Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

Otra sociedad es posible. 13 enero 2013

Comunismo viene de común, del interés común de la clase trabajadora en cualquier momento y lugar. Supongo que esto era evidente para la mayoría de los lectores, no obstante a mí se me escapaba porque pensaba que comunismo provenía de “comuna”. Por cierto, un término bastante denostado. Causalidad, sin duda.

El concepto de común está muy relacionado con el de libertad que “es hasta tal punto la esencia del hombre que hasta sus oponentes lo comprenden” (K. Marx). En el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, escrito hace más de un siglo y medio, se habla de “necesidades auténticas” (arraigadas en la esencia del hombre e imprescindible cumplir para el desarrollo humano) y “necesidades creadas”. Esta idea, lejos de mitigarse, se ha maximizado en este siglo y medio, ¿no necesitamos ahora todo tipo de objetos más caros, sofisticados y menos duraderos que hacen el mismo papel que otros anteriores? ¿no necesitamos tener siete sudaderas diferentes y seis pares de calzado para ponernos en función de la ocasión? Eso no parece estar en la naturaleza humana, parece estar encaminado para favorecer el consumismo y mantener el sistema desigual que es el capitalismo.

Evidentemente, este sistema se mantiene porque todos, en la clase trabajadora, lo permitimos. Eso sí, exacerbada esa “permisividad” por el adoctrinamiento sufrido diariamente por el sistema educativo, los medios de comunicación, etc. No voy a entrar en lo que se produce en ciertos países del sur en donde muchas personas se ven condenadas a vivir en condiciones penosas porque Occidente debe satisfacer sus necesidades creadas, ¿pero tan bien estamos en Occidente? ¿Alguien puede considerarse libre cuando es obligado, por ejemplo, a estar ocho horas al día repitiendo el mismo gesto en una cadena de montaje? Ese tipo de trabajo se aleja notablemente de la naturaleza humana, de ese ideal de libertad. Ha de entenderse el trabajo, y cito a Marx y Engels de nuevo, como “un complemento que le permita al hombre desarrollarse […] para así poder recuperar la iniciativa y la personalidad”.

Para lograr una sociedad diferente en la que prevalezca el interés común es necesario “convertir el capital en propiedad colectiva, común a todos los miembros de la sociedad”. Evidentemente, no se pretende “destruir la propiedad personal bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano, esa propiedad que es para el hombre la base de toda libertad […] y la garantía de toda independencia”. Lo que se pretende al hablar de capital, es destruir el capital, el cual se “nutre de la explotación del trabajo asalariado, que sólo puede crecer y multiplicarse a condición de engendrar nuevo trabajo asalariado para hacerlo también objeto de explotación”.  Se enlaza con la idea anterior del trabajo: “en la sociedad comunista el trabajo acumulado será por el contrario un simple medio para dilatar, fomentar y enriquecer la vida del obrero”.

Ahora bien, ¿por qué todo esto no cambia en Europa siendo que ha habido gobiernos socialistas y comunistas durante este siglo y medio? La explicación tiene principalmente dos motivos: a) el primero es que nunca ha llegado al poder un partido comunista o socialista de verdad. Han gobernado los que Marx llamaba pertenecientes al “socialismo burgués”, como el actual Partido Socialista Obrero Español (PSOE). “Los burgueses socialistas considerarían ideales las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los peligros que encierran. […] consideran que su ideal es la sociedad existente, depurada de los elementos que la corroen y revolucionan: la burguesía sin el proletariado”. En esta última idea es donde entra el segundo motivo: b) esa sociedad anhelada por los burgueses socialistas es la que ha predominado en Europa (en mayor o medida) durante la segunda mitad del siglo XX. Europa se convirtió en el colchón entre el capitalismo extremo de EE.UU. y el modelo más o menos comunista de la Unión Soviética. Los servicios sociales pagados por el proletariado europeo permitieron una mejor forma de vida en Europa, lo que también frenó los movimientos comunistas y socialistas de base que sí pretenden conseguir esa sociedad que vele por el interés común y la libertad. Pero parece que esto último está cambiando, pretenden quitarnos el derecho a pagar nuestros servicios públicos. Igual se les va de las manos…

 

3 Responses to “Otra sociedad es posible.”

  1. wajis Says:

    Me parece un excelente artículo, hay que ver el daño que hacen las palabras de los grandes medios a la gente, la gran responsabilidad que requiere una sociedad que no opina, ni sabe, ni contesta, o simplemente se repite, sin pararse a pensar hacia donde va, ni que es lo que quiere cada uno de los individuos, para conseguirse sus retos de forma colectivos.
    Por eso, y por muchas cosas mas, Asoziate, colectivizate, coopera e integraté querido lector.

  2. Aznar Says:

    Releyendo el artículo, soy consciente de que me he dejado algo que para Marx y Engels es incuestionable. Y eso es la lucha de clases, que como ellos argumentan ha estado presente a lo largo de toda la historia. No obstante, para la citada sociedad diferente a la que hace referencia el título quizás esa idea no sea fundamental.


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