hermana pequeña. Hago la típica pregunta fácil. ¿Qué quieres ser de mayor? Futbolista del Barcelona. ¡Maldito complemento del nombre! ¿No te gustaría ser futbolista del Zaragoza? Necesitamos ayuda… Simplemente sonríe. Creo que por educación. Ser del Zaragoza hoy en día es bastante complicado. Como dice Víctor Juan Borroy necesitamos cuidar a los niños y niñas que son del Zaragoza actualmente. Es difícil serlo. Pido un móvil con Internet. Le muestro el gol de Nayim. Flipa. Tal vez lo piense…

Curiosas respuestas porque todos estos niños y niñas saben manejar varias especialidades de circo. Algo que no es fácil y lleva mucha práctica. Lo aseguro. Un mes probando con lo más fácil: Malabarear con tres pelotas y todavía se me caen. Decido probar con Mauricio. De la misma edad que José. Respuesta original: robótico. Constructor de robots. Le digo que un conocido trabaja en un robot que cultivará algas en el fondo del mar. Me mira con cara de vaya cutrez, un robot agricultor. “El mío será astronauta.”

En mi último día recibo varias cartas pidiendo que no me vaya. Muchos abrazos físicos que me llenan de energía y cariño. También abrazos de otro estilo. Josué, con sus seis años, me dice: cuate, te voy a extrañar mucho. El último día el gol de Nayim lo han visto una docena de veces. Se lo cuentan a los despistados: “¡En el último segundo de la prórroga!” Raquel y Aldrin también se suman a la fiesta emocional. Han sacado un cien en su examen.

Llegué por necesidad, pero volveré por amor: Gracias.

Nota: Original, publicado previamente en Arainfo.org.

 

22M: Sobre bestialidad y dignidad. 2 abril 2014

“Me voy caminando a Madrid con las marchas de la dignidad”. Había tomado la decisión, así que la expuse a familiares y amigos. Se pueden imaginar las reacciones que surgieron ante la propuesta: “¿Y para qué?”, “¿Estás loco?”, “¡No sirve para nada!”… Una retahíla de excusas, que todos llevamos dentro, y que nos inculca este sistema en el que priman el individualismo y la rentabilidad. Una de las reacciones me dio el empujón definitivo al exclamar: “¡Es una bestialidad!”. Se despejaron todas mis dudas, caminar 340 kilómetros podía ser una bestialidad, pero no mayor que quedarse en casa viendo la televisión mientras 400 familias son desahuciadas diariamente de sus casas, los pacientes comienzan a repagar sus medicinas, la educación pública languidece, la juventud se queda sin futuro…

El camino fue duro, especialmente al principio, una vez se retiraron los cientos de zaragozanos que nos acompañaron en la primera etapa. El apagón mediático de las grandes empresas de comunicación y, sobre todo, la escasez de población del Aragón rural suponían un hándicap para atravesar algunos pueblos: casas cerradas a cal y canto esperando la llegada del verano para recobrar su efímera vida estival. Sin embargo, había honrosas excepciones todos los días, gracias a las cuales los ánimos subían: los gritos de apoyo del colegio de Alfamén, los dulces artesanales y el apoyo popular de Ateca, la incorporación de tres jóvenes de Cetina dispuestos a construir su futuro, las casas cedidas en Medinaceli, los gaiteros de Sigüenza, los omnipresentes pitidos de coches y camiones… En los lugares de dormida o puchero encontrábamos personas dispuestas a caminar unos kilómetros, a lavar la ropa, a contribuir con la comida o con masajes en las machacadas piernas; en definitiva, a ser partícipes de lo que percibían como un cambio, como una oportunidad de sacudirse un sistema que cada día más personas consideramos injusto.

La organización mejoraba paso a paso, kilómetro a kilómetro, pueblo a pueblo. Las asambleas se hacían más eficientes. Se despertaba un sentimiento de fraternidad que aportaba a los marchistas una sensación de plenitud yque limaba las asperezas surgidas por el cansancio y el dolor. Conforme se acercaba el día veintidós y nos aproximábamos geográficamente a Madrid el calor del pueblo se notaba más. Al paso de la columna explicábamos por qué íbamos a Madrid. La respuesta era unánimemente de apoyo a los cuatro pilares básicos que repetíamos a cuantas personas veíamos: 1) No al pago de la deuda ilegítima. 2) Derecho a vivienda para todas personas. 3) Empleo digno con derechos y renta básica. 4) Servicios públicos para todas las personas. Se aprovechó el paso de la columna para realizar varias acciones que permitieron identificar claramente al enemigo del pueblo. Lo más emotivo fue la presión llevada a cabo en una oficina del Santander de Alcalá de Henares que pretendía dejar a Carmen y a sus tres hijas sin casa.

El sábado veintidós de marzo la columna Nordeste salió de San Fernando de Henares rumbo a Atocha para unirse al resto de columnas. A cada esquina doblada aumentaba el número de integrantes de la columna. El momento más espectacular de los 340 kilómetros de marcha sin duda aconteció en la calle de Alcalá: desde la cabecera, que subía hacia la plaza de Manuel Becerra, se miraba hacia atrás y no se veía el final de la columna que todavía bajaba al otro lado de la M-30. Decenas de miles de personas hartas de este sistema y marchando con decisión hacia el cambio. El pueblo de Madrid nos enseñó lo importante que habían sido todos los kilómetros anteriores, todos los pueblos cruzados, todas las ampollas sufridas, todos los calambres en las piernas y, en definitiva, toda la marcha. Eso no era una manifestación al uso: no había excesiva profusión de banderas ni tampoco de pancartas. Se sentía la rabia aflorar, pero controlada por la esperanza propia del que sabe que algo le desagrada y que dispone de otra opción que experimentar. Es el reflejo de un pueblo que comienza a hartarse y a organizarse.

Con el resto de columnas llegadas desde todos los pueblos del estado y con el mayoritario respaldo del pueblo de Madrid se consiguió reunir a un millón de personas, a pesar del apagón informativo. La concentración, convocada por agrupaciones muy alejadas del sistema y muy distantes de entramados verticales, parecía incomodar al sistema. Una muestra de que el miedo está cambiando de bando es la privación del derecho de reunión a un millón de personas. Alguien envió a los antidisturbios (más exacto sería decir “prodisturbios”) para irrumpir en la manifestación antes de que concluyera y sembrar el caos en las inmediaciones de Colón. Algunos manifestantes no hicieron oídos sordos a la provocación y se enfrentaron a la ilegítima acción policial. Las empresas de comunicación han utilizado esas imágenes sesgadas para machacar con titulares sobre violencia cuyo único propósito es alejar al espectador del mensaje de fondo: el hartazgo que produce vivir en un país con seis millones de parados, con cien mil emigrados anuales, con dos millones de niños malnutridos, con más de tres millones de viviendas vacías y cuatrocientos desahucios diarios, que dedica casi un 20% del presupuesto al pago de intereses de la deuda ilegítima…

Se dieron millones de pasos para llegar a Madrid, pero el mismo sábado veintidós se dio un paso importantísimo, un paso valiente, colosal, decidido y multitudinario para construir una nueva sociedad más justa y digna que comienza a reclamarse por todos los rincones del Estado: desde Jaca a Algeciras y desde Figueres a Vigo, por estudiantes y autónomos, por jóvenes y ancianos, por profesores y sanitarios, por jornaleros y becarios… en definitiva, de los pueblos de España. Para que el siguiente paso sea comparable al del sábado en Madrid y nos acerque más al objetivo es necesario un trabajo diario que comienza ya.

 

Publicado por mí en Arainfo hace una semana: “22M: Sobre bestialidad y dignidad“.

 

Histórico discurso de Mújica en la ONU. 25 septiembre 2013

El Presidente de la República Oriental del Uruguay, o lo que todos conocemos por Uruguay sin más, dejó ayer bien claro qué es lo que piensa sobre nuestra sociedad, la humanidad, la ONU, el consumismo, las políticas neoliberales, etc. Sí, pongo etcétera porque Pepe Mújica en tan solo 20 minutos lanza unos ganchos orales a lo largo y ancho del Planeta.

Algunos tan suculentos como estos (en este enlace aparece todo el discurso escrito):

“Parecería que hemos nacido solo para consumir y consumir, y cuando no podemos cargamos con la frustración, la pobreza, y hasta la autoexclusión”.

Lo peor: civilización contra la libertad que supone tener tiempo para vivir las relaciones humanas, lo único trascendente, el amor, la amistad, aventura, solidaridad, familia“.

“Todavía las campañas de marketing caen deliberadamente sobre los niños, y su psicología para influir sobre los mayores y tener hacia el futuro un territorio asegurado. Sobran pruebas de estas tecnologías bastante abominables que a veces, conducen a las frustraciones y más”.

“No podemos manejar la globalización, porque nuestro pensamiento no es global. No sabemos si es una limitante cultural o estamos llegando a los límites biológicos”.

“Toda la base material ha cambiado y ha tambaleado, y los hombres, con nuestra cultura, permanecemos como si no hubiera pasado nada y en lugar de gobernar la civilización, esta nos gobierna a nosotros”.

” Pensemos en las causas de fondo, en la civilización del despilfarro, en la civilización del use-tire que lo que está tirando es tiempo de vida humana malgastado, derrochando cuestiones inútiles. Piensen que la vida humana es un milagro. Que estamos vivos por milagro y nada vale más que la vida”.

 

 

 

Por una educación que enseñe a pensar, no a obedecer. 16 junio 2013

Filed under: Sociedad — Aznar @ 21:47
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Hace mucho que no dedicaba tiempo a este blog y es que muchas cosas han pasado en las últimas semanas. ¡No he parado! Pero hoy sí que he decidido hacer un alto para poner mi pequeño granito de arena a difundir esta pancarta que ha estado expuesta en las ventanas del Instituto Goya de Zaragoza durante cinco días, hasta que desde Inspección Educativa del Gobierno de Aragón obligaron a retirarla.

Protesta de los alumnos del IES Goya de Zaragoza.

Protesta de los alumnos del IES Goya de Zaragoza.

Ha sido creada, pensada y elaborada por alumnos del propio instituto y, es una pequeña acción, pero una acción bonita y que permite ser un poco más optimista con la sociedad del futuro.

 

Esperanza en la educación. 10 enero 2013

Huesca. Calle Menéndez Pidal. 20:15 de la noche. Vuelvo de dar una vuelta y llego a la altura de una madre con su hija, de unos siete u ocho años. A la niña se le cae un pañuelo de papel al suelo, ella no se da cuenta. Al avanzar tres metros mira hacia atrás y ve el pañuelo. Tira de su madre con la intención de ir a recogerlo pero su madre le espeta un seco “ya es basura, déjalo”. La niña insiste, “pero es mi basura”. La madre suelta un sonido ininteligible, que sería el aproximado a “qué más da”. Pero en esas la niña ya se ha soltado y recoge el pañuelo diciendo que “la basura no se tira en la calle, se tira en la papelera”.

No sé a la madre, pero a mí esa situación me ha llenado de una gran felicidad. Precisamente porque permite mirar más allá y ser conscientes de que a donde no llegan las enseñanzas familiares sí que pueden llegar las enseñanzas sociales. Aunque, a la vez, también nos ha de poner alerta en el sentido de que es muy fácil inculcar cualquier principio a un niño, incluso principios innecesarios o contraproducentes. No obstante, no ha sido este el caso de esta niña oscense que me ha permitido llegar a casa con una sonrisa esperanzadora.

Buenas noches.

 

Huelga 14N. ¡No más recortes! 14 noviembre 2012

Hoy aquí se está de huelga, para que no nos recorten nuestro futuro. Hay mil cosas que hacer antes de recortar en sanidad, educación, universidad, etc. ¿Qué hay de Motorland? ¿De las pistas de esquí del Pirineo? Y un largo etcétera que solo sirve para que cuatro jetas se estén forrando y el resto padeciendo.

Huelga 14N.

Huelga 14N, cartel.