Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

La revolución, por Francisco Ascaso. 1 febrero 2017

Si la revolución fuese cosa de cantar, bien vivir y beber un vaso de cerveza, ya haría tiempo que otros militantes la habrían hecho. Pero la revolución, amigos míos, no es eso. Es una larga marcha hacia lo desconocido, en la que suelen caer los mejores sin haber alcanzado la meta. Pero sólo a este precio es la revolución posible. Y a quien le parezca este precio demasiado caro, que siga lamiendo los mismos pies que le pisotean, pero que no interrumpa nuestra marcha“. Francisco Ascaso.

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El incendio de Orés; un año después. 28 julio 2016

Filed under: Ambiente — Aznar @ 18:36
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En julio de 2015 se declaro un incendio en las Cinco Villas que afectó a más de 14.000 hectáreas; una auténtica barbaridad. Desde entonces se han hecho algunas labores en el monte: apertura de pistas, quitar madera quemada, hacer fajinas para frenar erosión…

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El incendio comenzó en el paraje de Valdearata. La superficie quemada sobrecoge.

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El incendio comenzó en el paraje de Valdearata. La superficie quemada sobrecoge.

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El incendio comenzó en el paraje de Valdearata. La superficie quemada sobrecoge.

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El incendio comenzó en el paraje de Valdearata. La superficie quemada sobrecoge.

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El incendio comenzó en el paraje de Valdearata. La superficie quemada sobrecoge.

Cinco notas más para recordar:

  •  El hinojo se usaba con tomillo y ajo para hacer adobo. Y también para las olivas.
  • Junquillo (Aphylantes montpelliensis L.): bueno para el ganado.
  • Hay zonas del fondo del valle que no se quemaron: pareece ser que porque no había oxígeno suficiente.
  • La carrasca aguanta más el fuego que el pino: tiene más humedad en las hojas y no tiene resinas.
  • La madera de enebro puede tardar más de 50 años en descomponerse; por eso se empleaba para derivar aguas de ríos (poniendo tablas).
 

22M: Sobre bestialidad y dignidad. 2 abril 2014

“Me voy caminando a Madrid con las marchas de la dignidad”. Había tomado la decisión, así que la expuse a familiares y amigos. Se pueden imaginar las reacciones que surgieron ante la propuesta: “¿Y para qué?”, “¿Estás loco?”, “¡No sirve para nada!”… Una retahíla de excusas, que todos llevamos dentro, y que nos inculca este sistema en el que priman el individualismo y la rentabilidad. Una de las reacciones me dio el empujón definitivo al exclamar: “¡Es una bestialidad!”. Se despejaron todas mis dudas, caminar 340 kilómetros podía ser una bestialidad, pero no mayor que quedarse en casa viendo la televisión mientras 400 familias son desahuciadas diariamente de sus casas, los pacientes comienzan a repagar sus medicinas, la educación pública languidece, la juventud se queda sin futuro…

El camino fue duro, especialmente al principio, una vez se retiraron los cientos de zaragozanos que nos acompañaron en la primera etapa. El apagón mediático de las grandes empresas de comunicación y, sobre todo, la escasez de población del Aragón rural suponían un hándicap para atravesar algunos pueblos: casas cerradas a cal y canto esperando la llegada del verano para recobrar su efímera vida estival. Sin embargo, había honrosas excepciones todos los días, gracias a las cuales los ánimos subían: los gritos de apoyo del colegio de Alfamén, los dulces artesanales y el apoyo popular de Ateca, la incorporación de tres jóvenes de Cetina dispuestos a construir su futuro, las casas cedidas en Medinaceli, los gaiteros de Sigüenza, los omnipresentes pitidos de coches y camiones… En los lugares de dormida o puchero encontrábamos personas dispuestas a caminar unos kilómetros, a lavar la ropa, a contribuir con la comida o con masajes en las machacadas piernas; en definitiva, a ser partícipes de lo que percibían como un cambio, como una oportunidad de sacudirse un sistema que cada día más personas consideramos injusto.

La organización mejoraba paso a paso, kilómetro a kilómetro, pueblo a pueblo. Las asambleas se hacían más eficientes. Se despertaba un sentimiento de fraternidad que aportaba a los marchistas una sensación de plenitud yque limaba las asperezas surgidas por el cansancio y el dolor. Conforme se acercaba el día veintidós y nos aproximábamos geográficamente a Madrid el calor del pueblo se notaba más. Al paso de la columna explicábamos por qué íbamos a Madrid. La respuesta era unánimemente de apoyo a los cuatro pilares básicos que repetíamos a cuantas personas veíamos: 1) No al pago de la deuda ilegítima. 2) Derecho a vivienda para todas personas. 3) Empleo digno con derechos y renta básica. 4) Servicios públicos para todas las personas. Se aprovechó el paso de la columna para realizar varias acciones que permitieron identificar claramente al enemigo del pueblo. Lo más emotivo fue la presión llevada a cabo en una oficina del Santander de Alcalá de Henares que pretendía dejar a Carmen y a sus tres hijas sin casa.

El sábado veintidós de marzo la columna Nordeste salió de San Fernando de Henares rumbo a Atocha para unirse al resto de columnas. A cada esquina doblada aumentaba el número de integrantes de la columna. El momento más espectacular de los 340 kilómetros de marcha sin duda aconteció en la calle de Alcalá: desde la cabecera, que subía hacia la plaza de Manuel Becerra, se miraba hacia atrás y no se veía el final de la columna que todavía bajaba al otro lado de la M-30. Decenas de miles de personas hartas de este sistema y marchando con decisión hacia el cambio. El pueblo de Madrid nos enseñó lo importante que habían sido todos los kilómetros anteriores, todos los pueblos cruzados, todas las ampollas sufridas, todos los calambres en las piernas y, en definitiva, toda la marcha. Eso no era una manifestación al uso: no había excesiva profusión de banderas ni tampoco de pancartas. Se sentía la rabia aflorar, pero controlada por la esperanza propia del que sabe que algo le desagrada y que dispone de otra opción que experimentar. Es el reflejo de un pueblo que comienza a hartarse y a organizarse.

Con el resto de columnas llegadas desde todos los pueblos del estado y con el mayoritario respaldo del pueblo de Madrid se consiguió reunir a un millón de personas, a pesar del apagón informativo. La concentración, convocada por agrupaciones muy alejadas del sistema y muy distantes de entramados verticales, parecía incomodar al sistema. Una muestra de que el miedo está cambiando de bando es la privación del derecho de reunión a un millón de personas. Alguien envió a los antidisturbios (más exacto sería decir “prodisturbios”) para irrumpir en la manifestación antes de que concluyera y sembrar el caos en las inmediaciones de Colón. Algunos manifestantes no hicieron oídos sordos a la provocación y se enfrentaron a la ilegítima acción policial. Las empresas de comunicación han utilizado esas imágenes sesgadas para machacar con titulares sobre violencia cuyo único propósito es alejar al espectador del mensaje de fondo: el hartazgo que produce vivir en un país con seis millones de parados, con cien mil emigrados anuales, con dos millones de niños malnutridos, con más de tres millones de viviendas vacías y cuatrocientos desahucios diarios, que dedica casi un 20% del presupuesto al pago de intereses de la deuda ilegítima…

Se dieron millones de pasos para llegar a Madrid, pero el mismo sábado veintidós se dio un paso importantísimo, un paso valiente, colosal, decidido y multitudinario para construir una nueva sociedad más justa y digna que comienza a reclamarse por todos los rincones del Estado: desde Jaca a Algeciras y desde Figueres a Vigo, por estudiantes y autónomos, por jóvenes y ancianos, por profesores y sanitarios, por jornaleros y becarios… en definitiva, de los pueblos de España. Para que el siguiente paso sea comparable al del sábado en Madrid y nos acerque más al objetivo es necesario un trabajo diario que comienza ya.

 

Publicado por mí en Arainfo hace una semana: “22M: Sobre bestialidad y dignidad“.

 

Vídeo-reportaje de la Columna Nordeste por la Dignidad. 25 marzo 2014

Vídeo-reportaje realizado por la periodista aragonesa Raquel Salillas a la Columna Nordeste que agrupaba las de Aragón, Cataluña, Navarra e Internacional. El vídeo fue realizado en Guadalajara con motivo del paso de la Columna por la citada localidad, no tiene desperdicio:

 

Aqueras Monañas, en aragonés. 11 abril 2013

Filed under: Cultura y arte,Montaña — Aznar @ 23:28
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La música de esta canción toca bastante el corazón, pero si además se suma la letra y las experiencias pirenaicas las lagrimas asoman por los ojos. Por si esto no es poco, desde Aracultural han preparado un vídeo espléndido que refuerza todo lo anterior:

Aquí la letra en aragonés:

“Aquelas montanhas
que tan hautas son
m’empachan de veire
mas amors ont son.

Aqueras montañas
tan alteras son,
no me dixan bier
os mios aimors.

Aqueras montañas
cuán se’n baxarán
y os mios aimors
aparixerán.

Dezaga d’ixas boiras
os n’íré a escar
y crebando as mugas
con yo entornarán.

Si canto, yo que canto,
no canto ta yo,
canto t’a mía amiga
que ye en ixos mons.”

 

Pic des Moines (2.349 m) / Pico de los Monjes. 7 enero 2013

La ascensión hasta el Pic des Moines, o en castellano Pico de los Monjes o en la lengua vernácula Pic deths Monches, se suele realizar desde Astún. En nuestro caso, hicimos la ruta clásica el sábado 5 de enero. El día fue magnífico, totalmente despejado y un reluciente sol, únicamente en las partes más altas había rachas de viento.

Dejamos el coche en el parking de abajo de la estación de Astún, estaba a petar. Y luego se quedó pequeño, teniendo que aparcar los coches en el margen de la carretera. Lo más curioso, y me arrepiento de no haberle echado una foto, fue el ver un “39” por esos lares. Evidentemente, ya no funcionaba de 39, pero sin dudas en tiempos ese autobús cubrió alguna ruta de Zaragoza, y el 39 solía llevar ese modelo de autobús. La tapicería y el número (121) aún eran los de TUZSA. Supusimos que cubría la distancia entre Jaca y Astún.

A lo que vamos, la excursión comienza con un repechico para alejarnos de Astún. Nacho empieza con los esquís y Hamid y Diana con las raquetas. Yo empiezo sin nada, no tengo ninguna gana de ponerme esos cacharros. Tras el primer repecho el terreno se hace algo más tendido y seguimos la huella sin dificultades por el barranco de l´Escalar hasta llegar al ibón homónimo. Está totalmente congelado y con buena capa de hielo y nieve, decidimos voldearlo por la izquierda (parte norte) y atacar la cima por ese lado. Es decir, sin pasar por el collado de los Monjes.

Ibón de l´Escalar completamente helado.

Ibón de l´Escalar completamente helado.

Vamos cuatro, pero nos separamos en dos para coger altura a partir del ibón. Las separación se produce en función del material: por un lado suben Hamid y Diana con las raquetas por una zona donde la nieve es algo más profunda. Yo, que llevo desde antes del ibón los krampones opto por subir menos vertical pero más expuesto por el tramo de la ladera con menos nieve. Por aquí vendrá también Nacho con sus esquís siguiendo mis huellas.

Los dos grupos con el Pic de Belonseiche al fondo.

Los dos grupos, por arriba Diana y Hamid, por abajo Nacho; con el Pic de Belonseiche al fondo.

Ganamos altura hasta llegar a L´Escalar y ya tenemos el Pic des Moines al alcance de la mano. Aunque aquí arriba sopla un viento fuerte proveniente de Francia, recogidos detrás del monte estamos a gusto y comemos unos dátiles y almendras. ¡Mientras Nacho está seis horas recogiendo la “piel de foca”! Piel de foca, es lo que le permite subir con esquís hasta ahí arriba, ya que solo deja deslizar hacia adelante pero no hacia atrás. Eso sí, se ganó el perdón con un exquisito té caliente que subió para acompañar los dátiles.

Llegada al puesto de avituallamiento en L´Escalar.

Llegada al puesto de avituallamiento en L´Escalar.

A partir de aquí se hace aconsejable el uso de los krampones para acceder al pico, en territorio, por ahora, francés. Eso sí, tal y como estaba la nieve no eran necesarios si se tenían botas con buena suela. No obstante, sólo emprendimos el último tramo de subida Nacho y yo que éramos los únicos con krampones.

Curiosa forma en la cresta (¿ola o águila?) y culico del Nacho.

Curiosa forma en la cresta (¿ola o águila?) y culico del Nacho.

La cresta, que no entraña ninguna dificultad y hay una huella muy buena, dejó una curiosa forma gracias al viento y a la nieve que ha dividido a quienes la han visto entre los que ven una ola, los que ven la cara de un águila y los que se imaginan las dos cosas. Llegar a la cima es pan comido, hay que echar las manos alguna vez pero es fácil, a pesar de ir combinando nieve y roca. Atestigua que llegamos la imagen inferior, tomada por una caspolina muy maja que también, damos fé, llegó a la cima con una guipuzcoana.

En la cima con el Midi d´Ossau al fondo.

En la cima con el Midi d´Ossau al fondo.

Las vistas desde la cima son asombrosas, se ve todo lo que se puede ver desde allí. Incluso, algo en lo que nunca había reparado, el final de la cordillera por el lado francés se veía con dificultad. La cordillera por su parte norte es más corta que por la sur (contando las sierras exteriores) y por lo tanto por el norte se veía la llanura de Aquitanía, en cambio el Valle del Ebro no dejaba señal alguna. La siguiente imagen es una pequeña muestra de los que se veía desde el pico, selecciona esta porque puedo nombrar los tres picos más altos, de izquierda a derecha: Infiernos, Garmo Negro y Argualas.

Infiernos, Garmo Negro y Argualas. Foto de Nacho.

Infiernos, Garmo Negro y Argualas. Foto de Nacho.

Si seguimos hacia la derecha (hacia el oeste) con la foto anterior, vemos los siguientes picos que aparecen en la siguiente foto: Anayet (el de más a la izquierda), el Vértice de Anayet (totalmente blanco), Punta Escarra (puntica al fondo), Pala de Ip (mazacote a la derecha de Escarra) y Collarada. Que son los que aparecen al fondo, estando Nacho en primer plano.

Anayet, Vértice de Anayet, Punta Escarra, Pala de Ip y Collarada; y Nacho en primer término. ¡Pedazo de foto!

Anayet, Vértice de Anayet, Punta Escarra, Pala de Ip y Collarada; y Nacho en primer término.

En esta última foto en la que aparece Nacho con tanto pico, se ven al fondo a dos personas (la caspolina y la guipuzcoana). Detrás del monte donde están ellas, nos estaban esperando Diana y Hamid. Ya llegamos. Al llegar, fotico de grupo, aprovechando que había personal por las inmediaciones.

Foto de grupo, cerca del Pico de los Monjes.

Foto de grupo, cerca del Pico de los Monjes.

Desde aquí descendemos hacia el collado de los Monjes, pretendemos bajar al aparcamiento por una de las pistas de Astún. Pero antes, aun debemos descender hasta el ibón. Evidentemente Nacho baja en un periquete con sus esquís, aunque es cierto que salió más tarde y no llegamos con mucha diferencia al lugar en el que íbamos a comer con una vista magnífica de todo el valle donde nace el Aragón y de la zona del Aspe. Y de cara al sol, que sienta de maravilla.

El Aspe y compañía, desde el lugar donde comimos (con zoom).

El Aspe y compañía, desde el lugar donde comimos (con zoom).

Después de la comida un placentero sendero (huella en la nieve, para ser más exactos) que nos acercaba a las pistas de Astún. Y de ahí, en cuanto cogimos una azul, bajamos al parking. Aquí Nacho sí que se adelantó bastante. Por si alguien se plantea si hacerlo con krampones, esquís o raquetas, voy a decir que me parece que las tres son correctas. Aunque es cierto, que si se quiere subir al pico los krampones son casi necesarios (al menos extremadamente recomendables, y el piolet también). Las raquetas al principio dieron algunos problemas pero luego, clavando bien la punta, se solucionó. Y con los krampones yo fui muy bien, salvo en algún punto que me hundía bastante, pero fueron escasos metros. Me inclinaría de nuevo por los krampones. Eso sí, había poca nieve.

Hamid y Diana antes de acceder a la pista azul de Astún.

Hamid y Diana antes de acceder a la pista azul de Astún.

¡A por otra!

 

Soy de Aragón, Kase O. 24 diciembre 2012

Filed under: Cultura y arte — Aznar @ 18:52
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Hace mucho que disfruto oyendo esta canción. Hay personas de fuera de Aragón que me han confesado que también les encanta, quizás porque desde lo local habla de lo global.

¡Ayer me enteré de que fue compuesta por Kase O (Javier) cuando solo tenía 14 años!

Edito: me he dado cuenta que esta es la entrada 200 de mi blog, me lo acaba de chivar wordp