Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

El hombre mediocre (y la mediocracia). 7 enero 2018

Todos hemos sentido alguna vez algo que catalogamos como casualidad. Hay gente que reniega de las casualidades y cree que pasan por algo. Otras personas, en cambio, piensan que son casualidades, sin más, y te explican que el cerebro humano está programado para buscar porqués a todo… En cualquier caso, he empezado este texto para hablar de un libro. Un libro que yo sentía que me buscaba. Quizás no. Pero yo así lo sentía…

El libro se titula “El hombre mediocre”. Lo publicó en 1913 José Ingenieros, quien fue un polifacético idealista siciliano-argentino y gran difusor y pensador de las ideas antiimperialistas. Aunque el libro tenga más de un siglo, sus análisis son plenamente actuales.

Ingenieros divide a las personas en tres grupos: el hombre inferior, el hombre mediocre y el hombre superior. Algunos capítulos del libro son un claro panegírico a este último, el idealista.

Las personas idealistas las describe de varias formas a lo largo del texto. Como ejemplo cito “personas predispuestas a emanciparse de su rebaño, buscando alguna perfección más allá de lo actual.” La vida de estas personas está motivada por un ideal, sobre el cual advierte: “Todo ideal, por ser una creencia, puede contener una parte de error, o serlo totalmente, es una visión remota y por lo tanto expuesta a ser inexacta.” Sintetizando: “El ideal de la ciencia es la Verdad, del arte la Belleza y de la moral el Bien.” Entiende que estas perfecciones son las que hacen avanzar a la humanidad.

“Frente a todas estas luces se advierte una fuerza que obstruye todos los senderos: la mediocridad, una incapacidad de ideales. Sujeta a rutinas, prejuicios y domesticidades.” No se ensaña contra el hombre mediocre, explica su comportamiento y su importancia en la sociedad como garante de la herencia social. Afirma: “Lo único malo es carecer de ideales y esclavizarse a las contingencias de la vida práctica inmediata, renunciando a la posibilidad de la perfección moral.”

Esta antítesis aclara el sentido de su diferenciación: “Por eso los idealistas son forzosamente inquietos, como todo lo que vive, como la vida misma; contra la tendencia apacible de los rutinarios, cuya establidad parece inercia de muerte.” Más detalles del idealista: “Son ingenuos y sensibles, fáciles de conmoverse accesibles al entusiasmo y a la ternura; con esa ingenuidad sin doblez que los hombres prácticos ignoran.” De los mediocres: “Vive y muere sin haber aprendido a amar. Caricaturiza a este sentimiento guiándose por las sugestiones de sórdidas conveniencias.”

“Solamente los virtuosos poseen talento moral y es obra suya cualquier ascenso hacia la perfección; el rebaño se limita a seguir sus huellas, incorporando a la honestidad trivial lo que fue antes virtud de pocos. Y siempre rebajándola.”

La formación de la personalidad se basa en tres factores: herencia biológica, imitación social y variación individual. En hombre inferior se queda en la primera, el hombre mediocre en la segunda y el idealista en la última.

¿Cómo se permite (o se fomenta) que haya nuevas personas idealistas? Respetando la diversidad y huyendo de todo proceso homogenizador, habla de “justicia en la desigualdad”. Además: “Para concebir una perfección se requiere cierto nivel ético y es indispensable alguna educación intelectual. Sin ellos pueden tenerse fanatismo y supersticiones; ideales, jamás.”

¿Qué es vivir? “Vivir es aprender, para ignorar menos; es amar, para vincularnos a una parte mayor de la humanidad; es admirar, para compartir las excelencias de la naturaleza y de los hombres; es un esfuerzo por mejorarse, un incesante afán de elevación hacia ideales definidos.”

Sobre los goces y el placer: “El placer -como simple sensualidad cuantitativa- es absurdo e imprevisor, no puede sustentar una moral. Sería erigir los sentidos en jueces. Deben ser otros. […] En vez del placer basto tendríase el deleite refinado, que prevé, coordina,prepara, goza antes e infinitamente más, pues la inteligencia gusta de centuplicar los goces futuros con sabias alquimias de preparación.”

Ataca al sentido común, herramienta tan invocada en nuestros días: “El sentido común es colectivo, eminentemente retrógrado y dogmatista; el buen sentido es individual, siempre innovador y libertario.”

Diferencia la juventud de la edad de las personas: “sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir. No se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere.” En cuanto a la vejez, defiende que no solamente afecta a la parte física, también a la psicológica y eso tiene una consecuencia que hace que la gente mayor tenga más miedos y se deje arrastrar por la mediocridad: “¿Cómo asombrarnos de que la vejez nos haga avaros, misántropos, regañones, cuando nos va entorpeciendo paulatinamente los sentidos y la inteligencia, como si una mano misteriosa fuera cerrando una por una todas las ventanas entreabiertas frente a la realidad que nos rodea?”

Y en referencia a la vejez y la juventud y los atributos en cada una de ellas afirma: “Toda sociedad en decadencia es propicia a la mediocracia y enemiga de cualquier excelencia individual; por eso a los jóvenes originales se les cierra el acceso al Gobierno hasta que hayan perdido su arista propia, esperando que la vejez los nivele, rebajándolos hasta los modos de pensar y sentir que son comunes a su grupo social.”

Concluye Ingenieros que “la aspiración a lo mejor no es privilegio de todas las generaciones“. Tienen que darse las circustancias adecuadas, a veces se abren las ventanas de oportunidad: “El mismo encallamiento mediocrático contribuye a restaurar, de tiempo en tiempo, las fuerzas vitales de cada civilización.”

 

 

 

 

 

 

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Bienes, independencia y esclavitud. 22 diciembre 2017

“Los bienes que tenemos son la base de nuestra independencia; los que deseamos son la cadena remachada de nuestra esclavitud”.

Del siciliano-argentino José Ingenieros, en su libro “El hombre mediocre”.

 

El precio del paraíso. 22 noviembre 2017

 

Canción de La Ronda d’os Chotos d’Embún narrando la historia de Antonio García Barón: montisonense libertario, miliciano, exiliado, brigadista, preso en Mauthausen, renacido en Bolivia… La canción narra toda su historia con mucho arte. En la información sobre el vídeo se puede acceder a la letra de la canción.

 

El valor de la pregunta. 10 noviembre 2017

Simón Rdgz

Simón Rodríguez: ensayista, pedagogo, filósofo y escritor caraqueño. Tutor de Simón Bolívar.

 

LOS MALABARES DE NAYIM EN BOLIVIA. 4 noviembre 2017

Dicen que vino por amor y que se quedó por necesidad. Yo llegué por necesidad y me fui con amor. La primera frase es por Jhon Connell, un estadounidense que en 2003 llegó a Cochabamba siguiendo a una chica. Esta le dio calabazas. Se quedó sin “plata”. Para vivir comenzó a hacer malabares en los semáforos. Primero compitió y luego compartió semáforo con otras personas. La mayoría niños. La casa de esos niños era la calle y la “clefa” (el pegamento) su compañera más fiel.

La segunda frase es por quien escribe. Llevaba unos meses por los Andes. Me apetecía dejar de vagar. Asentarme. Empaparme más de un lugar. No tanto ver. Más bien conocer. La elegida fue Cochabamba. Clima ideal: “la eterna primavera”, dicen. Famosa porque su población se opuso en bloque a la privatización del agua potable municipal en el 2000. “La guerra del agua” se llamó. El rival no era moco de pavo: la española Abengoa, el Banco Mundial, el exdictador boliviano y las “yankis” Bechtel y Edison. Se venció y el agua sigue siendo pública. Aunque escasa. Eso no estaba en disputa.

Volviendo a la otra historia bonita, la que comenzaron Jhon y los niños en Cochabamba. Jhon y los niños decidieron colaborar. Jhon les enseñó nuevos trucos. Nuevos instrumentos. Un año después Jhon volvió a Estados Unidos. Explicó lo que había vivido. Contó lo que se proponía hacer. En dos años consiguió 5.000 dólares. Volvió a Cochabamba también por amor. En este caso no le dieron calabazas.

Montó una escuela de circo social: Fundación EnseñARTE. Los niños, y también las niñas, aprendían, y siguen aprendiendo, malabares. (En la actualidad también hay un programa de música.) La idea es que ganen tolerancia a la frustración, que aprendan trucos que les puden sacar de apuros al actuar en semáforos o circos y que los tentáculos de la “clefa” queden lejos. Estos niños y niñas, casi un millar en estos años, escoge el camino difícil. El menos cómodo. El más digno. Da sus frutos. Inmateriales. Y también materiales: algunas familias construyeron sus modestas casas gracias a las pulseras que se hacían y se vendían en Estados Unidos.

Actuación Cochabamba

Actuación en Cochabamba de la fundación. Foto: Fundación EnseñARTE.

Participé un mes en el proyecto como voluntario. Actualmente funciona en dos centros a las afueras de Cochabamba: Montenegro y Buenavista. En horario de mañana y tarde. Tres horas en cada turno. De martes a jueves. Durante la primera hora se desarrolla un programa socioeducativo y se ayuda con las tareas de la escuela. Una hora y media de entrenamiento de circo. Media hora para comer. Todo gratis. La fundación se autofinancia con campañas de crowdfunding, fiestas, venta de cedés, donaciones, etc. (Ahora hay una campaña abierta para poder completar el año.)

Me fui a Montenegro. A una hora y media del centro de Cochabamba. El transporte colectivo de la ciudad es pintoresco. Hay cientos de líneas que se llaman “trufis”. Esto explica por qué Cochabamba es la segunda ciudad más contaminada de Sudamérica. En los “trufis” hay asientos en cualquier lugar. Si es necesario aparece otro asiento de donde sea. Furgonetas que en Europa transportan cinco personas como máximo las he compartido con trece personas en Cochabamba. Increíble. Después de esta aventura llegaba todos los días a Montenegro. Barrio humilde. De polvo, viento y sol. Labordeta definía Aragón con esos tres sustantivos más la niebla. Esta nos diferencia de Montengro. Se nota porque la gente sonríe más. La carretera que va a Oruro cruza el barrio. En esa misma carretera tiene la fundación alquilado un pequeño terreno.

Tania es del barrio. Es la instructora de las mañanas en Montenegro. Empezó con Jhon. Maneja el monociclo a la perfección. También otras especialidades. Su hermano maneja los malabares que parece magia. Está en Estados Unidos. Pero Tania está en Cochabamba. Quiere ser policía. Trabaja en la fundación mientras estudia derecho y las oposiciones de policía. Bromeo con ella sobre si no hay otro curro posible. Pero me dice que le gusta la acción. Tal vez no sé dé cuenta, pero los niños también.

Por la mañana vienen cinco chicos. Pocos. Todo el barrio va a clase por la mañana. Siempre vienen dos hermanos. Sus nombres empiezan igual: Raquel y Rafael. Los llaman los “Ras”. Como el dios egipcio en plural. Viven a cincuenta minutos de distancia. Necesitan coger dos “trufis” para llegar. Nacieron en Argentina pero no recuerdan en qué provincia. Sus padres emigraron hasta allí: en algún lugar de la Argentina de cuyo nombre no se acuerdan. Me cuentan, con la naturalidad de quien lo tiene asumido, que su padre pasaba bastante. Más bien, mucho. Los abandonó. Se piró a Santa Cruz y ahora tiene otra familia. Lo han visto por el Facebook. No tienen contacto. Su madre se volvió con ellos a casa de su familia en Cochabamba.

Rafael ha aprendido a manejar el monocliclo estos días en los que he estado yo. Está pletórico. Eso sí, cuando se cae le grita al monociclo y le dice, violentamente, que le obedezca. El objeto parece entenderlo porque cada día mejora más. Raquel quiere ser cocinera. Tendría un gran futuro como trapecista. Pero de momento prefiere la cocina. Está en el último curso de primaria. Le toca cocinar muchos días. Mi penúltimo día viene también Aldrin. Se llama así por el astronauta que pisó la luna. Como dicen que Armstrong la pisó primero nadie conoce al Aldrin astronauta. Después de comer me cuentan que tienen examen de naturales. “A buenas horas, mangas verdes”. Les echo la cantada porque en menos de cuarenta minutos tienen que coger el “trufi” para llegar a la escuela. Leemos el tema. Es corto. Sobre la pubertad. Les digo que se aprendan la función de la glándula pituitaria y los cambios que se producen en los chicos y en las chicas. Se van. Duermo la siesta hasta que llegan los de la tarde. Todos los días igual.

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Una jornada en el centro. Foto: Fundación EnseñARTE.

El instructor de la tarde es Carlos. Comenzó de niño con Jhon. También del barrio de toda la vida. Si fuera de Huesca sería HTV, de Huesca de Toda la Vida. Pero es de Montenegro, así que es MTV. No puede dar dos pasos por Montenegro sin saludar a alguien. Maneja la jirafa, un monociclo altísimo, como si fuera su mano derecha. Tanto que puede hacer malabares con clavas y dar toques a un balón mientras está en las alturas pedaleando. Si no se ve parece increíble. Se ha recorrido media Latinoamérica gracias a los semáforos y los malabares. La otra media lo está esperando.

Por la tarde vienen más niños y niñas. Unos veinte. Viene otro de los Ras: Ramón. Ya va a secundaria. Tiene clase por la mañana. José tiene 10 años, casi once. Viene con su hermana pequeña. Hago la típica pregunta fácil. ¿Qué quieres ser de mayor? Futbolista del Barcelona. ¡Maldito complemento del nombre! ¿No te gustaría ser futbolista del Zaragoza? Necesitamos ayuda… Simplemente sonríe. Creo que por educación. Ser del Zaragoza hoy en día es bastante complicado. Como dice Víctor Juan Borroy necesitamos cuidar a los niños y niñas que son del Zaragoza actualmente. Es difícil serlo. Pido un móvil con Internet. Le muestro el gol de Nayim. Flipa. Tal vez lo piense…

Curiosas respuestas porque todos estos niños y niñas saben manejar varias especialidades de circo. Algo que no es fácil y lleva mucha práctica. Lo aseguro. Un mes probando con lo más fácil: Malabarear con tres pelotas y todavía se me caen. Decido probar con Mauricio. De la misma edad que José. Respuesta original: robótico. Constructor de robots. Le digo que un conocido trabaja en un robot que cultivará algas en el fondo del mar. Me mira con cara de vaya cutrez, un robot agricultor. “El mío será astronauta.”

En mi último día recibo varias cartas pidiendo que no me vaya. Muchos abrazos físicos que me llenan de energía y cariño. También abrazos de otro estilo. Josué, con sus seis años, me dice: cuate, te voy a extrañar mucho. El último día el gol de Nayim lo han visto una docena de veces. Se lo cuentan a los despistados: “¡En el último segundo de la prórroga!” Raquel y Aldrin también se suman a la fiesta emocional. Han sacado un cien en su examen.

Llegué por necesidad, pero volveré por amor: Gracias.

Nota: Original, publicado previamente en Arainfo.org.

 

Escritos libertarios, Noam Chomsky. 9 mayo 2015

Hace unos meses estuve por Argentina y Uruguay. Entre muchas experiencias me traje también varios libros comprados en la Avenida Corrientes de la capital porteña. Uno de ellos es sobre el que quiero dejar aquí unos apuntes para no olvidar lo más importante de él: “Escritos libertarios” del pensador estadounidense Noam Chomsky.

Chomski es un anarquista convencido. Su ideal es la desaparición del Estado para que los seres humanos podamos desarrollarnos plenamente bajo los valores de la empatía y la solidaridad. Sin embargo, cito textualmente (pág. 113): “proteger al Estado es dar un paso hacia la abolición del Estado porque permite mantener un espacio público en el que la gente puede participar, organizarse, influir en la política, etc.” Además, el Estado nos permite defender todo lo ganado en tiempos pasados y que ahora se está perdiendo. Y hacer frente a las grandes empresas.

Su análisis sociológico profundiza en la naturaleza humana y en cómo el modelo capitalista trata de inhibirla (en gran medida con la televisión y un trabajo de baja calidad y alineante). Establece una dicotomía sobre la naturaleza humana. Él piensa (al igual que sostienen muchas corrientes políticas y sociológicas) que el el ser humano tiene dos necesidades fundamentales (por tanto, derechos fundamentales): la investigación y la creación, libres de coerción externa. Otra teoría aduce que las personas somos organimos vacíos, maleables, productos de nuestra formación y nuestro entorno. Según como nos posicionemos cada uno en esta cuestión entenderemos el mundo de formas diametralmente opuestas.

En cualquier caso entiende que cualquier estructura de jerarquía y autoridad carga con la pesada obligación de justificarse, ya sea que ésta implique relaciones personales o se trate de un orden social mayor. Y si no, pues fuera…

Partiendo de la primera hipótesis parecería ridículo pensar que nuestra sociedad sea tan injusta. Pero Chomski advierte: “para que la sociedad continúe así, las masas deben ser mantenidas en su lugar, entretenidas con simplificaciones emocionales potentes, marginadas y aisladas. Privadas de estructuras organizativas que permitan a los individuos sin recursos descubrir lo que piensan y crear en interacción con los demás”. De hecho llega a advertir que el modelo fabril nos está convirtiendo en meros robots; con el objetivo de focalizar en lo superficial: consumir moda, no preocuparse por nadie más, no pensar en el mundo que dejaremos a nuestros hijos…

Previene de que el término “democracia capitalista” es contradictorio e inviable. No puede ser que en el capitalismo la gente común tenga la capacidad para participar en las decisiones que afectan a sus vidas y sus comunidades. Para ser cierta, la democracia debería extenderse a la vida social y económica. En este modelo el “derecho a la vida” es una brutal falacia, el único derecho que se tiene es derecho a probar suerte en el mercado. También critica a los “intelectuales” que son bien recibidos cuando intentan revelar los crímenes de los enemigos, pero son totalmente desprestigiados cuando intentan ver la paja en el propio ojo.

Por último, también quiero subrayar una última idea, una crítica hacia parte del movimiento libertario, especialmente en estas últimas décadas: “ha sido poco lúcido al seguir la doctrina de forma rígida, sin consideración alguna de las consecuencias humanas que sus acciones acarrean”. En referencia a que renunciar a que las instituciones sean controladas por impresentables causa mucho daño en la sociedad: deshaucios, pérdida de calidad en educación y sanidad, empleo precario…

Y que no se olvide esto: “una sociedad que tolera la difamación sediciosa no es libre”.

 

Chavs: la demonización de la clase obrera. 18 diciembre 2014

En los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial, el Ministro de Propaganda de Hitler (Joseph Göbbels) convenció a amplios sectores del pueblo alemán de que la victoria era posible. Su táctica la dejó escrita: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

El libro “Chavs: la demonización de la clase obrera” destroza sin pudor los axiomas repetidos en nuestra sociedad y que calan en mayor o menor medida en todos nosotros tal y como lo hacían las mentiras de Göbbels. ¿Cuántas veces hemos oído que la crisis comenzó porque todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que los jóvenes no trabajan porque son unos holgazanes, que hay mucho pícaro chupando dinero de las prestaciones sociales, etc.? chavs

El ensayo se centra en la sociedad del Reino Unido, pero es extrapolable al resto de Europa. Toma por título la palabra “chavs”, que podríamos traducir como “canis”, “ninis”, “chonis” o algo similar. Un conjunto de personas altamente demonizado, en la televisión abundan los programas destinados a reírse de las personas que no consiguen encontrar trabajo, que no estudian, etc. Aducen que “hablan mal”, quieren prestaciones… Ahora bien, ¿nos hemos parado a pensar por qué no estudian o no trabajan?

Sencillo lo del trabajo. Miremos los datos del paro registrado en Aragón en noviembre de 2014. Aparecen 103.665 personas registradas, muchas otras ni siquiera lo están porque hace años que perdieron la esperanza. Pues bien, el número de contratos indefinidos realizados en noviembre de 2014 en Aragón asciende a la ridícula cifra de 2.147. Es decir, más de cien mil personas en Aragón no pueden trabajar. No hay trabajo: simples matemáticas. No es que no quieran. Esto lo sabe el Gobierno e intentan fomentar el autoempleo. Aquel que haya probado el autoempleo sin tener un padrino ya sabe qué tipo de vida llevará como emprendedor…

De acuerdo, no hay trabajo, pero ¿por qué no estudian? El que se pregunte esto quizás no haya pensado lo siguiente: ¿Cuántas licenciadas hay en nuestro país trabajando de teleoperadoras? ¿Cuántos ingenieros trabajan de dependientes? Pensemos en un niño de trece años. Ha visto a sus hermanas o primos mayores estudiar horas y horas y los ve trabajando doce horas como becarios sin cobrar. No es complicado imaginar que el chaval si es que tiene algo de cordura no se le pase por la cabeza seguir ese ejemplo.

El autor del libro da unos datos espeluznantes: 1.000 millones de libras se pierden todos los años en el Reino Unido por fraudes en las prestaciones. Todos los días en las empresas de comunicación aparecen ejemplos de gente defraudando. Sin embargo, la cifra de 70.000 millones de libras que es lo que las grandes fortunas dejan de pagar en el Reino Unido por tener cuentas fuera, entre otras artimañas, no la tenemos tan interiorizada. ¿Verdad que aquí todos sabemos del amigo de un amigo que cobra el paro y trabaja? ¿Cuántos saben dónde cotiza INDITEX?

Un libro que abre miras, que permite ver que este sistema no funciona y que a nadie se le puede culpar por no tener trabajo. Únicamente, se debe culpar a la implementación de nefastas políticas económicas y sociales. Quizás, sí se nos pueda culpar de no hacer nada por cambiar un modelo que las propias matemáticas demuestran que es imposible sostener..