Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

Ciria – Borobia por el cañón del Manubles. 29 marzo 2013

Filed under: Excursiones — Aznar @ 23:47
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09 de marzo de 2013.  Día nuboso y gris pero con buena temperatura.

La excursión comienza en Ciria y decidimos remontar el río Manubles hasta Borobia para una vez en la llanura de esa localidad soriana bajar por el barrando del río Pequeño hasta Ciria de nuevo.

El Manubles baja crecido.

El Manubles baja crecido.

La única alternativa para remontar el barranco es tomar la orilla derecha del río Manubles, es decir, la izquierda según se sube. Porque el río va bastante crecido y por la otra orilla los acantilados cortan la marcha.

El encajonamiento puntual del río en su cañón nos obliga a trepar por la orilla izquierda.

El encajonamiento puntual del río en su cañón nos obliga a trepar por la orilla derecha.

También por la margen derecha el río nos obliga a trepar para poder continuar, aunque nos regala vistas preciosas como la de la imagen.

De vuelta al llano, paseo por la llanura del Manubles.

De vuelta al llano, paseo por la llanura del Manubles.

De nuevo trepadica para arriba y buena otro regalo para los ojos.

El río desde lo alto.

Desde lo alto de nuevo.

Salto hacia una isla del Manubles.

Salto hacia una isla del Manubles tras otra trepada.

Después de comer llegamos a la llanura de Borobia en donde cogemos el cañón del río Pequeño para volver hacia Ciria, después de atravesar la pequeña llanura que se extiende entre los dos cañones.

Llanura de Borobia con el Tablado.

Llanura de Borobia con el Tablado.

Sabina en la planicie que separa los dos cañones con el Moncayo al fondo.

Sabina en la planicie que separa los dos cañones con el Moncayo al fondo.

Y por el otro cañón bajamos hasta Ciria de nuevo.

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Andada nocturna por el noroeste de Zaragoza. 16 junio 2010

El viernes pasado participé en una andada popular que se organizó en Zaragoza gracias a la Asociación Deportiva “Os Andarines d´Aragón“.
Había participado en otras andadas entre Valmadrid y Fuendetodos y otra por el entorno de Borobia; pero jamás lo había hecho por la noche y la verdad que me encantó la experiencia. A pesar de que la noche barruntaba graves problemas meteorológicos por unos nubarrones que se veían al oeste de Zaragoza como esperando una orden para entrar a la capital aragonesa. No obstante, esa orden no llegó y esos nubarrones negros se dirigieron a regar la Ribera Alta y, probablemente, las Cinco Villas.

La salida estaba prevista para las casi 700 personas participantes a las 23:00, obviamente se comenzó a salir un poco antes. En mi caso fue a las 22:50. Digo obviamente porque el comienzo es algo escarpado y en donde se sube todo el desnivel de la prueba, además en este inicio es un sendero en el que en ciertas partes no entra más de una persona. Me refiero inicio, pero son los 4 primeros kilómetros. En esta zona nada más salir de Juslibol y llegar a lo alto se contemplan unas vistas buenísimas de Zaragoza con sus torres iluminadas (tanto contemporáneas -Torre del Agua- como mudéjares -Madalena-, góticas -La Seo- y barrocas y neoclásicas -el Pilar-, entre otras). Más de veinte años en esta ciudad, habiendo pasado por Juslibol y jamás había reparado en las vistas de mi ciudad desde la parte norte. En fin, “nunca es tarde si la dicha es buena”.

A los cuatro kilómetros ya el terreno se vuelve completamente llano y se sigue la sinuosa silueta del padre Ebro. Trazando completamente tres de sus meandros -uno de ellos por partida doble-. El recorrido, nada más bajar a la vega se hace por el interior del soto de ribera. Por senderos muy amenos, de estos por los que gusta andar, en los que no hay rocas sueltas ni tierra, es el suelo desnudo y vegetación frondosa alrededor. En breve se sale a un camino, que es una pista por la que pueden pasar coches y que nos lleva hasta el casco urbano de Zaragoza. Siempre en un ligerísimo descenso. Una vez en Zaragoza se cruza el Ebro por la pasarela que se construyó junto al puente de la Ronda Norte y se sigue descendiendo el río por un nuevo meandro pero ahora por la orilla derecha. Recorriendo el parque lineal durante unos 4km se llega al Puente del Tercer Milenio que se cruza y se vuelve por la margen izquierda en el seno de lo que es el Parque Luis Buñuel (el que hicieron para la Expo de 2008). A pesar del destrozo que supuso en esa zona la Expo se siguen oyendo las ranas en el meandro, descendientes de aquellas ranillas que dieron nombre a la zona. Las conocidas como “las últimas de ranillas”. O con más redundancia: “las últimas ranillas de ranillas”.

Entre los cantos dolidos de esas ranillas que parecen pedir una explicación a tanto destrozo se adentra uno en los últimos dos kilómetros de la excursión, muy cerca de Juslibol de nuevo. Al llegar llevaba en mi reloj 3 horas y 41 minutos andando. He de decir que salvo al principio que paré para echar unas fotos de Zaragoza desde los montes de Juslibol y una vez para desbeber tan apenas más. Algo en los muy bien surtidos avituallamientos y en las bajadas en las que había fila. Pero vamos, no más de 5 o 6 minutos en total. Eso sí, al principio el ritmo fue mucho más lento que al final.

Para finalizar la organización regaló un chubasquero y una linterna que no necesita pilas, así como unos buenos huevos fritos con longaniza al final que entraron muy bien. Y así se completo algo más de una media maratón andando por la noche.