Desde los meandros.

De todo un poco pero abreviando (no como los meandros).

Excursiones nocturnas (Marruecos). 15 noviembre 2009

Las excursiones nocturnas generalmente salen improvisadas y porque alguien dice “a que no hay huevos”. Planteadas de esta forma, cabría pensar que lo normal sería que acabaran en desastre, pero bueno, a veces pasan menos cosas de las que tendría que suceder.

La que hoy transciende no era muy complicada en principio. Pongámonos en situación: mes de abril en el norte africano, concretamente en las gargantas del río Todra. Muy conocido por los escaladores por la gran cantidad y diversidad de vías de escaladas allí presentes. Y también por su belleza. Bueno, en este caso la belleza no reside en un idílico jardín del edén en el que deslumbra el verde, el agua y el color. No, en este caso la belleza está en lo inhóspito del paisaje, precisamente en la ausencia de todo lo anterior. Llegas a pensar que cuando la NASA dice que ha mandado algún inventillo de estos baratos a Marte en realidad han tomado las fotos allí ¡al ladico de casa oye!

A lo que íbamos, se trataba de un viaje de diez días organizado en el seno de la Escuela de Agrónomos de Madrid, bueno, más exactamente por su Grupo de Montaña (GMA). Habíamos pasado la noche en el campamento que se instaló en la zona, junto al río Todra y la mayoría de gente había estado escalando durante el día, es el caso de Javi “Piedras” que es uno de los de la excursión. Otros habíamos decidido ir a caminar por el monte marciano. Entre ellos, “el Homeless” que lo llamábamos así porque se propuso dormir la mayor cantidad de días posibles sin techo, bueno, y también sin ducharse. Pero esto último lo obviaremos. Es de esos días en los que al volver de la excursión diurna te sientes con ganas de haber visto más y de haber intentado llegar más lejos.

Según transcurría la noche a la luz de la hoguera y viendo que en las tiendas el sitio era muy escaso se empezó a decir lo de dormir fuera contemplando el diáfano cielo marroquí. Pero el problema de “a que no hay huevos…” iba a salir a relucir. Y, efectivamente, a eso de las dos de la mañana pasadas alguien lo dijo, entonces o te ríes hipócritamente o pasas olímpicamente o “la cagaste bundancaster“. Obviamente la opción fue la tercera… Pero faltaba el Piedras con nosotros que por la mañana lo habíamos echado de menos. Así que nos presentamos junto a él con el famoso comodín “a que no hay huevos a subir a dormir a lo alto del monte“. Obviamente, diciendo la frase, el chico no se lo pensó mucho y en unos 20 minutos estábamos en marcha. Sí que dijo unas veces que si estábamos tontos y eso, pero lo normal.

La excursión, de larga no serán más de tres kilómetros de ida, pero a esas horas de la noche y después del palizón de día hicieron mella. El Homeless iba bastante tocado nada más empezar, fumador… Pero con ánimos tiramos hacia arriba. El problema vino cuando el Homeless exhausto dijo que se plantaba, que no tiraba más. Luego al rato le convencimos y acordamos descansar un rato. Continuamos. Pero a los cinco minutos hubo que parar otra vez. Eso sí que me destrozó, casi me quedaba dormido esperando la recuperación del Homeless. Pero de nuevo lo levantamos, hay que decir que el condenado del Piedras iba pletórico. Si lo piensas, no sé hasta que punto era cansancio porque subíamos todo el rato riendo de la absurda situación (e incluso irresponsable) que es irte a dormir al monte solo en África de noche. Pero es como las drogas… seguíamos. Ostras, como las drogas pero más sano. Cuando empezaba a pensar que no lo íbamos a conseguir y me imaginaba detrás de mi continuamente al Homeless sacando la manta para dormir llegamos arriba (a 1.860 metros de altitud). No es mucho, el desnivel fue tan solo de 400 metros.

He de decir que la vista era asombrosa y el silencio impactante. Por no hablar del cielo que es uno de los mejores que recuerdo. Pero no me quedé mucho rato contemplándolo, caí rendido enseguida. Hacía un frío tremendo y solo teníamos papel higiénico para hacer fuego con lo que en 5 minutos se consumió todo. Pero el Piedras y yo habíamos cogido los sacos así que estuvimos bien. El problema más grande lo tuvo el Homeless que con su particular propuesta de hacer cosas extrañas se había subido solo con una manta. Las pasó putas.

En 3 horas tuvimos que empezar el descenso, porque había que bajar al campamento del GMA antes de las ocho. Bajar lo hicimos en un santiamén (nos cruzamos solo con un paisano y su burrico) y al llegar al campamento la imagen era muy bonita, como empezaban los más madrugadores a salir de las tiendas con cara de sueño. Despertamos desde el risco cercano a los que aun seguían aprovechando el sueño pero es que había que tomar el autobús hacia Marrakech.

Otro día sigo con alguna otra excursión nocturna. Y recordar que desde el martes estaré fuera así que no sé si escribiré.

P.D. Abstenerse del empleo de esta frase(“a que no hay huevos”) habitualmente porque solo tiene los efectos indicados en situaciones extraordinarias. Además, el uso excesivo de la misma puede causar resistencia sobre el interlocutor.

 

2 Responses to “Excursiones nocturnas (Marruecos).”

  1. piedras Says:

    …………qué noche más grande!!!

  2. Andreuski Says:

    Jajajaa la madre que os trajo, es que es tremendo eh… yo ya cuento vuestra historia como si fuese una leyenda…


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