Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

La suerte está echada 15 junio 2020

Filed under: Cultura y arte,Deportes — Aznar @ 17:20
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Lo reconozco: yo fui quien generó la mala racha del Zaragoza que comenzó en 2013. No culpéis al expresidente Agapito, ni al presidente de la Liga Javier Tebas; ellos fueron inevitables consecuencias de la decisión tomada aquel cuatro de enero, pese a que también en esta, como en toda decisión nefasta, antes hubo quien me advirtió de que no lo hiciera. No hice caso, no creía en supersticiones ni demás parafernalia bajomedieval. Le pasé el abono de mi hermana al Cenizas, un colega de toda la vida al que la suerte no solía acompañar.

Lo llamamos el Cenizas porque de tal guisa dejó su casa cuando intentó cazar unas pulgas que le seguían desde una excursión al Pirineo. Después de un mes de picores alguien le habló de una trampa consistente en un plato con agua y una vela en el centro. Las pulgas se sienten atraídas por el calor y en su intento de llegar hasta él, caen al agua y se ahogan. No sabemos si las pulgas cayeron, lo que sí cayó fue una cortina provocando un incendio del que, de milagro, salieron vivos sus padres y él; pulga ninguna.

Años después, como os decía, le invité a la Romareda: «Aquí tienes el abono de mi hermana que anda con gripe», dije aquel cuatro de enero de 2013. Apuntaos la fecha. Nos expulsaron a un jugador y perdimos contra el Betis. Según el Toni, no había duda: «Me quedo, si va el Cenizas no hay opción». Era gracioso que ganándose la vida como científico del CSIC creyera en ese tipo de cosas irracionales, pero lo cierto es que se quedó en casa y acertó.

Cuando el Cenizas, emocionado por la adrenalina que sintió en el estadio municipal, decidió hacerse socio de nuestro Real Zaragoza, estuvo a punto de costarme la amistad del Toni. El Cenizas nunca había tenido pareja y focalizó hacia el Zaragoza aquel amor que, a sus treinta y dos años, ya le desbordaba. Siempre le había hecho tilín, pero descubrir La Romareda fue un flechazo en toda regla. Desde aquel día, año 2013, ocho expulsados en la segunda vuelta y solo un par de victorias en casa, dos fines de semana consecutivos contra el Mallorca y el Rayo. Y como se encargó de recordarme el Toni:

—Desde que el Cenizas es socio solo hemos ganado dos partidos. ¿Te has fijado a cuáles ha faltado?

—Pues como no le digas a su jefe que le alargue el viaje de negocios y se quede más en China, la siguiente jornada estará aquí sentado —contesté.

El Cenizas regresó del viaje de negocios en Wuham sin la prórroga que deseaba el Toni. Llegó para el partido contra el Atlethic hablando maravillas de su traductora, una tal Sì, que en mandarín significa cuatro, el número de la mala suerte en aquellas tierras. «Dios los crea y ellos se juntan», dijo el Toni por lo bajini. Nada más sentarse nos enseñó una pulsera roja con un dragón de plata en el centro que le había regalado su amiga. Nos dijo que a ella le había cambiado la suerte. El Toni se giró con curiosidad, aunque esa expresión le mudó a un qué me estás contando, cuando el Cenizas, acto seguido, aseguró que no creía en esas bobadas y solo la llevaba por ella. La pulsera estuvo a punto de funcionar, pero al final nuestro gozo en un pozo: nueva derrota con gol en el minuto 90. El Toni sentenció: «Ya ha vuelto, con o sin pulsera no hay nada que hacer, nos iremos a segunda».

Yo seguía sin hacerle caso, ni al Toni ni a mi hermana, a quien empezaban a calarle sus ideas. En mi opinión empírica, la culpa seguía recayendo a partes iguales entre los árbitros y los errores de nuestros jugadores. Pero a segunda nos fuimos.

Fuese por azar o porque el destino está escrito, el Cenizas se hizo un forofo incondicional. En la siguiente temporada, 2014-15, después del cero a tres que, en el playoff de ascenso, nos metió el Girona en la mismísima Romareda, el Toni volvió a la carga: «Ni pulsera, ni hostias consagradas». Al partido de vuelta ni fuimos, dándolo por perdido. Pero tras la victoria a orillas del Ter, con aquel inverosímil uno a cuatro, y de ganar al Las Palmas tres a uno, con el Cenizas en la grada, el Toni se relajó, dándole una oportunidad a la condenada pulserita; decidimos que era la ocasión perfecta para hacer turismo en las Canarias y asistir al encuentro definitivo del playoff. Ya conocéis la historia y la pastillica de realidad que nos dieron en la isla, quedándonos a solo cinco minutos del ascenso. Por primera vez, yo mismo, empecé a creer en el mal fario del Cenizas.

Desde el desastre de Palamós en 2016, con el set que nos metió la Llagostera estando el Cenizas en la campo, yo llevaba la mosca detrás de la oreja y, con el Toni y mi hermana, comenzamos a hacer memoria. Advertimos que la mayoría de goles del Zaragoza en casa se daban cuando el Cenizas se iba al baño o lo mandábamos al bar.

A partir de la 2017-18, esto último lo hacíamos con más frecuencia. El Toni nos explicó cómo funcionaba: «Le doy dinero para que se coja lo que quiera y le digo que se baje antes del descanso o a mitad del segundo tiempo, porque si no se llena de gente». Borja Iglesias no puede imaginarse cuántos goles nos debe por mandar al Cenizas a por unas pipas. Aquella temporada la salvamos, especialmente en la segunda vuelta, donde conseguimos mandarlo al bar en todos los partidos, salvo aquel que nos ganó el Sevilla Atlético con la gente comentando en la grada: «Con lo bien que íbamos». Pues muy sencillo, yo os explico lo ocurrido. El Cenizas andaba rebotado por haberse perdido todos los goles durante tres meses que casualmente se daban justo cuando él se levantaba. Ese día dijo que nones, que no se movía de su butaca pasase lo que pasase. Y así nos fue. Esto mismo lo intentó algún día más, pero no lo permitimos, llevando laxante y otras argucias que lo obligaban a ausentarse, sí o sí, un buen rato de la tribuna. Digo permitimos porque, por aquel entonces, yo estaba prácticamente convencido.

Manteniendo al Cenizas lejos de su butaca conseguimos quedar terceros y emparejarnos al Numancia en las semifinales del playoff de ascenso, en teoría un rival asequible. Decidimos no ir a Soria y convencimos al Cenizas para que no gastara un día de vacaciones hasta la final, ya veríamos después el modo de evitarlo. El sábado nueve de junio se jugaba el partido de vuelta en la Romareda. Justo el cumpleaños de la madre del Cenizas. La idea del hijo era ir a comer con ella y volver para ver el partido en el campo. Había que actuar, si el Cenizas se presentaba no teníamos nada que hacer. Nos bajamos a la casa de su madre que está en el poblado Pescadores de Caspe y que resulta inconfundible porque lo primero que hizo el Cenizas cuando la compraron fue poner una bandera del Zaragoza en medio del jardín, un pedazo estandarte que puede verse desde cualquier punto de la urbanización, por lo que localizamos fácilmente la casa. A la hora de comer con el sol cayendo a plomo, no había nadie en la calle. El coche del Cenizas estaba en la puerta. Yo me quedé con el motor encendido mientras pensaba en si hacíamos lo correcto y, mi hermana y el Toni, se repartieron los flancos del vehículo para pincharle las cuatro ruedas. El fútbol es un deporte de equipo y aquel partido lo jugábamos todos. Con la tarea hecha salimos disparados hacia Zaragoza.

El Cenizas me llamó un rato antes del partido diciendo que algún vándalo hijo de puta le había rajado las ruedas del coche y que no había tren ni autobús para llegar al campo. De todas formas, lo iba a intentar. El partido prometía. El Zaragoza parecía superior y el Cenizas no llegaba. El resultado era de empate a uno y eso nos conducía a la prórroga, lo cual podía ser un lastre porque el Zaragoza se enfrentaría más cansado a la siguiente eliminatoria, pero, sobre todo, porque las posibilidades de que el Cenizas llegara aumentaban.

Minuto 92, el Numancia lanza un saque de esquina, roba el Zaragoza y se lanza al ataque en bloque. Pienso: «Ya lo tenemos. Golico del Panda y a por el Valladolid». En ese momento veo al Cenizas saludarnos puño en alto con la pulsera en su muñeca derecha.

—Llego justo para la prórroga, chicos —anuncia al sentarse.

Nos roban la pelota y Diamanka lanza el tiro de su vida que nos deja un año más en segunda. Palidezco. La Romareda enmudece. Toda, menos el Cenizas que se gira y nos dice:

—Cosas más graves han pasado, maños. Otro año será. ¿Sabéis cómo he conseguido llegar hasta aquí?

El Toni sin decir ni mu se levanta y desaparece por uno de los vomitorios. El Cenizas no se inmuta y se lanza:

»Me ha traído Ángela —mi hermana y yo no tenemos ni idea de quién puede ser, porque el trato del Cenizas con las mujeres se limita al que mantiene con su madre, sin embargo, no nos da tiempo para preguntar—: Una chica sensacional. Noventa y ocho kilómetros sonriendo sin parar. Morena, con el pelo liso como el de Ayala, pero en chica; peinado hacia un lado, sobre todo hoy que llevaba la ventanilla abierta para sentir el cierzo. Se llama Sì, aunque ahora como vivirá un tiempo en Zaragoza, se llamará Ángela. ¡Es la traductora de China! ¿Os acordáis? ¡La de la pulsera! —Se toca el amuleto—. Viene a Zaragoza para hacer un máster de filología hispánica. Bueno, en realidad es una excusa porque hemos seguido en contacto estos años y queremos darnos una oportunidad. ¿No os había dicho nada? —mi cerebro, colapsado por digerir información y emociones a gigas por segundo, no me permite responder—. En septiembre empieza la universidad y la había animado a que viniera antes: buscar piso, pasar el verano y mejorar el castellano, que por cierto lo habla mejor que vosotros; me puso pegas, la verdad, pero al final ha venido de sorpresa. Esta tarde me ha llamado cuando iba por Bujaraloz, con un coche de alquiler que ha pillado en el aeropuerto, preguntándome que si nos veíamos en Zaragoza. ¡He flipado! Porque hasta entonces tenía el mismo careto que sacáis ahora vosotros, así como si se hubiera muerto alguien. Al decirle que intentaba llegar a Zaragoza haciendo autostop ha venido a buscarme. Le he dado un abrazo de esos que casi dejan sin respiración, por el favorazo, pero también porque la echaba de menos, algo así como el que me dio mi padre cuando ganamos la Recopa. Agradecido a la vida. Cuando vuelva de aparcar os la presento. Como nuestra idea, si todo va bien, es irnos a vivir a Wuham en noviembre de 2019; mientras estemos en Zaragoza, este año y medio, se hará socia con nosotros. ¿No es fabulosa?

La suerte está echada.

Nota: relato premiado en el VII Concurso de relatos Aupazaragoza.com: https://www.aupazaragoza.com/concurso-relatos-aupazaragoza-com/2020-la-suerte-esta-echada

 

El hombre mediocre (y la mediocracia). 7 enero 2018

Todos hemos sentido alguna vez algo que catalogamos como casualidad. Hay gente que reniega de las casualidades y cree que pasan por algo. Otras personas, en cambio, piensan que son casualidades, sin más, y te explican que el cerebro humano está programado para buscar porqués a todo… En cualquier caso, he empezado este texto para hablar de un libro. Un libro que yo sentía que me buscaba. Quizás no. Pero yo así lo sentía…

El libro se titula “El hombre mediocre”. Lo publicó en 1913 José Ingenieros, quien fue un polifacético idealista siciliano-argentino y gran difusor y pensador de las ideas antiimperialistas. Aunque el libro tenga más de un siglo, sus análisis son plenamente actuales.

Ingenieros divide a las personas en tres grupos: el hombre inferior, el hombre mediocre y el hombre superior. Algunos capítulos del libro son un claro panegírico a este último, el idealista.

Las personas idealistas las describe de varias formas a lo largo del texto. Como ejemplo cito “personas predispuestas a emanciparse de su rebaño, buscando alguna perfección más allá de lo actual.” La vida de estas personas está motivada por un ideal, sobre el cual advierte: “Todo ideal, por ser una creencia, puede contener una parte de error, o serlo totalmente, es una visión remota y por lo tanto expuesta a ser inexacta.” Sintetizando: “El ideal de la ciencia es la Verdad, del arte la Belleza y de la moral el Bien.” Entiende que estas perfecciones son las que hacen avanzar a la humanidad.

“Frente a todas estas luces se advierte una fuerza que obstruye todos los senderos: la mediocridad, una incapacidad de ideales. Sujeta a rutinas, prejuicios y domesticidades.” No se ensaña contra el hombre mediocre, explica su comportamiento y su importancia en la sociedad como garante de la herencia social. Afirma: “Lo único malo es carecer de ideales y esclavizarse a las contingencias de la vida práctica inmediata, renunciando a la posibilidad de la perfección moral.”

Esta antítesis aclara el sentido de su diferenciación: “Por eso los idealistas son forzosamente inquietos, como todo lo que vive, como la vida misma; contra la tendencia apacible de los rutinarios, cuya establidad parece inercia de muerte.” Más detalles del idealista: “Son ingenuos y sensibles, fáciles de conmoverse accesibles al entusiasmo y a la ternura; con esa ingenuidad sin doblez que los hombres prácticos ignoran.” De los mediocres: “Vive y muere sin haber aprendido a amar. Caricaturiza a este sentimiento guiándose por las sugestiones de sórdidas conveniencias.”

“Solamente los virtuosos poseen talento moral y es obra suya cualquier ascenso hacia la perfección; el rebaño se limita a seguir sus huellas, incorporando a la honestidad trivial lo que fue antes virtud de pocos. Y siempre rebajándola.”

La formación de la personalidad se basa en tres factores: herencia biológica, imitación social y variación individual. En hombre inferior se queda en la primera, el hombre mediocre en la segunda y el idealista en la última.

¿Cómo se permite (o se fomenta) que haya nuevas personas idealistas? Respetando la diversidad y huyendo de todo proceso homogenizador, habla de “justicia en la desigualdad”. Además: “Para concebir una perfección se requiere cierto nivel ético y es indispensable alguna educación intelectual. Sin ellos pueden tenerse fanatismo y supersticiones; ideales, jamás.”

¿Qué es vivir? “Vivir es aprender, para ignorar menos; es amar, para vincularnos a una parte mayor de la humanidad; es admirar, para compartir las excelencias de la naturaleza y de los hombres; es un esfuerzo por mejorarse, un incesante afán de elevación hacia ideales definidos.”

Sobre los goces y el placer: “El placer -como simple sensualidad cuantitativa- es absurdo e imprevisor, no puede sustentar una moral. Sería erigir los sentidos en jueces. Deben ser otros. […] En vez del placer basto tendríase el deleite refinado, que prevé, coordina,prepara, goza antes e infinitamente más, pues la inteligencia gusta de centuplicar los goces futuros con sabias alquimias de preparación.”

Ataca al sentido común, herramienta tan invocada en nuestros días: “El sentido común es colectivo, eminentemente retrógrado y dogmatista; el buen sentido es individual, siempre innovador y libertario.”

Diferencia la juventud de la edad de las personas: “sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir. No se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere.” En cuanto a la vejez, defiende que no solamente afecta a la parte física, también a la psicológica y eso tiene una consecuencia que hace que la gente mayor tenga más miedos y se deje arrastrar por la mediocridad: “¿Cómo asombrarnos de que la vejez nos haga avaros, misántropos, regañones, cuando nos va entorpeciendo paulatinamente los sentidos y la inteligencia, como si una mano misteriosa fuera cerrando una por una todas las ventanas entreabiertas frente a la realidad que nos rodea?”

Y en referencia a la vejez y la juventud y los atributos en cada una de ellas afirma: “Toda sociedad en decadencia es propicia a la mediocracia y enemiga de cualquier excelencia individual; por eso a los jóvenes originales se les cierra el acceso al Gobierno hasta que hayan perdido su arista propia, esperando que la vejez los nivele, rebajándolos hasta los modos de pensar y sentir que son comunes a su grupo social.”

Concluye Ingenieros que “la aspiración a lo mejor no es privilegio de todas las generaciones“. Tienen que darse las circustancias adecuadas, a veces se abren las ventanas de oportunidad: “El mismo encallamiento mediocrático contribuye a restaurar, de tiempo en tiempo, las fuerzas vitales de cada civilización.”

 

 

 

 

 

 

 

El precio del paraíso. 22 noviembre 2017

 

Canción de La Ronda d’os Chotos d’Embún narrando la historia de Antonio García Barón: montisonense libertario, miliciano, exiliado, brigadista, preso en Mauthausen, renacido en Bolivia… La canción narra toda su historia con mucho arte. En la información sobre el vídeo se puede acceder a la letra de la canción.

 

Libro Espejos, de Eduardo Galeano. 17 octubre 2017

Galeano tiene un estilo literario único, no se puede catalogar con ninguno de los estilos existentes con anterioridad a su obra. Su libro Espejos es una muestra de ello. En este libro Galeano trata de mostrar la historia del ser humano en el planeta y el la denomina “Espejos. Una historia casi universal”. El “casi” se debe a la humildad de Galeano porque, en verdad, es la historia del ser humano desde sus orígenes hasta nuestros días. Alejada, esa historia, de la tradicional y de la que suelen escribir los vencedores.

Mientras lo leía he resaltado algunos párrafos que pongo a continuación. El libro consta de pequeños relatos sobre diferentes inventos, personas, costumbres, etc. Galeano ha sido uno de mis principales compañeros en estas semanas por Bolivia.

La primera reseña es en la antigua Grecia. Sobre la comparación indirecta que se hace sobre Homero y Hesíodo. “Homero: recitó a cambio de techo y comida, cantó a la gloria de los guerreros. Hesíodo: sus héroes fueron los labriegos de Beocia. Se ocupó de los trabajos y los días de los hombres.” A nadie le suena Hesíodo, pero sí Homero…

Salto a la página 48 de mi edición fotocopiada y comprada en La Paz por menos de 2 €; a las primeras Olimpiadas. “El primer campeón, un tal Korebus, se ganaba la vida trabajando de cocinero y a eso siguió dedicándose.”

Epícuro: “hablaba contra los miedos. ¿Miedo al fracaso? Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco. ¿Qué gloria podría compararse al placer de charlar con los amigos en una tarde de sol?”

En la página 59 se habla del poeta Marcial. Aunque en tiempos de Roma, nació en el solar que hoy es Aragón y por eso lo tengo resaltado.

Galeno: “creyó en la experiencia y desconfió de la especulación: prefiero el penoso y largo camino, antes que el hábil y corto sendero. La costumbre es una segunda naturaleza.”

Hilaria: La fiesta hilaria saludaba la llegada de la primavera. Todos tomaban el pelo a todos. Riendo se celebraba la resurrección de la primavera. El Vaticano ocupa hoy el lugar donde se celebraba la fiesta. Coincide la fiesta con la resurrección de Jesús. Hoy nadie ríe en esta celebración…

Hipatia decía defiende tu derecho a pensar, pensar equivocándote es mejor que no pensar.

En la página 100 aparece un comentario de John Berger describiendo un cuadro de El Bosco (Hieronymus Bosch): “hace cinco siglos, pintó la globalización”. La explicación es evidente: “No tienen nada en común, salvo el miedo mutuo”.

Otro aragonés aparece en la página 103, lástima que Galeano a ninguno de los aragoneses los cita como tal. El turno es para el de Villanueva de Sigena, Miguel Servet que aseveraba: “En este mundo no hay verdad alguna, si no sombras que pasan”. Tuvo que emigrar para eludir a la Inquisición, pero esta lo encontró en Suiza y lo quemó.

Carlos V: “Fue emperador pero para serlo se endeudó enormemente. Con 2 toneladas de oro compró el trono del Sacro Imperio”.

Tomás Moro: “Escribió un libro que contaba las costumbres de una isla llamada Utopía, donde la propiedad era común, el dinero no existía y no había pobreza ni riqueza”. Decía Tomás Moro sobre el dinero: Tan fácil sería satisfacer las necesidades de la vida de todos, si esta sagrada consa llamada dinero, que se supone inventada para remediarlas, no fuera realmente lo único que lo impide. Por supuesto, le cortaron la cabeza.

Curiosidad que la palabra quilombo significa en alguna lengua africana que Galeano no especifica “comunidad”. Así llamaban los esclavos negros huídos a las comunidades que formaban. Hoy en día esa palabra se traduce como gresca, desorden, casa de putas…

G. Washington, T. Jefferson y B. Franklin eran unos racistas y clasistas de campeonato. Un ejemplo, Jefferson (presidente de EE.UU.): los negros son inferiores a los blancos en los dones naturales del cuerpo y de la mente. Sin embargo, en la memoria popular todos asumimos que Estados Unidos se creó bajo unos principios superdignos. ¿Por qué?

Iqbal Maiz: niño paquistaní que fue vendido con 4 años por 15 dólares. Con 10 años se escapó y se hizo portavoz de los niños esclavos de Paquistán. En 1995, a los 12 años, cayó de su bicicleta muerto por un balazo.

En la página 180 se abre hueco otro aragonés, en este caso el de Fuendetodos: Francisco de Goya y Lucientes.

Simón Rodríguez, fue uno de los maestros de Simón Bolívar: enseñen a los niños a ser preguntones, para que se acostumbren a obedecer a la razón: no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre como los estúpidos. Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene cualquiera lo compra.

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Monumento a José Artigas en la plaza Constitución de Montevideo.

José Artigas fue el libertador del Uruguay y autor de la primera reforma agraria de América. De padres aragoneses, Artigas acabó exiliado. Un siglo y pico después la Dictadura uruguaya quiso rescatar su figura. Hicieron un mausoleo-monumento inmenso en el centro de Montevideo. Pensaron qué frase de Artigas colocar en el mausoleo. Artigas había afirmado que jamás iba a vender nuestro rico patrimonio al bajo precio de la necesidad; mi autoridad emana del pueblo y ante el pueblo cesa; los más infelices deben ser los más privilegiados… Obviamente, el monumento se hizo sin ninguna frase, el régimen no encontró ninguna que no fuera peligrosa. Cuando el Frente Amplio de Mújica llegó al poder hizo justicia con las frases de Artigas y ahora se pueden contemplar en la plaza Constitución de Montevideo donde está el monumento.

Muestra de la calidad del premio Nobel de la paz. El ganador Roosvelt: ningún triunfo de la pez es tan grandioso como el triunfo supremo de la guerra. Lo de Obama, peccata minuta.

Arroz refinado. Las esposas de los militares estadounidenses que ocupaban Filipinas visitaron una prisión y se escandalizaron de que los presos comían arroz de diferentes tamaños y colores y con la cáscara. Pidieron ayuda por este tema. Mandaron arroz blanco y la dieta pasó a ser a base de este arroz en lugar del integral. A las semanas todos los reos tenían la peste, 4825 enfermos y 216 muertos. Se volvió a los granos integrales y la peste cesó.

Montevideo mezclaba colores y era una ciudad alegre, pero alguien entendía que “para ser civilizado había que ser serio. Para ser serio había que ser triste”. Se prohibió el pintar las casas de Montevideo de colores.

Decía Marx: yo no soy marxista. Anticipándose a los que entenderían sus reflexiones como religión.

La gasolina con plomo causa millones de muertos en el mundo. Los promotores pasaron a la historia como benefactores de la humanidad porque fundaron un gran hospital…

El inventor del avión, arrepentido: “¿Por qué habré inventado esto, que en vez de ayudar al amor se convierte en una maldita arma de guerra?”

Nijinsky, el mejor bailarín de principios del siglo XX, se suicidó actuando para las clases pudientes en Saint Moritz durante la I Guerra Mundial. Al terminar la obra saltó, con mucha clase, por la ventana mostrando la violencia del mundo en el que vivían a su público, que vivía en una burbuja.

Stalin era georgiano, pero se propuso ser más ruso que todos los rusos y se pasó de la raya.

El joven Mao decía la disciplina que asfixia la creatividad y la iniciativa debe ser abolida. El miedo no es solución, cuanto más asustado estés más fantasmas vendrán a visitarte.

Thomas Sankara: denunciamos a aquellos hombres cuyo egoísmo causa el infortunio del prójimo. Obviamente lo mataron…

Hablando de crímenes. Las muertes por pesticidas causan más de 3 millones de muertos al año. Los accidentes de trabajo más de 10000 muertes al día. La misería mata a más de 10 niños al minuto. No aparece en las noticias.

En la página 329 aparecen las instrucciones para crear un terrorista, a cargo de Susan Abdallah, palestina: Despójelo de agua./ Rodee su casa con armas de guerra./ Atáquelo por todos los medios y a todas las horas, especialmente en las noches./ Demuela su casa, arrase su tierra cultivada, mate a sus queridos, especialmente a los niños, o déjelos mutilados./ Felicitaciones: ha creado usted un ejército de hombres bomba.

Mi última reseña es para una frase de Shakespeare que bien podría pronunciarse actualmente: la desgracia de estos tiempos es que los locos conducen a los ciegos.

Son mis notas, pero hay mucho más en este libro, que tuvo que costarle al bueno de Galeano una ingente cantidad de horas.

 

 

Película: “La dictadura perfecta”. 29 octubre 2016

 

Esta película relaciona de una manera rigurosa, didáctica y entretenida la relación existente entre el poder político que defiente los intereses de unos pocos y el poder mediático.  La trama sucede en México, pero salvando las distancias (enormes) se pueden apreciar visos de lo que comienza a suceder por estos lares.

En fin, a disfrutarla:

 

“El pensamiento secuestrado”. Susan George. 30 diciembre 2015

Hace mucho que no escribo por aquí, pero hoy quiero hacerlo para recordar algunos aspectos de un libro que acabo de terminar: “El pensamiento secuestrado” de la politóloga Susan George.

En este libro escrito en 2007 la estadounidense Susan George analiza la situación política, social y económica de EE.UU y la evolución que han sufrido en las últimas décadas. De acuerdo con la amplísima y detallada información que aporta la autora se evidencia que la opinión general estadounidense ha virado sustancialmente hacia la derecha: hacia un mayor conservadurismo en el que priman la competitividad y el miedo.

Este proceso se potencia especialmente a partir de 1971 con el Informe Powell. Este informe, financiado por la Cámara de Comercio de EE.UU., pone de manifiesto la necesidad de contrarrestar el fuerte poder que tienen los progresistas en las universidades, en los medios de comunicación, en la opinión general, etc. Eran otros tiempos: los movimientos feminista y homosexual estaban en auge, también las movilizaciones contra la guerra de Vietnam… Una encuesta de la época indicaba que más de la mitad de los estadounidenses querían la nacionalización de los empresas estratégicas. A Lewis F. Powell se le pidió que realizara un informe que cambiara la opinión mayoritaria. Una opinión que debería favorecer más los intereses de la clase dominante, de las grandes fortunas. El Informe proponía una amplia red de Organismos, Fundaciones y medios de comunicación. Evidentemente, todo esto costaba y sigue costando millones de dólares anuales pero eso nunca ha sido problema. Estas instituciones se crearon y en ellas hoy en día trabajan miles de personas en decenas de ellas.

Algunas de ellas están destinadas a defender la teoría del creacionismo en contra de las tesis de Darwin (por ejemplo el Instituto Biológico, que parte de la base de que “algunas características de los organismos vivos son demasiado complejas como para haber evolucionado sin intervención”), otras se encargan de fomentar la competitividad y el individualismo. No es difícil porque para todo esto cuentan con buenísimos periodistas, juristas, ordadores… Pueden enviar todos los días decenas de noticias (en radio, prensa y televisión), de tal forma que los medios de comunicación consiguen a un módico precio noticias para publicar. Evidentemte, el rigor periodístico está en entredicho, pero lo que prima es el dinero. La autora alerta de la cantidad de personas que, en Estados Unidos, cree en que lo que dice la Biblia es literalmente cierto. Millones de personas en el interior de EE.UU., especialmente entre las clases más bajas, creen a ciegas todo aquello que le dicen en la Iglesia y que pasa por justificar la guerra de Iraq, la injerencia en cualquier asunto exterior, la enseñanza en las escuelas públicas del creacionismo, etc. En definitva una cantidad ingente de personas que viven con el miedo en el cuerpo a lo ajeno. Que se sienten vulnerables y eso los convierte en peligrosos porque no se cuestionan nada.

En fin, la autora profundiza mucho más en el tema religioso, termina comparándolo con parte de la población civil de la Alemania Nazi que no se cuestionaba nada y actuaba desde el resentimiento. Indica que para los europeos y los estadounidenses de la costa esto parece ciencia ficción pero hay cantidad de ejemplos que asustan y que permiten explicar por qué gobernaba un personaje de la calaña de Bush. ¡Al loro!

 

Escritos libertarios, Noam Chomsky. 9 mayo 2015

Hace unos meses estuve por Argentina y Uruguay. Entre muchas experiencias me traje también varios libros comprados en la Avenida Corrientes de la capital porteña. Uno de ellos es sobre el que quiero dejar aquí unos apuntes para no olvidar lo más importante de él: “Escritos libertarios” del pensador estadounidense Noam Chomsky.

Chomski es un anarquista convencido. Su ideal es la desaparición del Estado para que los seres humanos podamos desarrollarnos plenamente bajo los valores de la empatía y la solidaridad. Sin embargo, cito textualmente (pág. 113): “proteger al Estado es dar un paso hacia la abolición del Estado porque permite mantener un espacio público en el que la gente puede participar, organizarse, influir en la política, etc.” Además, el Estado nos permite defender todo lo ganado en tiempos pasados y que ahora se está perdiendo. Y hacer frente a las grandes empresas.

Su análisis sociológico profundiza en la naturaleza humana y en cómo el modelo capitalista trata de inhibirla (en gran medida con la televisión y un trabajo de baja calidad y alineante). Establece una dicotomía sobre la naturaleza humana. Él piensa (al igual que sostienen muchas corrientes políticas y sociológicas) que el el ser humano tiene dos necesidades fundamentales (por tanto, derechos fundamentales): la investigación y la creación, libres de coerción externa. Otra teoría aduce que las personas somos organimos vacíos, maleables, productos de nuestra formación y nuestro entorno. Según como nos posicionemos cada uno en esta cuestión entenderemos el mundo de formas diametralmente opuestas.

En cualquier caso entiende que cualquier estructura de jerarquía y autoridad carga con la pesada obligación de justificarse, ya sea que ésta implique relaciones personales o se trate de un orden social mayor. Y si no, pues fuera…

Partiendo de la primera hipótesis parecería ridículo pensar que nuestra sociedad sea tan injusta. Pero Chomski advierte: “para que la sociedad continúe así, las masas deben ser mantenidas en su lugar, entretenidas con simplificaciones emocionales potentes, marginadas y aisladas. Privadas de estructuras organizativas que permitan a los individuos sin recursos descubrir lo que piensan y crear en interacción con los demás”. De hecho llega a advertir que el modelo fabril nos está convirtiendo en meros robots; con el objetivo de focalizar en lo superficial: consumir moda, no preocuparse por nadie más, no pensar en el mundo que dejaremos a nuestros hijos…

Previene de que el término “democracia capitalista” es contradictorio e inviable. No puede ser que en el capitalismo la gente común tenga la capacidad para participar en las decisiones que afectan a sus vidas y sus comunidades. Para ser cierta, la democracia debería extenderse a la vida social y económica. En este modelo el “derecho a la vida” es una brutal falacia, el único derecho que se tiene es derecho a probar suerte en el mercado. También critica a los “intelectuales” que son bien recibidos cuando intentan revelar los crímenes de los enemigos, pero son totalmente desprestigiados cuando intentan ver la paja en el propio ojo.

Por último, también quiero subrayar una última idea, una crítica hacia parte del movimiento libertario, especialmente en estas últimas décadas: “ha sido poco lúcido al seguir la doctrina de forma rígida, sin consideración alguna de las consecuencias humanas que sus acciones acarrean”. En referencia a que renunciar a que las instituciones sean controladas por impresentables causa mucho daño en la sociedad: deshaucios, pérdida de calidad en educación y sanidad, empleo precario…

Y que no se olvide esto: “una sociedad que tolera la difamación sediciosa no es libre”.

 

Chavs: la demonización de la clase obrera. 18 diciembre 2014

En los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial, el Ministro de Propaganda de Hitler (Joseph Göbbels) convenció a amplios sectores del pueblo alemán de que la victoria era posible. Su táctica la dejó escrita: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

El libro “Chavs: la demonización de la clase obrera” destroza sin pudor los axiomas repetidos en nuestra sociedad y que calan en mayor o menor medida en todos nosotros tal y como lo hacían las mentiras de Göbbels. ¿Cuántas veces hemos oído que la crisis comenzó porque todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que los jóvenes no trabajan porque son unos holgazanes, que hay mucho pícaro chupando dinero de las prestaciones sociales, etc.? chavs

El ensayo se centra en la sociedad del Reino Unido, pero es extrapolable al resto de Europa. Toma por título la palabra “chavs”, que podríamos traducir como “canis”, “ninis”, “chonis” o algo similar. Un conjunto de personas altamente demonizado, en la televisión abundan los programas destinados a reírse de las personas que no consiguen encontrar trabajo, que no estudian, etc. Aducen que “hablan mal”, quieren prestaciones… Ahora bien, ¿nos hemos parado a pensar por qué no estudian o no trabajan?

Sencillo lo del trabajo. Miremos los datos del paro registrado en Aragón en noviembre de 2014. Aparecen 103.665 personas registradas, muchas otras ni siquiera lo están porque hace años que perdieron la esperanza. Pues bien, el número de contratos indefinidos realizados en noviembre de 2014 en Aragón asciende a la ridícula cifra de 2.147. Es decir, más de cien mil personas en Aragón no pueden trabajar. No hay trabajo: simples matemáticas. No es que no quieran. Esto lo sabe el Gobierno e intentan fomentar el autoempleo. Aquel que haya probado el autoempleo sin tener un padrino ya sabe qué tipo de vida llevará como emprendedor…

De acuerdo, no hay trabajo, pero ¿por qué no estudian? El que se pregunte esto quizás no haya pensado lo siguiente: ¿Cuántas licenciadas hay en nuestro país trabajando de teleoperadoras? ¿Cuántos ingenieros trabajan de dependientes? Pensemos en un niño de trece años. Ha visto a sus hermanas o primos mayores estudiar horas y horas y los ve trabajando doce horas como becarios sin cobrar. No es complicado imaginar que el chaval si es que tiene algo de cordura no se le pase por la cabeza seguir ese ejemplo.

El autor del libro da unos datos espeluznantes: 1.000 millones de libras se pierden todos los años en el Reino Unido por fraudes en las prestaciones. Todos los días en las empresas de comunicación aparecen ejemplos de gente defraudando. Sin embargo, la cifra de 70.000 millones de libras que es lo que las grandes fortunas dejan de pagar en el Reino Unido por tener cuentas fuera, entre otras artimañas, no la tenemos tan interiorizada. ¿Verdad que aquí todos sabemos del amigo de un amigo que cobra el paro y trabaja? ¿Cuántos saben dónde cotiza INDITEX?

Un libro que abre miras, que permite ver que este sistema no funciona y que a nadie se le puede culpar por no tener trabajo. Únicamente, se debe culpar a la implementación de nefastas políticas económicas y sociales. Quizás, sí se nos pueda culpar de no hacer nada por cambiar un modelo que las propias matemáticas demuestran que es imposible sostener..

 

Plavi Orkestar: Bolje biti pijan nego star. 20 octubre 2014

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Temazo yugoslavo de la banda sarajevita Plavi Orkestar.

 

La Gran Divergencia. 30 enero 2014

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Esta semana he terminado de leer el libro La gran divergencia de Peter Watson (editorial Crítica), es un ensayo en el que trata de dar respuesta a la gran brecha que existía a finales del S.XV entre Eurasia y América. Hace tiempo hablé del libro de Jared Dyamond (“Armas, Gérmenes y Acero”), quien explicaba por qué fue Europa quién se impuso a América y no al revés. Sin embargo, en este caso a pesar de citar ciertos argumentos que ya refería Dyamond se dan otros muchos sobre temas, como la mitología que no tocaba Dyamond.

El ensayo aporta una serie de herramientas que a los profanos en la antropología nos sirven para sacar nuestras propias conclusiones. Se centra en la importancia de los mitos y su distribución mundial. Al parecer, hay cuatro zonas bien diferenciadas en el mundo si se atiende a la mitología. Una es África, otra incluye desde Europa hasta el sureste asiático pasando por Oriente Medio y la India (el eje este-oeste) y las otras abarcan en un caso todo América y en otro Siberia, China, Japón y Corea. ¿Qué se puede desprender de estos mitos? Es obvio que la presencia de un mismo mito en comunidades separadas miles de kilómetros hace referencia a un acontecimiento pasado que la tradición oral ha convertido en una historia más o menos real con la que poder explicar lo sucedido. Así, por ejemplo, existe un mito muy extendido a nivel mundial y que hace referencia a la unión entre el cielo y la tierra y la posterior aparición de la luz. Se interpreta que esto es por la gran cantidad de cenizas que cubrió durante años la atmósfera. Los datos lo demuestran: todo parece indicar que ese mito tiene su origen en la explosión de un volcán de colosales dimensiones en el sureste asiático, el monte Toba, las excavaciones confirman que la explosión fue hace uno 70.000 años.

Otro mito muy extendido es el del gran diluvio, que parece tener su origen en la subida de las aguas fruto del deshielo producido entre 11.000 y 8.000 años atrás. Esto habría obligado a la mayoría de la población a emigrar puesto que en esa época la mayoría de la población vivía próxima a las costas y los grandes ríos.

En cualquier caso, las mayores diferencias en cuanto a las civilizaciones del Viejo y del Nuevo continente surgieron a raíz del entorno climático, geográfico, biológico y geológico; muy diferente en los dos continentes. América contaba con muchas más plantas alucinógenas que Eurasia y las siguió empleando siempre. Eurasia, cuando apostó por el pastoreo porque era la única forma de aprovechar las estepas dejó de lado las plantas alucinógenas y las sustituyó por el alcohol que permitía socializar (algo muy ansiado cuando se es nómada y no se ve a nadie durante meses) y evitaba perder el control a la hora de montar un caballo, dirigir un toro, etc.

Las plantas eran vistas en América como unos dioses que producían temor ya que podían llevar a quien las tomara a mundos terroríficos. En Eurasia también tenían importancia religiosa en la antigüedad, sin embargo primaba por encima de ellas la fertilidad. Fenómeno que estaba en declive debido al debilitamiento de los monzones y que era de vital importancia para las sociedades agrícolas. De ahí viene el culto a la gran Diosa, próxima a la fertilidad de las plantas, animales y también de los humanos. Algo que con los pastores nómadas comienza a cambiar. Gracias a la ganadería el ser humano es consciente del proceso de creación de los niños y relaciona lo que sucede después de nueve meses porque con los cerdos, por ejemplo, únicamente se tardan tres meses en gestarse y el recuerdo está más fresco. La Gran Diosa, y con ello también la mujer, empieza a perder protagonismo con el auge del nomadismo y el pastoreo, que producen gran individualismo en la sociedad. Esto conduce a un incremento en la guerra, defender pastos, conseguir ganado, etc. y hace que el hombre tome protagonismo en la sociedad y se piense en un dios por encima del resto. Este es el origen que llevará al monoteísmo.

Todo este proceso es posible gracias a la buena transmisión de conocimientos que se daba en el eje del corredor este-oeste. Este corredor permitió que se extendieran rápidamente por Europa diversos avances como la agricultura, la rueda, etc. La rueda se desarrolló en Eurasia y no en América, a pesar de que en el Nuevo Mundo tenían también asimilado el concepto de redondez, la rueda no hubiera tenido tanta acogida puesto que los únicos animales domesticables eran la llama y la vicuña que podían desplazar un peso similar al de los hombres, así que su domesticación no supuso un gran cambio como sí lo supusieron los caballos o los bóvidos.

No obstante, la creación de las diversas sociedades en América estuvo marcada por el rigor climático. Téngase en cuenta que los dioses en Eurasia parecían ser benevolentes con el ser humano. En América los dioses mostraban su malestar en forma de erupciones, tsunamis, terremotos, etc. y parecía imposible aplacarlos. Para lo cual eran necesarios más sacrificios. Los aztecas llegaban a sacrificar 120.000 personas anualmente. Los incas también sacrificaban a decenas de miles de personas. Además, había una gran brecha social entre la elite y los plebeyos. Las elites llegaron a extremos extraordinarios para dominar: puesto que los dioses parecen no obedecer, los gobernantes optaban por guerras constantes para tener al pueblo atemorizado, un aspecto que, a diferencia de los desastres naturales, sí que podían controlar.

El culto a la elite era tal que algunos reyes y nobles lo seguían siendo después de muertos. La concentración de la tierra en unas pocas manos iba en aumento y se destinaban muchos recursos para los muertos, así llegó la escasez para el pueblo y a la llegada de los españoles comenzaba a haber los primeros signos de inestabilidad en el estado inca y el azteca, aquejados de este gran desequilibrio entre ricos y pobres.

El libro pretende que seamos conscientes del impacto de las acciones de las sociedades en el futuro, así se recoge el ejemplo de la cultura Nazca, extinta en América por la erosión causada por la tala masiva de un árbol llamado huarango que tiene una raíz de más de 30 metros de profundidad. Se sustituyeron estos árboles por cultivos de algodón y maíz y el desastre no tardó en llegar.